Amar No Es Pecado #1 °editando°

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VII

Luca 🌺

No esperaba la cercanía de nuestros rostros cuando volteé la cabeza para mirar a Taddeo. Tal vez fue un instinto, un accidente o un error. No, no estuvo mal, fue la adrenalina de la situación y la usé a mi favor.

Vi sus ojos y luego sus labios antes de besarlo, y tengo que decir que no me arrepiento en absoluto.

Mis manos van a su cuello y lo acercan a mí mientras sus manos van a mi espalda y cintura. Oh Dios, se siente tan bien. Pude hacer esto hace unos días y no lo hice debido a mis ridículas inseguridades.

-Taddeo...- me interrumpe con otro beso, uno más intenso que el anterior.

Termina el beso para unir nuestras frentes mientras recuperamos el aliento.

-Lo siento- dice mirándome con un precioso brillo en los ojos que me hace sonreír y darle un pequeño beso en el labio inferior.

-Está bien- murmuro acariciando su mejilla y cabello con mis manos. –Vamos- tomo su mano antes de comenzar a alejarme del callejón oscuro.

Cuando salimos, me doy cuenta de que la plaza del nuevo monasterio está frente al callejón. Espero que no hayan visto nada o tendremos serios problemas. Doy un paso con Taddeo detrás de mí y siento cómo me duele la pierna mientras sigo caminando, pero lo ignoro.

Estoy seguro de que vi a alguien mirándonos desde la ventana del frente del monasterio Bobbio *. ¿Era quien pienso que era? No, imposible, no podría... Aquí en Roma hay tantas iglesias y monasterios, que Amelie podría estar en una de ellas, no específicamente en la que vi.

-Luca- Taddeo toma mi hombro y en un segundo su rostro está a centímetros del mío. -¿Te sientes bien? Caminas extraño.

-¿Qué? No, estoy completamente bien, no tienes que...- Doy otro paso y hago una mueca cuando siento dolor nuevamente. –Ouch- coloco una mano sobre su hombro para sostener mi cuerpo y pensar en una solución a mi nuevo problema del día.

-¿Estás bien? ¿Qué ocurrió?- Mi corazón se acelera en el momento en que veo su expresión preocupada. Maldita sea, este hombre me va a matar si sigue siendo tan precioso.

-E-estoy bien, tal vez me lastimé por ese soldado- Voy a matar a ese tal Romeo.

-¿Un soldado?- Asiento y toco mi muslo izquierdo, no parece ser un gran problema. Solo necesito medicamentos y evitar algunos movimientos.

-Iré con Quique, ahí tenemos la medicina que necesito- digo mirando a los ojos de Taddeo. -¿Por qué me miras así?- Me río un poco antes de que de repente ponga sus manos en mi cintura y me levante. -¡¿Q-qué?!

-No puedes caminar sin lastimarte la pierna, así que te llevaré al consultorio.

Estoy a punto de responder, pero él comienza a caminar por las calles menos concurridas e incluso algunos callejones para finalmente llegar al pequeño edificio donde trabajo. Creo que aprovechó la puesta de sol para llevarme así. Todo el tiempo que sentí sus manos sosteniéndome fuerte, mi corazón no se detuvo con los latidos acelerados y casi sentí que me ardía la cara, pero mi sonrisa nunca abandonó mi rostro.

🍁🍁🍁

-Entonces, ¿qué es lo que quieres de mí, Moretti?- Suspiro por la actitud de Quique, tampoco fui el mejor amigo con él, pero ¿qué puedo hacer? Solo soy un chico de 25 años.

¡Ni siquiera me está mirando! Solo veo su espalda mientras trabaja en una mezcla, con las plantas que yo le compré.

-Nada, gracias- digo y tomo el brazo de Taddeo. -Ven conmigo- susurro, incluso si sé que Quique puede oírme.

-Espera ahí, Luca- después de diez minutos, finalmente se da vuelta y nos mira con el ceño fruncido. Oh, se ve gracioso. -¿Qué dije sobre ese sucio ladrón?- Pongo mala cara y frunzo el ceño como él.

-No lo recuerdo, Quique. Ahora, si me permites…

-Luca Moretti- Bien, ahora parece enojado. -Ya no podrás ver a este ladrón si lo traes aquí de nuevo.

-Quique--

-Si te encuentras con él de nuevo, usaré otros métodos que no te gustarán.

-¡No me puedes prohibir eso y hacer amenazas!- Grito.

-Sí, puedo. Soy tu amigo y jefe, así que debes obedecerme- ambos desafiamos al otro con nuestros ojos y sin esperar que Taddeo lo interrumpiera parándose entre nosotros, cubriéndome principalmente de Quique. –Quítate.

-No, ¿cuál es tu problema, Campos?- Veo cómo la piel de mi amigo se pone pálida y se ve más enojado que antes.

¿Un momento, Campos? El apellido de Quique no es ese, desde que lo conozco, él es Quique D'Angelo.

-¡¿Estás loco?! ¡No digas estupideces, maldito ladrón!- La respiración de Quique se acelera y no sé qué hacer.

-¡No es mi culpa! ¡Tú empezaste con la locura de cambiar tu identidad!- Estoy confundido.

-Esperen- no me prestan atención y continúan con su discusión. -¡AMBOS, DETÉNGANSE AHORA MISMO!

Me miran entre sorprendidos y divertidos, haciendo que mi coraje desaparezca, pero necesito saber qué demonios está pasando.

-¿Cómo te atreves a gritarme?- Quique dice serio y por poco tiemblo, pero lo conozco lo suficiente como para decir que solo está tratando de parecer aterrador frente a Taddeo.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: edad media, amor, premiossweetawards2019

Editado: 15.10.2019

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