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Capítulo 9: Los amigos de MEGAN

Los amigos de Megan (1/2)

Exhausta, salió apresurada de su lugar de trabajo hacia el auto que la esperaba afuera y, casi en trompicones, abrió la puerta trasera antes de adentrarse en él.

- Me pregunto qué harías sin mí, Amber -rió su amiga Tris, sentada cómodamente en el asiento del conductor-. Tienes suerte de tener a una amiga como yo -Se mofó.

Rodó los ojos y masculló un agitado "Gracias" a sus amigas que la habían esperado para recogerla. Normalmente se iría caminando o correría hasta la estación de buses para coger el último que salía exactamente a las diez y media de la noche.

Pero ese día era diferente porque había quedado con Hale y Tris para pasar una noche tranquila de películas en la mansión. Aprovecharía que ninguno de sus tíos regresaba de viaje para llevar a sus amigas.

Con el brazo apoyado sobre la puertecilla, miraba el hermoso paisaje que pasaban. Tan concentrada en lo que veía que apenas prestaba atención a lo que sus amigas decían.

- Al menos esta vez no nos cancelaste, Hale -siguió diciendo Tris-. La última vez nos dejaste por Tristán.

Y lo único que se pudo oír a continuación fue un largo y tenso silencio.

- No es cierto.

- Claro que sí, están saliendo, ¿no?

Sabía que las cosas entre Hale y Tristán, a quien por cierto no conocía, eran demasiado complicadas. Pero le resultaba extraño que hubiesen formalizado tan rápido con el corto tiempo que, según Amber, se conocía.

- No -respondió tajante.

Por supuesto, Tris no se detuvo y continuó hablando sin cansancio. Sonriendo y con las manos en el volante, la más enamoradiza de las tres, le dirigió una fugaz mirada a Hale como si estuviese guardando un secreto.

- ¿No vas a presentárnoslo? Quiero saber quién es el afortunado -bromeó.

Solo entonces, al ver a la pelirroja encogiéndose en su asiento, notó algo.

Nunca la habían forzado a presentarle a su novio porque se trataba de una relación complicada. Pero ahora, de pronto tan nerviosa, le pareció que realmente no quería que ellas lo conocieran.

¿Qué tenía de malo?

- No estamos saliendo.

Y ellas la conocían tan bien que no fue nada difícil saber que estaba mintiéndoles.

Algo andaba muy mal cuando era precisamente Hale quien no estaba diciendo la verdad. Se inclinó en el asiento y le dirigió una penetrante mirada a la susodicha.

¿Y qué tenía de malo? Su amiga Hale era una de las más codiciodas de toda la universidad. Era una guapa pelirroja que tenía ciertos, y algunos extraños, admiradores.

- Hale, ¿cuál es el problema? -rió, intentando tranquilizarla y, mejor aún, que les dijera la verdad-. No puede ser tan malo.

Una enorme preocupación la albergó cuando los ojos claros de su amiga la miraron por primera vez en la noche.

Algo no andaba bien.

- Es cierto, Hale -aprobó Tris con su habitual sonrisa-. ¿Qué tan malo podría ser?

La tensa sonrisa que la pelirroja les dedicó le confirmó sus sospechas.

- Está bien, se los presentaré -suspiró ella, encogiéndose en su asiento lentamente.

Y apenas transcurrieron cinco minutos más cuando finalmente llegaron a la casa de sus tíos.

Había planeado tener la mansión solo para ellas, sin sus tíos ni Megan, seguramente en alguna fiesta, pero, como siempre, las cosas nunca salían como ella quería.

- Eh... ¿Amber? -Tanteó Tris con angustia-. Creí que tus tíos no estaban.

Sintió una corriente helada recorrer su columna dorsal al ver las luces del salón encendidas.

Esperó impaciente a que el auto se detuviera para, prácticamente, aventarle fuera y correr despavorida a la entrada de la casa.

Estaba demasiado tensa, el miedo recorriendo cada parte de su ser al pensar en la posibilidad de su tía Rachel esperando por ella dentro. Incluso temblaba ligeramente cuando insertó la llave en la cerradura.

Inspiró profundo para tranquilizarse, tan nerviosa que apenas podía oír los llamados que sus amigas le hacían.

- ¡Amber, espera!

No esperó más.

Recorrió el largo e interminable pasillo que la conducía al salón cuando, de pronto, empezó a oír voces.

Tuvo entonces sentimientos encontrados al ver a los amigos de Megan sentados en los sofás, riendo, bebiendo y fumando con toda la tranquilidad del mundo.

Porque una oleada de alivio la invadió por un efímero instante antes de que se sintiera furiosa.

No era su casa y, por lo tanto no podía disponer de quiénes podían y no podían ir. De pie y observándolos, reconoció a Joe, el amor platónico de su adorada amiga Tris, a Steve, Rex, a un par de chicas, a Megan y...

Sus mejillas de calentaron con furia cuando su mirada se topó con una oscura y burlona. Aaron la veía entre confundido y burlón, como si estuviese riéndose de ella en silencio.



TRomaldo

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En el texto hay: celos, celos y drama, corazon roto

Editado: 05.12.2019

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