Amar No Es Pecado #1 °editando°

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XX

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Lo único que se podía escuchar en la habitación eran sus respiraciones entrecortadas que se mezclaban entre sí, a través de las caricias y el pequeño roce de sus labios expresaban mucho de lo que sentían en sus corazones fuertemente.

Después de comer algo, se quedaron un buen tiempo acostados y sin apartarse del otro. Luego, lo que comenzó como un beso inocente, terminó como un contacto feroz entre sus bocas y cuerpos.

Tal vez la iglesia estaba equivocada, tal vez la Biblia o solo las personas que obligan a otros a aceptar doctrinas y creencias que no pueden ser del todo ciertas, doctrinas que no buscan por completo la supuesta estabilidad y felicidad de las que hablan todo el tiempo.

De lo contrario, no estarían ocultando sus sentimientos al mundo exterior.

La iglesia condena a quienes cometen actos puros de amor, independientemente de la persona que sea. El hecho de que sea algo nuevo es lo que aterroriza a muchos, por no estar acostumbrados y no tener conocimiento de dichas situaciones.

Situaciones como el amor entre personas del mismo sexo, ideas que poetas o científicos han ocultado en el anonimato para evitar ser perseguidos de por vida. Aquellos que tienen una mente cerrada no tienen la posibilidad de aceptar la nueva ideología que va en contra de todo lo que creen saber.

Luca y Taddeo lo sabían perfectamente, el miedo y al mismo tiempo la audacia en sus besos lo decían sin necesidad de usar la voz. Si fuera necesario ir en contra de la ideología de una gran parte de la población, a riesgo de ser linchados y torturados, lo harían con tal de no dejar morir la llama del amor que solo ellos podían sentir.

Aunque, por supuesto, no sabían a qué se enfrentarían debido al amor apasionado que llevaban consigo.

Luca, encima de Taddeo, seguía acariciando los mechones de cabello que estaban en la parte posterior de su cuello, le gustaba lo suaves que eran y cómo sus delgados dedos se enredaban en él. Suavemente pasó sus delgados labios por la mandíbula de Taddeo hasta que terminó por besar su cuello mientras sus manos iban al borde de la camisa de Taddeo, está dispuesto a sacarlo hasta que siente una mano interrumpiendo su acción.

-¿Estás seguro de esto?- Preguntó el pelinegro, mirando los ojos caramelizados y rozando sus narices. -Estás herido y necesitas recuperarte por completo.

-Estoy bien, de verdad- sonríe Luca, poniendo las manos en las mejillas de Taddeo y acariciando su piel con los pulgares. -Anda, bésame y hazme sentir todo lo que me vuelve loco por ti.

Si algo caracterizaba al pequeño rubio era su habilidad para decir varias cosas que cruzaban su cabeza sin filtros. Es por eso que siempre obtenía regaños de Quique y terminaba peleando con Evan. Sin embargo, en este caso se ganó la imagen de un chico sonrojado con una hermosa sonrisa antes de atacar sus labios en un beso más rápido y atrayente.

Esa tarde se unirían en cuerpo y alma nuevamente. Sintiendo en carne y hueso todo lo que no pueden expresar con palabras.

Con movimientos más ágiles que la primera vez, la ropa se despoja de sus cuerpos hasta que ambos quedan con la piel completamente expuesta a los ojos del otro.

Taddeo empuja a Luca suavemente hacia abajo sin romper su beso húmedo. Acariciando sus caderas, dirige sus labios hacia los pezones del rubio, estimulando y chupando cada uno hasta dejarlo rojo. Lleva dos dedos a la boca de Luca, quien no espera ni un segundo para lamerlos y humedecerlos lo suficiente como para estar preparado.

Los gemidos aumentan en la habitación cuando los dedos de Taddeo se mueven rápidamente dentro de Luca. Arqueando la espalda, se deja llevar por las olas de placer que corren por su pequeño, tembloroso y sudoroso cuerpo. Después de unos minutos, Luca es dado vuelta y su espalda está contra el pecho de Taddeo. En un movimiento rápido, entra por el pequeño agujero y, después de unos segundos que Luca usa para normalizar su respiración, comienza a moverse dentro del chico rubio.

Lo que intentaron sea suave terminó en fuertes choques entre sus caderas con rudos sonidos.

Con susurros en el oído se profesaban todo lo que sentían, en oraciones cortas pero significativas que eran el complemento del otro. Ambos lo sabían, de una forma u otra se encontrarían para amarse, sobre lo que imponen las leyes y reglas supuestamente morales.

Con su mano sana, el rubio comienza a intentar masturbarse mientras lo penetran, lo que parecen ser horas son minutos en que ambos tienen su orgasmo; uno dentro del rubio y el otro en su mano. Taddeo deja a Luca y cae a su lado en la cama, cubriendo ambos cuerpos hasta la cintura con la manta y luego abrazando al chico jadeante por la cintura.

Al regular sus respiraciones, se dan pequeños besos tiernos entre dulces caricias que solo les pertenecen a ellos.

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Luca🌺

Pasaron algunas horas y Evan aún no ha regresado. Taddeo y yo estuvimos acostados todo el día, obviamente él se ocupó de mis heridas y no podría estar más agradecido con él.

Al menos estamos vestidos después de todas las cosas que hicimos hoy. Y ahora estamos en la sala compartiendo un buen momento sin nada que pueda molestarnos.

-¿Te gustan los niños?

-¿Por qué preguntas?

-Tengo curiosidad- Taddeo me sonríe mientras levanto una ceja.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: edad media, amor, premiossweetawards2019

Editado: 15.10.2019

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