Amarieth

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Capitulo 4

—con los acontecimientos de hace un par de semanas… creo que será una triste graduación para todos. Extrañaremos a los que fueron unos excelentes profesores de Arte y Geografía. Comento la directora mientras todos estábamos formados en el patio de la escuela, mi amiga y yo nos habíamos integrado a la segunda semana cuando el psicólogo nos dio el alta. Glen no había ido más a dar clases, pero eso no eran buenas noticias, solo significaba que estaba en la calle y suelto. Mire mi teléfono, hacía varias semanas que no lo miraba, no entraba a la computadora ni siquiera la encendía, todo lo que hacía era monótono: comer, bañarme y dormir. La graduación seria en un par de semanas, pero hoy ya era el fin de las clases y si había personas que presentaban exámenes para lograr graduarse, aunque difícil de creer, yo estaba entre ellos, con lo más difícil del mundo; matemáticas, física y química. Entre a la aplicación de la red social y mire los más de doscientos mensajes de Lyz, no tenía ánimos de leerlo y con la nueva actualización de la aplicación le envié un audio. —Lyz, han pasado suficientes cosas como para leer todos los mensajes, me temo que tengo que dejar las cosas hasta aquí. Fue entonces que le conté todo lo sucedido las últimas semanas brevemente, conteniendo las ganas de llorar al recordar al profesor ensangrentado en el patio de aquella casa. Envié el audio y me puse a caminar por los pasillos, el celular sonó con una llamada entrante, de Lyz. —¿es enserio? Pregunto mi amiga con voz preocupada del otro lado del teléfono. —sí... Al igual que si no paso esas materias, en este último examen tendré que repetir el año. Dije mientras mi pasaba los dedos por el cabello desordenado por la brisa. Omití los detalles, tenía que hacerle caso al señor Gales, no confiar en absolutamente nadie. —entonces, estaré al pendiente, cuando termines los exámenes mi escribes. —claro, yo te estaré escribiendo. Y así lo hice, pasaron las siguientes semanas donde solo le escribía para bromear con ella, pero algo andaba mal en mi habitación. Amed: Porque Adam está aquí? Lyz: no sé, pregúntale tú. —manda a decir Lyz que porque estás aquí. Silencio, lo repetí en voz más alta, sabía que estaba en la casa, fue cuando escuche su respuesta. —Me dijeron que te vigilara. Lo vi recostarse en el marco de la puerta de mi habitación. —¿por? Me gire bruscamente, mirándolo con expresión incrédula. —Has estado donde no debes. Apareció sentado a mis espaldas en la orilla de la cama mirando la pantalla de la computadora. Me gire mirando la pantalla releyendo la conversación de Lyz. —Échale la culpa a Sam…—mire por inercia la puerta y luego donde estaba Adam— ¿dónde está? —Alguna misión supongo Dijo con tranquilidad mirando curioso la pantalla, le hice un favor y coloque el perfil de Lyz ampliando su foto. —si, porque si supiera que estas aquí literalmente te fulminaría. Dije sin mirarlo, pero me sorprendí ante mi afirmación, tal vez eran esos viejos recuerdos de los que hablaba Gales. —Supongo que es muy sobreprotector. Amed: dice que solo está de paso. —¿Le mientes? Pregunto con incredulidad levantándose de la silla y colocarse detrás de mí —solo protejo a los que me rodean, ella es un blanco fácil o ¿no? Me pase las manos con frustración por la cara y eche todo mi cabello arriba para amarrarlo en un moño alto —Si… Lo escuche dudar, pero más dudaría yo de él y de todos, mis sueños siempre eran dirigidos a algún lugar cercano a mi casa y todos parecían querer matarme por alguna extraña razón, pero siempre había alguien que me ayudaba a salir de la zona roja. Esta vez era diferente. Estaba en el fondo de la casa, mire a mi alrededor buscando algún peligro, pero me encontraba sola, comencé a gritar, buscando ayuda, me examine de pies a cabeza, vestido corto color marfil, cabello extremadamente largo perdiéndose debajo de mi cintura hasta mi trasero, pies descalzos, todo me daba vueltas, intente caminar, pero no lograba avanzar de mi sitio, entre en pánico total. Grite buscando a mi hermana, pero ¿desde cuándo tengo hermanas? ¿¡HERMANAS!? ¡SI! Jessie y Aveh, tengo dos hermanas ¿cómo lo pude olvidar? Seguí corriendo hasta la puerta y luego por todo un largo patio, fue cuando lo recordé. Adam podía ayudarme. Invoque su presenta, pero no aparecía, llegue hasta otra puerta encontrando la carretera, volví a gritar sus nombres. ¡Joss! ¡Adam! Nada, pero al poco tiempo lo vi llegar corriendo, me abrace a él. Al menos algo familiar entre tanta confusión. “vamos a un lugar seguro” fue todo lo que me dijo, simplemente me deje llevar desasiendo el abrazo y tomarle el brazo, una fuerza que no podía describir me comenzó a elevarme y él me miro divertido “vamos, solo piensa en caminar” y eso hice y volví a la tierra mirando ahora la diferencia de alturas entre ambos, apenas y lo que más podía mirar era su pecho ¿Cuándo me volví tan bajita? O ¿Cuándo él se volvió tan alto? Entonces lo detalle, Adam no tenía el cabello rubio castaño. ¿Daniel? Murmure y él me sonrió como respuesta. Llegamos a una casa al final de la calle donde una mujer de piel morena me recibió cálidamente, no sabía quién era, pero Daniel confiaba en ella y al parecer yo le era conocida, me entrego una pulsera que según era de mi propiedad, no la reconocí al inicio, pero la mirada de preocupación de Daniel me aviso que no era buena idea tenerla y cuando me la quiso quitar yo me la coloque en la muñeca y todo a mi alrededor me dio vueltas, como estar en el ojo de un huracán, las imágenes de pianos. Clases de ballet. Muchos animales. Clases de esgrima. ¡Sam! Y hasta allí llegue, todo lo demás me aturdió. Entonces Sam si era parte de mi pasado, pero, ¿qué tanto? ¿Qué exactamente? Algo dentro me gritaba que no era exactamente bueno. Algo me gritara que olvidara, que no siguiera, pero mi terquedad hizo todo lo contrario. Desperté exaltada y con las manos empuñadas, al abrirlas tenia las uñas marcadas en las palmas de mis manos con pequeñas gotas de sangre comenzando a salir. Me sentía más ligera, me mire al espejo y me encontré con que era ligeramente diferente a como me sentía en mi sueño, mi cabello por los hombros, mi piel tostada por el sol, mis ojos más oscuros, algunos recuerdos me empañaron, ojos, ojos rojos me perseguían, una sonrisa socarrona y sensual hicieron que me sonrojara, quise bloquear esos recuerdos y con tan solo colocarme los dedos en la sien, un calor me recorrió y simplemente todos esos recuerdos se volvieron ligeros. Luego de tres días en los cuales presente los exámenes de cada materia, apenas logre pasarlos, pero se sentía bien saber que no era mala en ello, solo muy perezosa. —simplemente quiero ser todo lo contrario a mi naturaleza. Me confesé y se sintió raro ¿acaso mi yo inconsciente estaba saliendo a flote? Un punzante dolor de cabeza ataco sin previo aviso, todo daba vueltas, otro recuerdo. Una gran pelea, unos ojos verdeazulados me miraban con admiración y aceptación, había hecho mi misión bien. Cuando me recupere, mire a todos lados, la calle estaba completamente vacía, si no fuera por unas señoras que me miraban preocupadas. Me repuse rápido y camine de nuevo hacia la casa, pero nada me parecía familiar. ¿Dónde estaba mi casa? Recordaba vagamente tener una, pero no aquí, no en este lugar. ¿Dónde estaba? Deje que mi cuerpo por inercia me llevara llegando a una casa que vagamente se me comenzó a hacer familiar. Mi vida ya no tenía sentido alguno e imaginaba el porqué. —me quiero ir del país en cuanto tenga mi pasaporte. Le confesé a mi madre en el bus mientras regresábamos de lo que sería mi futura universidad. —¿¡estás loca!? Es mi dinero el que invierto en ti, no vas a irte del país. Fue todo antes de comenzar a discutir mientras otras personas nos miraban, necesitaba eso, huir, no quería seguir entre tantas personas dañinas y que solo me hacían dar ganas de vomitar. Pasando las 3 semanas luego de la graduación, no deje de pensar en el profesor Gales, sus últimas palabras antes de morir, y Glen seguía suelto, Adam desaparecido y Sam igual. Nada tenía sentido. Mire mi muñeca una vez más. La carne rojiza se dejaba ver, ardía, pero no era lo mismo que sentía mi pecho, este quemaba, dolía, necesitaba algo más que un simple corte para quitar todo este dolor. —ya… ya no quiero seguir aquí… Murmure para mí misma, antes de caer dormida en un baño de lágrimas saladas mojando mis mejillas y la almohada bajo mi oreja. Estaba en esta casa, pero cuando lo supe quise salir corriendo, pero al llegar a la puerta, me encontré conmigo misma, pensé que era solo un sueño, pero algo me decía que no, algo decía que no estaba bien todo eso, mi otra yo me abrazo y comenzó a llorar, yo solo la sostuve y le mire el cabello. —esto es un desastre ¿Por qué lo tienes así? Ella solo se encogió de hombros y me seguía abrazando, me tranquilizaba un poco pero a la vez era desconcertante. Lyz: ese sueño es solo porque te sientes mal contigo misma y buscas una solución a ello, no te preocupes. Eres humana y muy metiche en cosas que no te incumben, pero estarás bien. Suspire cansada y me recogí el cabello en una moño alta, hacia más calor del normal, ya ni Adam ni Sam estaban conmigo pero me sentía mejor que antes y culpable por las marcas en mis muñecas y por mentirle a mi jefe sobre ello. “solo me aruño un gato” Dije pareciendo nada convincente. Para ese momento, ya estaba a unas semanas de mi cumpleaños número dieciocho, mi pasaporte aguardaba para el siguiente año y aunque mi madre no quisiera, me iría del país. Unos gritos ensordecedores llenaron la calle apenas a las tres de la tarde, no me asome, tal vez alguna madre desnaturalizada le estaba pegando a su hijo, eso no era mi problema. Cuando cumplí mi horario, estaba allí, toda la calle se sentía una tensión increíblemente pesada, entre a casa de mi tía y me aviso de algo que no me esperaba pero tampoco me perturbaba, mi hermanastro sufrió un accidente y estaba en el hospital. Las siguientes semanas previas antes de mi cumpleaños eran ir a llevarle comida y ropa a mi madre al hospital ya que ella y mi abuela se turnaban para dormir allí, el niño se había cortado desde la rodilla hasta la canilla cortándose milagrosamente todas las capas de la piel y sin tocar ningún tendón o musculo importante, pero los resultados descubrieron que el objeto con el que se había tropezado accidentalmente estaba infectado por eses de animales, por lo que se había infectado la herida y hasta que no se quitara esa infección no le darían el alta, por mi parte había algo que no hacía que yo lo reconociera como mi hermano, era torpe, iluso e inclusive idiota para cosas sencillas, además de que usaba su condición para seguir siendo el mimado y malcriado. Exasperada discutí fuera del área de los cuartos con mi madre y mi abuela, querían que pasara mi cumpleaños cuidando de él y no lo tolere. —trabajo porque me lo pediste, estoy estudiando lo mejor que puedo y aun así me pides que me quede un día que solo quiero pasarlo con los únicos amigos que me quedaron de la escuela ¿¡en serio!? Estaba tan alterada que solo mi abuela abogo por mí y fue que tome un respiro de tanto cuidar al niño consentido, pero a pesar de que ese día era mi cumpleaños, y mi jefe me regalo un pastel de chocolate, yo me auto regale unos lentes con montura de metal, parecía una anciana, pero tanto estar en una computadora me había afectado la visión, mis dolores de cabeza se habían ido temporalmente y Sam no aparecía, no hasta esa noche luego que regrese de la pizzería con mis amigos. Me recosté en la cama solo un segundo y al siguiente, ya estaba en una carretera abandonada a lo que parecía las afueras de alguna ciudad. Escuche toser a alguien a mis espaldas y allí estaba él, Sam, un poco decaído y mallugado por los golpes, con solo colocar mis manos en sus heridas estas desaparecieron al momento mientras él se quejaba bajo mi tacto, no supe como lo hice y tampoco me importo, solo quería que él estuviera bien. —ve a casa, aun no estás a salvo. Lo escuche murmurar mientras me besaba la palma de mi mano derecha, la calidez del tacto llego directo a mi pecho. —¿Qué sucede exactamente Sam? —pregúntale a Lyz, ella te lo dirá. Luego de esas breves palabras me desperté de un golpe mirando mi celular, apenas era media noche. Así que tenía que escribirle o me quemaría de por vida en mi cerebro. Lyz: ¿Qué es exactamente lo que pasa allá abajo? Necesito la verdad, porque lo quieras o no estoy muy vinculada al igual que tú. Lyz está escribiendo… Mi respiración era pausada pero mis latidos eran rápidos, mis manos comenzaron a sudar frio. Lyz: ay una bruja que quiere el trono del castillo Amed: y eso que tiene que ver conmigo o Sam? Lyz: con tu chico no lo sé, pero tiene mucho que ver conmigo, yo estoy a cargo del lugar, vigilando que ningún idiota como tu venga sin previo aviso y cuidando de tu trasero para que no te maten. Amed: qué!? Es la misma loca que quemo el trono? Porque no la atrapan? Lyz: la hemos buscado pero tiene muchos aliados, ten cuidado, o… y me dijo Adam que no te preocuparas por ese profesor de Arte que te acosaba, parece que ya no molestara más. Me quede sorprendida pero aliviada, al menos era un problema menos, aunque lo de esa bruja sí que era jodido. Entre semanas le avisaba a Lyz que había alguien merodeando a las afueras de mi casa, a veces un gato atigrado y a veces andaba con un chico. Cuando volví a dormir, estaba de nuevo en mi cuarto y mire todo a mí alrededor, apenas era de tarde salí de la casa y me encontré con un chico de piel morena y bata blanca. —¿te acuerdas de mí? Lo mire incrédula e hice una leve reverencia mientras el aterrizaba en la tierra y sus alas desaparecían tras su espalda. —Carlos? Dije dudosa y él sonrió satisfecho —el mismo!! Me beso la mano a modo de saludo y rápidamente la expresión alegre de su rostro se tornó seria y preocupada. —tengo que darte eso, Leo me dijo que eras la única que podía ocultarlo hasta que el regresara. Saco de su túnica una cadena con un dije demasiado familiar, en su punto brillaba una luz punzante. —esto es… real? Pregunte incrédula y el solo asintió. Al entregármela me quemo las manos, luego el calor se volvió cálido al tacto y luego, nada. El pequeño punto en el centro de la estrella de cinco puntas brillaba y luego solo dejo de hacerlo volviéndose un simple objeto sin valor en tono azul. —recuerda, solo hasta que Leo venga por él, debo irme. Y sin más se fue, intente colocármelo pero su peso y energía eran incompatibles conmigo, regrese dentro de la casa y lo escondí, cuando intente irme de la casa un grupo de personas vestidas de negro me acorralaron, hasta el punto que comencé a huir por todo un barrio lleno de tierra, encontré un portal aceptable y me fui, cuando mire donde caí, tenía que seguir el juego, era una manada de animales de selva siendo perseguido por humanos, cuando me canse de ser parte de la manada simplemente use la única habilidad disponible, los animales se volvieron contra los humanos y los ahuyentaron, cuando encontré el portal de vuelta a casa, me caí justo frente de mi casa y entre risas me limpie el vestido. —¿te han dicho alguna vez que dejes de meterte en problemas? De un salto mire a Sam que estaba con ambas manos metidas a los bolsillos de su pantalón perfectamente liso. —¿te han dicho lo aburrido que te vuelves cuando quieres? —se divertirme. —igual que yo, además solo les di un empujón a esos cazadores. —no debes meterte con los otros reinos, si sabias ¿no? —pero era parte de la manada, nadie me reconoció. —eso espero. Dijo finalmente echando un suspiro, caminamos hasta una pequeña tienda y fue entonces que lo detalle, cabello negro como la noche, un traje del mismo color y camisa perfectamente blanca sin la respectiva corbata que debió haber dejado en algún lado, su piel era pálida, podría jurar que era un vampiro, pero prefería no hacer la pregunta. —regresa a casa, ya es hora. —no eres mi niñera Le pique el brazo con el dedo índice y sus ojos me miraron con diversión, entonces supe que tenía que retroceder, estaba en un juego en el cual yo tenía una gran desventaja. Desperté sintiéndome una niña, una que acababa de hacer una travesura de la cual no podría ser castigada. Pero también con la preocupación de que ese objeto que me habían confiado no recordaba donde estaba, ¿seguro que estaba en buenas manos conmigo? Lo dudaba.



S.E.GREY

Editado: 18.12.2018

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