Amor a primera vista 2.

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14.

 

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El papel sobre la mesa, su mirada clavada en aquellas pocas frases que le hacían saben que esos análisis estaban siendo los verdaderos. La respiración entrecortada de a poco, la sensación de angustia hundiéndole el alma y los nervios como nunca antes.

—No seas cobarde — se dice así mismo.

Lentamente toma todo el coraje que necesita y abre el sobre... No quedaban dudas, su corazón latía fuerte y cada tanto parecía que le faltaba el aire, eran millones de sensaciones juntas que no lograba descifra cuál lo estaba matando.

Sigue abriendo el papel que se encontraba bien doblado, lee todo rápido hasta que llega a la parte de los resultados del análisis "positivo", si algo marchaba mal esa palabra lo hacían darse cuenta que todo estaba más que mal y saber que no todo había terminado.

Su vida se estaba acabando frente a sus ojos. No era así como tanto quería que transcurran las cosas, no debía ser así como él tanto imagino su vida junto a la mujer de sus sueños y ahora simplemente todo se acabo. Su vida al igual que él iban cayendo a un precipicio, y el sueño de estar juntos cada vez se iba borrando de a poco.

Lo imaginario no se vuelve tan real, sólo sigue quedándose en lo que desea imaginar. Sabiendo que el amor alegra corazones y saca sonrisas.
 

Llega un punto dónde crearse una vida perfecta termina destruyendo lo poco que es real. Lo real está ahí, y solo hay que dejar que fluya.

No existen los caminos escritos, los futuros imaginados. Lo único real son las cosas vividas, los caminos que uno mismo va creando en el transcurso de sus días y no todo lo real es lindo, también lo real está en saber sufrir un poco. Superar etapas dolorosas para comenzar etapas de satisfacción.

No era así, no para él. Justo en su momento de poca felicidad volvía a joderle la vida esa enfermedad y nada podía hacer. No tenía ganas de pasar por lo mismo que alguna vez creyó haber terminado.

Un golpe en la puerta hace que doble rápidamente el papel.

Ordena su cabello y corbata —Adelante —grita.

Aparece como si nada, como si nunca hubiesen discutido. Estaba ahí parada frente a sus ojos, en sus manos una bandeja de comida que podía verse frente a su cuerpo y su rostro con una sonrisa.

— Ya es hora de comer —dice cerrando la puerta con su pie.

No dice nada, se queda en silencio mirándola mientras ella camina hacia su escritorio con la bandeja entre sus manos. La deposita arriba y la arrastra hasta quedar frente a él.

—No hagas que te obligue a comer —dice sonriendo.

Eleva una ceja mientras se queda mirando —¿No estás enojada? — le pregunta.

Levanta sus hombros mientras sigue parada esperando que él comience a comer — No, entiendo tu malhumor después de tantas horas de trabajo — le asegura.

Ella no estaba entendiendo todo pero aún así intentaba olvidar ese mal rato, no quiso seguir pasándola mal y sólo quería disfrutar del momento. Sin embargo, no fue como lo habían planeado. Las cosas no estaban marchando según lo planeado en ellos, no era así como debía resultar todo.

—Gracias — le dice.

La mirada de ella, la comida frente a él. Nada le producía ganas de comer, estaba cansado y eso se le nota en la cara. Respira profundo intentando calmar los nervios, queriendo buscar fuerza para alimentarse por lo menos pero su estómago no le permitía ingresar ningún tipo de alimentos.

Ella se acomoda en el asiento del frente —¿Sucede algo? —le pregunta.

Suelta el tenedor que estaba entre sus dedos, y apoya su espalda al fondo del asiento — ¿Tendría que pasarme algo? —pregunta lo más natural posible.

Ella pone su mano derecha arriba de la mesa, señala la bandeja de comida —No has tocado la comida, ¿te ocurre algo? — le pregunta preocupada.

Remoja sus labios, y logra sonreír para calmarla — No tengo hambre, es todo — le dice.

Ella agarra la bandeja y se levanta. La ve caminando hacia la salida, y yéndose como si nada. No entendía que había dicho de malo para que se vaya así, no tardo en levantarse de su lugar para ir a buscar. Se aproxima en la puerta y la observar hablando con su secretaria lo más normal posible, sonriendo juntas.

—Annie —la llama.

Ella se voltea y le guiña un ojo —Ahí voy — le dice.

Al escuchar eso su corazón se tranquilizó un poco. Estaba todo bien, no había arruinado nada pero sí algo lo estaba matando por dentro y eso debía arreglarlo antes de que lo mate de a poco.

Se vuelve a meter en su oficina, y la espera ahí.

No era muy bueno con intentar mantener la calma por sí solo, la paciencia le colapso y lo único que necesitaba era un cigarrillo para calmarse. Busca rápidamente en su bolsillo el paquete de cigarrillo, y el encendedor.

—No otra vez, por favor —escucha decir a su espalda.

Saca el cigarrillo de su boca, y se voltea a verla. Estaba parada atrás suyo con la mirada puesta en él.

— ¿Vas a empezar de nuevo por esto? — le pregunta mostrando el cigarrillo entre sus dedos.



Laritaaa

#685 en Novela romántica

En el texto hay: amor a primera vista

Editado: 27.05.2019

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