Amar No Es Pecado #1 °editando°

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XV

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Evan estaba corriendo por las calles a toda prisa y usando una pieza de madera que encontró como si fuera un paraguas bajo la fuerte lluvia. Se acercaba una nueva tormenta, y todos lo sabían.

Los relámpagos y la fuerza con la que las gotas caen al suelo apenas permiten que se escuchen sus propios pasos en la tormenta. Intentó usar uno de sus atajos para llegar a su destino, sabía que su mejor amigo lo regañaría por llegar tarde en ese clima.

Se detiene cuando al menos diez o más hombres salen de un callejón cubiertos de barro y extrañas sonrisas en sus terribles rostros. Se asusta al notar que tienen sangre en las manos y la ropa, sabe claramente que el líquido carmesí no es suyo y se esconde hasta que los ve desaparecer. Sin perder el tiempo, va al lugar de donde salieron, pasando por el callejón hasta llegar a una construcción incompleta, es cuando su alma va al piso al presenciar una horrible escena.

¿Qué estaba haciendo Luca en ese lugar?

El rubio yacía sobre un charco de lodo y su propia sangre, sin mencionar el estado de su pequeño cuerpo. Marrón y rojo cubrían su cabello dorado, su sangre era demasiada, tanto que no se podían distinguir las heridas por completo, la ropa era simplemente piezas de tela que no lo cubría lo suficiente.

¿Esos bastardos le hicieron eso?

Rápidamente, el castaño se acerca al joven a punto de desmayarse entre débiles bocanadas y escalofríos que sacuden su cuerpo.

-¡Luca! ¿Puedes oírme?- Evan intenta tomarlo en sus brazos, con cuidado de no lastimarlo -¡Contesta! ¡Al menos parpadea, maldita sea!

Sostiene a Luca con un brazo mientras que con su mano libre toca la cara del rubio en busca de algo que le diga que Luca está consciente. Lo ve abrir los ojos y cerrarlos con dificultad repetidamente mientras da débiles bocanadas, en busca del aire que aún no llega a sus pulmones.

-¡Maldición!- De alguna manera trata de poner a Luca sobre su espalda para sacarlo de ese deplorable lugar. -Te llevaré con Quique, no te preocupes-. Siente un nudo en la garganta, se niega a llorar en ese momento porque su amigo lo necesita para sobrevivir.

Con su amigo en su espalda, se dirige rápidamente a la conocida oficina a unas calles de donde se encontraban.

A lo lejos, alguien mira cómo Evan rescata a Luca. Frunce el ceño con rabia, lamentando no llegar antes que ese chico, para poder ser quien rescate al precioso chico rubio. Romeo estaba molesto por eso. El plan que tenía con Amelie fracasó, incluso si ella consiguió lo que quería: lastimar a Luca Moretti.

-Estúpido amigo de Luca- se queja mirando cómo los dos chicos desaparecen de su vista.

Echando un trote rápido para no lastimar más a su amigo, Evan llega al pequeño edificio, abriendo la puerta bruscamente, independientemente del regaño que reciba luego.

-¡Quique! ¿Dónde diablos estás? ¡Ayuda!- no importa el desgarro de su garganta con esos gritos dolorosos que se ha guardado durante varios minutos.

-No tienes que gritar, idiota- escucha a Quique bajando las escaleras. -Ahora, ¿qué excusa tienes para...?- Su voz desaparece cuando ve al rubio casi destrozado en la espalda del castaño, quien no puede contener las lágrimas. -Lu, L-Luca, hey... M-mírame, Moretti, ¿puedes oírme? Vamos, dime algo, mocoso- con la voz quebrada se acerca y acaricia la cara de Luca sin recibir nada más que un débil Suspiro de sus labios pálidos.

-Quique- Evan murmura entre lágrimas. -Sálvalo, por favor- dice, devolviendo a Quique a la realidad.

-Llévalo a la última habitación, ayúdame a sacar la ropa rota, calienta mucha agua y trae los medicamentos que Luca hizo, están en la mesa del estudio de arriba, sabrás cuales son.

Evan no pierde el tiempo, deja al rubio donde se lo indica Quique y luego hace el resto. De vez en cuando se limpia las lágrimas, no es hora de llorar cuando su mejor amigo está casi en su lecho de muerte.

Mientras tanto, Quique le quitó los trozos de tela que alguna vez fue uno de los conjuntos de ropa más queridos de Luca, dejó al rubio con poca ropa, la sangre se le congeló al ver el estado deplorable en el que se encontraba.

Era peor de lo que pensaba, y estaba seguro de que se sentía peor de lo que se veía, lo notó con el ceño fruncido y el sudor en la cara de Luca.

"Está bien, Lu. Deja esto en manos del mejor jefe y médico de la nación" esperaba una risa burlona como de costumbre, pero no recibió más que un aliento agitado y doloroso para la garganta. "No te preocupes", no le importó su voz quebrada, se preparó para curar al pequeño.

Evan le entregó dos cubetas con agua caliente y paños limpios, Quique le agradeció antes de verlo correr por el resto de las cosas que pidió, volviendo la mirada hacia el rubio. Con un paño empapado en el agua caliente y escurrida, pasó con cuidado y firmeza por el torso sangriento de Luca, recibiendo en respuesta un grito ahogado junto con su espalda arqueada por el dolor. Quique ignoró cada queja, evitando colocar algo en la boca de Luca para que lo muerda, porque sabe que complicará a Luca respirar lo poco que llega a sus pulmones.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: edad media, amor, premiossweetawards2019

Editado: 15.10.2019

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