Amor a primera vista 2.

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13.


 

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Fue como caer en el mismo pozo, no había nada más que terminar arriesgando a ser amado o terminar sufriendo. Simplemente era eso, nada más.

Tal vez, el amor no pretendía ser algo que él supiera como manejar pero sí estaba seguro que con ella pretendía todo sin titubeos. Justamente era poder ser él mismo para aprender a estar ocupándose de la otra persona que más amaba, pero aún teniéndola cerca sentía la necesidad de estar dudando de todo.

Los meses volaron y el amor se mantenía intacto como el primer día...

Nadie le había dado el manual de instrucciones para organizar su vida. Pero tampoco él no tenía instalado instrucciones para ser organizado, menos ahora. Los nervios lo estaban consumiendo como el mismo cigarrillo.
Desde que Annie había regresado a su vida todo se había revolucionado en su cabeza, se apego al cigarrillo para calmar cualquier tipo de ansiedad y no era uno, o dos, ya eran más de cuatro cigarrillos seguidos. Nadie era capaz de frenar el vicio ese.

La tos volvió aparece dándole malas señales a su cuerpo, se sentía nuevamente cansado y desganado, ya nada lo entusiasmaba ni nadie. Varias veces intento dejar el cigarrillo pero no podía ser capaz de soltarlo así de fácil, no entendía porque era más fuerte que él.
Quería aplicarse un método interior donde dejaría los cigarrillos por caramelos, y el alcohol por un poco de jugos pero no le alcanzó para dejar esos vicios, ya no existía métodos posibles para quitarse tanta mierda de encima.

El amor no le estaba alcanzando para luchar contra sus vicios, ella no le bastaba para controlar sus nervios, y menos una relación le alcanzaba para descartar todo lo malo. Simplemente estaba atrapado en un círculo donde nadie podía salvarlo, y la oscuridad era quién se estaba apoderando de él.Su cuerpo volvía a cambiar. Su color de piel se volvía pálida y su peso era cada vez más delgado.

Estaba preso de algo que le hacía mal pero a la vez le producía placer. ¿Por cuánto tiempo?.Quizás toda su vida. Él vivía sumergido en la misma miseria de siempre y nada podía cambiarlo.

 

La misma oficina. La misma rutina y la vida misma. Junto con los mismos malditos vicios que lo estaban matando.

Su mirada clavada en la misma vereda de siempre y los recuerdos navegando en su cabeza. Entre sus dedos un cigarrillo, y en la otra mano un vaso del whisky preferido. No le importaba la hora ni el lugar, sólo necesitaba relajarse después de tanto trabajo.

Abre la puerta de repente —Adam, parece que... —y se queda inmóvil mientras lo ve de espalda hacía la vieja ventana de a siempre.

Se voltea apagando su cigarrillo —¿Me decías? — le pregunta.

Ella se acerca, toma el vaso que está en su mano —¿No es temprano para beber? — le pregunta dejándolo arriba de su escritorio.

Él enojado lo vuelve a tomar —No quieras imponerme reglas, no cuando yo decido que tomar y cuándo — le dice furioso.

Annie tan solo lo queda observando, ese Adam estaba cambiando y no sabia le ocurría. Simplemente cambio.

Las personas cambian por temores internos que no creen que pueden ser entendidos por los demás. El miedo produce cambios y los cambios producen miedos, pero también se terminan convirtiéndose en simples vicios que no pueden manejarse.Adam estaba sintiendo amor pero también estaba sintiendo dolor.Pensó que el amor lo solucionaba todo, pero sin darse cuenta se estaba obsesionado con algo que quiso que sea simplemente amor. Todo el amor a primera vista parece que era simplemente eso...

—No es amor —se susurra a sí mismo.

 

Creyó que ella era su felicidad sin darse cuenta que él mismo debía crearse su propia felicidad. Él mismo debía encontrar un camino, no forzar un camino donde pretendía meterla a ella. Estaba atrapado y la estaba atrapando a ella también.

Debía ser él mismo quién acabe la pelea que había comenzado tiempo atrás. Sólo él.

 

Los días pasaron...

Las dudas crecían...

Él estaba muriéndose en vida...

Ella estaba siendo arrastrada... A su infierno.

 

Se lastimó, la lastimó y eso no podía seguir adelante así. Comprendió que debía acabar con los fantasma que lo están destruyendo, pero debía hacerlo solo. Era hora de enfrentar al pasado para poder vivir el presente.

Ya era su hora.

Era hora de que Adam Williams acabe con cualquier temor.

 

— Necesito estar solo —le dice dándole la espalda.

La relación termino cayendo en algo raro, él ya no la miraba a los ojos parecía perdido. Ella observaba cómo él iba cambiando en todos los aspectos. El humor se volvió malo, y discutían cada momento.

— ¿Qué ocurre contigo? — le pregunta desesperada.

Bebe su vaso de whisky en silencio y no responde a la pregunta.



Laritaaa

#902 en Novela romántica

En el texto hay: amor a primera vista

Editado: 27.05.2019

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