Amor o Atración -Saga Amor o Atracción Libro 1

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CAPÍTULO 4

El joven Izhar sospechaba que Jesse lo había estado evitando durante los últimos días. 

Ella desayunaba en su habitación cuando él estaba y almorzaba antes que los demás con la excusa de que su apetito había aumentado debido a los estudios y precisamente sus estudios era la excusa que utilizaba para cenar después que todos lo hubieran hecho.

Nunca nadie lo había evitado con tanto esmero, así que decidió indagar cuál era el motivo por el que la niña huía de él.

— Hola Jesse —saludó.

Ella se dirigía a la cocina cuando él se interpuso en su camino.

— Hola Izhar —dijo sin mirarlo.

— Hace días que no te veo. He estado buscándote para continuar las clases de natación y de defensa personal.

— Ah, bueno, yo... he estado muy ocupada, se aproximan los exámenes finales y la graduación así que me he estado preparando para las dos cosas y de hecho justo ahora tengo que estudiar —dijo e intentó devolverse para encerrarse en su habitación, pero el joven fue ágil y la sujetó por un brazo.

— Aún faltan cuatro meses para tu graduación, dime la verdad ¿Estás evitándome? 

— No —respondió ella, era evidente que el joven la había descubierto, pero ella lo negaría hasta lograr que le creyera—, ya te dije que he estado ocupada.

— ¿Tan ocupada como para dejar de desayunar, almorzar y cenar con tu familia?

— Sí —quiso gritarle que él no hacía parte de su familia pero se contuvo—. Ellos lo entienden, así que también tú debes entenderlo.

— No, no lo entiendo y debes explicarme.

Izhar la atrajo hacia él y la levantó colocándola sobre su hombro y así la llevó hasta su habitación, ella le pedía o mejor dicho, le gritaba que la bajara. Lo que él hizo cuando entraron a la habitación de él.

— ¡No debiste hacer eso!

— No tuve opción.

— Si mis padres hubieran visto, tendrías que dar muchas explicaciones. 

— No te preocupes por tus padres pues ellos no están.

— ¡Déjame salir! No está bien que una señorita como yo, esté en el cuarto de un joven como tú.

— Antes eso no te importaba —expresó.

— Antes era una niña.

— ¿Ya no lo eres? —preguntó con una leve sonrisa en sus labios.

— Soy una adolescente.

— Preadolescente.

— Izhar, abre la puerta y déjame salir.

— No lo haré, no hasta que me digas lo que te sucede.

— ¿Qué pasa contigo? ¿Quieres que te odie como el día en que llegaste?

— Tú no me odiarías aunque quisieras.

— ¡No me pruebes!

Él se acercó y tiró de su mentón suavemente para hacer que le viera, pero la niña se negaba y al parecer era más entretenido mirar el piso antes que mirar a la persona que tenía enfrente. 

— Aunque de tus labios salga la palabra odio, tus ojos me dicen que no es eso lo que sientes por mí —dijo él y ella al fin se atrevió a mirarle.

— Tú no sabes nada —dijo con un poco de temor.

¿Acaso él sabía lo que ella sentía?

— Sé más de lo que crees.

— Deberías estar haciendo la maleta. Tienes un congreso al que ir y eso es más importante que perder el tiempo hablando con una niña.

— Creí que habías dicho que ya no eres una niña.

— ¡Ya deja de acongojarme y abre esa puerta!

Izhar se resignó y la soltó pues era evidente que ella no le diría el motivo por el que se había alejado de él.

— ¿Eso era todo lo que querías decirme? —se sintió decepcionada.

— ¿Esperabas escuchar algo en especial?

— No me gusta que me respondan con otra pregunta —dijo molesta y a la vez se frustrada—…  eso es…

— La verdad si hay algo que quería decirte —la interrumpió.

— ¿Qué?

— Quería decirte que hablar contigo, tener tu atención; eso es mucho más importante para mí que cualquier otra cosa.

Él se acercó y la besó en la mejilla. 

Ella se sonrojó y entonces las dudas que tenía se despejaron. Él entendió; él entendió la razón por la que le evitaba.

— El congreso será en dos meses, pero aun así me reuniré hoy con algunos amigos para planear algunas cosas. Ahora ya puedes ir a estudiar —ella se alejó sin decir nada.

Izhar se preparaba para ir al congreso ya mencionado de esa forma mantenía la mente ocupada, pero sabía que cuando regresara debía aclararle ciertas cosas a Jesse y temía que ella saliera lastimada precisamente por su culpa. El joven no deseaba que eso pasara de ninguna forma. 

El día de partir llegó y él salió muy temprano despidiéndose solamente de Willy y Jennifer. 

Él estaría ausente una semana, el tiempo suficiente para pensar en la forma correcta de abordar el tema de conversación que tenía pendiente con la niña Jesse. 

El primer día se dedicó a conocer a jóvenes de otra ciudad. El segundo día se dedicó a oír charlas o al menos intentó escucharlas fracasando en el intento pues estaba tan distraído que no supo de qué trataban dichas charlas. El tercer día se distrajo jugando junto a otros jóvenes. El cuarto y el quinto día escuchó vanamente las experiencias vividas por varios jóvenes… y cuando menos lo esperó aquella semana había terminado.

Cada joven regresó a su ciudad, excepto Izhar quien prefirió quedarse en casa de una de sus tías y envió una carta diciendo que tardaría un poco más en regresar. 

Jesse deseaba saber si era por su culpa que Izhar no había regresado. Quería ir a buscarlo, pero no sabía en qué lugar se encontraba.

— Mamá ¿Has sabido algo de Izhar? —preguntó casualmente.

— ¿Por qué preguntas?

— No, solo es curiosidad.

— Pues no sé cuándo regresa —Jennifer observaba la reacción de su hija, pero ésta trataba de no quedar en evidencia frente a su madre—. Según dijeron algunos de sus amigos que estuvieron con él, se encuentra en casa de una mujer.



Hellen

Editado: 19.06.2019

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