Amar a dios en tierra ajena© (snypp#1)

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Capítulo 8

Turquesa

No había visto a Nate en estos días, bueno si en el consultorio, aunque no habíamos podido hablarnos porque había estado muy ocupado con una cirugía a un labrador que tenía un tumor en su estómago, había sido una cirugía muy peligrosa pero había salido exitosamente para alegría de nosotros y de su dueño, ¿y por qué rayos estaba pensando en eso? me reprendí a mí misma.

No lo conocía lo suficiente, pero por lo que había visto podía ser un terrorista, tener un harem, estar casado y tener una docena de hijos o hasta ser un mafioso. Con esos pensamientos me reí de mis ocurrencias.

Cuando llegué en mi carro solo había parqueado un LaFerrari Aperta 2017, silbe, el que lo conducía debía ser un multimillonario ya que había visto en internet que costaba 1,4 millones de dólares, de seguro era uno de los que iban ser donaciones al refugio y a la veterinaria.

Baje a Sasy que ya se le notaba su redondeado estómago, en unas cuantas semanas ya tendríamos unos pequeños y lindos cachorros, claro si todos salían como Sasy aunque la verdad Brownie tampoco era feo, en realidad era bonito. Muy pocas personas tenían un Braco Alemán de pelo corto, eran muy caros, ya que se usan para la cacería. Pensando en eso, me di cuenta que nunca le había preguntado a Nate porque le había puesto un nombre tan tierno a un perro de cacería. Cuando tuviera oportunidad lo haría.
Caminé hacía la puerta con Sasy a mi lado. Miré que todavía no había llegado Julia ni Carter.

Ellos vivían muy cerca de la veterinaria y en ocasiones venían andando para no contaminar tanto el medio ambiente.

Entré a mi oficina, como no había nadie puse mi música un poco más fuerte de lo que lo hacía cuando estaban mis compañeros, en mi iPhone salió una de mis canciones favoritas y cantando esa canción acomodé mis cosas en mi escritorio con Sasy moviendo su cola alegremente.

"En el 2000,
Busco hombres de París,
Un cerebro inteligente,
Que no se emborrache en viernes,
Ni un tonto loco,
Que sea baboso,
No un instinto animal,
Que el sexo vuelva loco".

"En el 2000,
Las mujeres visten gris,
Los tirantes transparentes,
Mas abierta ya la mente,
Nos vuelve locas,
Un poco zonzas,
Si ven a Ricky Martin en revistas lo recortan".

"Pero el planeta,
Gira, gira a la derecha,
Y cada vez ya la no noche es mas tibia,
Sin amor se enfría,
No tengo a un hombre,
Ni a Gael García,
Me siento tan vacía,
A ver qué pasa en el siguiente día".

Cuando oí una voz ronca y divertida cantando la siguiente frase, me quedé parada en shock.

"En el 2000,
Martha es una lombriz,
Que no deja de mirar, de criticar a toda la gente,
De dividirla, de ser racista,
Existen fresas, ricos, pobres, mexicanos y panistas".
(En el 2000- Natalia Lafourcade).

En ese momento agarré mi iPhone y apagué la música.
—¿Qué haces aquí?— grité irritada— ¿por qué no tocaste antes de entrar? Es muy mala educación hacer eso.
El sonrió divertido.
Idiota.
—Lo hice, pero tú estabas más concentrada en cantar "No tengo a un hombre, ni a Gael García, me siento tan vacía"— sonrió moviendo su ceja coquetamente— si quieres me ofrezco como tributo para arreglar eso y no te preocupes teniéndome a mi no necesitaras a Gael García— respondió  guiñándome el ojo.

Enrojecí. Tarado. ¡Como me irritaba este hombre! ¡Paciencia ven a mi porque si no yo lo mato!.
—No estamos en los Juegos del Hambre Peeta. Y tu ni siquiera sabes quién es el guapísimo Gael García.
—¿A no? ¿Cuánto apuestas?
—Dime una película donde haya salido y te doy lo que pidas. Y a cambió tu dejaras de evaluarme y lo hará otra persona, no soportó tu irritante presencia contesté con una dulzura fingida.
—¿Lo que yo pida?— sonrió guiñándome un ojo.
—Nada amoroso— le contesté irritada.
El sonrió.
—Está bien, trato hecho.
—¿Entonces?
Se me quedó pensando unos minutos, volteó a verme a los ojos, sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas. Sus ojos ámbar brillaron intensamente. Y dijo:
—Salió en la película amores perros.
¡Maldito! Puff ¡Perdí!
¿Y ahora qué?
Alce la ceja de manera desafiante.
—¿Y bien, que quieres?
Se me quedó mirando unos minutos solo para torturarme.
—Vas a cantar esta noche en el karaoke la canción que yo elija— respondió sonriendo plácidamente.
—¿Qué? ¡Estás loco! Yo no canto.
—Gallina.
—No soy una gallina.
Hizo ruido de gallina.
No era una cobarde.
—Bien lo haré.
—Para que veas que no soy tan malo cantaremos a dúo— declaró guiñándome el ojo y salió de mi oficina.
No sabía si alegrarme o asustarme con eso.

Más tarde.

Salimos de la veterinaria a las 9 y de ahí nos fuimos al restaurante La mía casa sei tu, que significa mi hogar eres tú, es un restaurante donde hay karaoke y baile todos los días, se prohíben las bebidas alcohólicas por un incidente que había pasado antes que me mudará aquí, Julia me contó que habían tenido una pelea dos jóvenes por andar alcoholizados y uno de ellos baleo al otro, desdé ese momento nadie puede entrar pasado de copas, traer bebidas alcohólica y por supuesto estaba prohibido venderlas en el local.

Cuando entramos había muchos adolescentes y parejas con sus hijos, nos llevaron a un lugar donde cabríamos todos mis compañeros, este lugar estaba enfrente del escenario donde la gente cantaba.
Carter se me acercó.
—Hola extraña sonrió.

Me reí, era una broma entre nosotros, como no nos habíamos visto en estos días por eso el apodó.
Siguiendo con la broma.
—¿Lo conozco joven?— le contesté fingiendo estar seria.
—No se usted, pero yo la veo pasar todos los días por mi oficina y se me hace la mujer más hermosa que he conocido.
Me reí.
—Usted tampoco está para nada mal niñito— le respondí guiñándole el ojo.
Soy mayor que él solo por un mes, yo cumplo años en diciembre y él en enero.
Carter se rió con ganas, tenía una bonita sonrisa.
—Esa sí estuvo buena.
—Lo sé cariño lo sé— le expresé de manera presumida.
—¿A quién le dices cariño señorita Kendrick?— respondió una voz ronca y algo irritada detrás de mí.
Me atragante con mi Pepsy, ¿es qué esté hombre me quiere matar o qué?
—¿Estás bien?— me preguntó Nate sobándome la espalda, está vez su voz era suave y preocupada.
—No— contesté irritada, me volteé a mirarlo para pulverizarlo con la mirada, traía colgada de su brazo a doña Rusa, pegada como una pulga a un perro, ya saben quién es el perro ¿verdad?— ¿quieres matarme o qué?— Le contesté irritada.



AdyerenLael97

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En el texto hay: amor, venganza, amor celos traicion

Editado: 12.05.2019

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