Amarga Navidad

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Capítulo 2

Capitulo 2 

Mi hermano trataba de sujetarme fuerte pero me solté de su agarre y salí corriendo hacia el cuerpo de mi padre que estaba tendido en el suelo mientras mi madre llamaba a emergencias, mis lágrimas salían como ríos, él no podía dejarme, él me había echo una promesa y tenía que cumplirla, mi padre siempre me cumplía lo que decía. 

- Vamos papá, levántate, me estás asustando, mañana tenemos que ir por las compras, tienes que cumplirle a tu pulga, no puedes dejarme sola, solo cuento contigo y mi hermano, debemos hacer el muñeco de nieve que me prometiste que sería el más hermoso y grande, cumple tu palabra. 

- Cállate mocosa, por tí se puso así, por decirle que no te quiero, algo que es verdad, jamás me han gustado las niñas, si muere es por tu culpa, tu serás la única responsable. 

- Deja tu odio por mí una vez en la vida Carmina, haz algo productivo y que vengan rápido atender a mi padre – dije con mucho enojo 

Todos los presentes quedaron estáticos con mis palabras, pero estaba cansada de escucharla botar su veneno hacia mí, mientras mi padre moría lentamente tirado en el piso, a caso no tenía corazón esa mujer que por desgracia es mi madre. 

Unos minutos después llegaron unos hombres de blanco con unos aparatos y una camilla, lentamente subieron el cuerpo de mi padre en esa camilla y se lo llevaron en una ambulancia, Carmina se fue con ellos dejándonos en casa con Lala que estaba tan nerviosa como mi hermano y yo. 

- Gusano, mi papá se va a poner bien, cierto, el no puede abandonarnos, lo prometió que siempre estaría a nuestro lado hasta que seamos ancianos. 

- Sí pulga, él se pondrá bien es un hombre fuerte como un roble, aún no estoy en edad para hacerme cargo de la familia. 

- No podrías, quien aguanta a Carmina con su mal humor y su odio por mí, quisiera ser grande para tener mi propia casa y mi propia vida lejos de ella, ya no será mi madre, la seguiré llamando Carmina. 

- No digas eso pulga, como la podría soportar si no estás a mi lado, prométeme que jamás me dejaras solo, así te cases estaré en tu vida, promételo pulga – Dijo pasándome su meñique para cerrar el trato. 

- Igual tú gusano, jamás me abandones por nada del mundo, tú, mi padre, Lala y Athes es lo único que tengo en mi vida. 

- Lo prometo pulga – bufo tendiéndonos en el sofá abrazados mientras esperamos el regreso de nuestros padres. 

Las horas pasaban, Carmina no aparecía y mucho menos llamaba para saber de mi padre, esto no me estaba gustando mucho, ¿Qué pasará con él? Sentí una fuerte punzada en mi pequeño corazón que me hizo dar un sobresalto de los brazos de Nick Klaus, que se paró todo asustado. 

Los dos nos habíamos quedado dormidos, eran las 2 am de la madrugada, Lala estaba en la cocina haciendo café para no dormirse. 

- Lala, aún Carmina no sé a comunicado para saber cómo está mi padre, tengo miedo, yo lo vi muy mal. 

- No mi pequeña, pero ten fe que tu padre se pondrá bien y llegará con una gran sonrisa a darte un fuerte abrazo de oso como los que te da, mi pequeña niña. 

- Será Lala, tengo miedo de perderlo, sabes que Carmina me odia, si él no vuelve todo mi mundo se muere con él. 

- No digas eso mi niña, tu papá sabe que lo necesitas, él luchará como un león para regresar con sus cachorros, su gusano y su pulga.  – Dijo los tres reímos como dementes. 

Mi hermano y yo después de ese momento no pegamos más los ojos esperando noticias de mi león como lo nombró Lala, la incertidumbre nos estaba matando, el colegio pasaba a segundo plano, ya habíamos presentado todos los exámenes, estábamos en la última semana de clases, en Navidad y en clases en ese era el único colegio así, solo podría ser el School  Way, un colegio de niño ricos, si nosotros éramos parte de esa colección, mi padre era un empresario muy reconocido del país, mi madre en sus tiempos fue una modelo de talla mundial hasta que nos tuvo. 

Sí, Lala para calmarnos nos contó la historia de romance de nuestros padres, sobres sus carreras, mi madre tenía un contrato millonario hace ocho años atrás, pero salió embarazada de mí y todo se fue al carajo, ahora entiendo por qué me culpa de que su carrera se fuera al olvido, pero no le enseñaron que habían métodos anticonceptivos, esa no era mi culpa, era culpa de Carmina por no cuidarse, mala madre. 

Se habían llegado las 8 am sin saber noticias de mi padre, me estaba volviendo loca, daba vueltas de un lado a otro, Lala nos hizo comer algo de desayuno la verdad no tenía mucho hambre, tenía era un nudo en mi garganta que no me dejaba pasar bocado, pero mi padre me necesitaba fuerte cuando llegará, su pulga tenía que estar a la perfección para recibirlo, pero él nunca jamás volvería a casa. 



Nana Ramírez

Editado: 04.12.2018

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