Amor o Atración -Saga Amor o Atracción Libro 1

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CAPÍTULO 10

Silhim dio orden a sus empleadas para que ordenaran su casa y prepararan un exquisito almuerzo porque tendrían invitados.

— ¿No me dirás a quién esperas mamá? —preguntó su hijo.

— Debes esperar; debes ser paciente —respondió.

— La paciencia es una de mis virtudes, pero en este momento no puedo hacer uso de ella —dijo el joven.

— Bien te diré —el timbre de la casa sonó—… bueno ya no porque creo que ya llegaron.

— ¿Quiénes llegaron?

El joven y su madre miraron hacia la puerta por donde habían entrado Jennifer y su hija.

— Buenos días.

— Buenos días Jennifer —respondió Silhim.

— ¿Jennifer? —preguntó Izhar confundido.

— Hola Izhar —saludó Jennifer.

— ¿Y tú eres Jesse? —preguntó la madre del joven.

— Sí,  mucho gusto —la adolescente extendió su mano.

— Soy Silhim Jartum, la madre de Izhar —le saludó.

— ¿La madre de Izhar? —preguntó Jesse ¿Acaso no vivía con su abuela?

Jesse estaba tan sorprendida como Izhar. Cuando le preguntó a su mamá a qué lugar irían, ésta se negó a decirle, quizá porque sabía muy bien que Jesse se hubiera negado a ir.

— Sí, soy su mamá, Izhar ahora vive conmigo. Pasen por favor —dijo Silhim.

La anfitriona las llevó hasta la sala de su casa.

— Tomen asiento, por favor.

— Gracias —respondieron madre e hija.

— Vaya, esto es una sorpresa. No sabía que…

— ¿Qué tu mamá y yo nos conocíamos? —interrumpió Jennifer al joven.

— Sí, exactamente eso; yo estoy muy sorprendido.

— Bueno conocí a Jennifer hace siete semanas —habló su madre.

— ¿Siete semanas? —Jesse se volvió hacia su madre— ¿Por qué no me dijiste?

— Porque quería que fuera una sorpresa —dijo la madre del joven adelantándose a responder—. Izhar me contó que fue muy bien tratado todo el tiempo que permaneció con ustedes y por eso quise agradecerles.

— ¿Así que estaban planeando todo en secreto? —preguntó Izhar.

— Bueno, al principio Jennifer y yo hablamos sobre ustedes y luego nos fuimos conociendo y haciendo amigas.

— ¿Amigas?

— Sí Jesse.

— ¿Y de qué han hablado? —preguntó Jesse, ella esperaba que no fuera sobre lo que causó que su madre echara a Izhar.

— ¿Por qué preguntas? ¿Hay algo que no quieres que me diga? —preguntó Silhim.

Jesse se sintió inquieta ¿Por qué le haría esa pregunta la mamá de Izhar?

— Solo hablamos de su amistad y de lo bien que Izhar se portó mientras que estuvo con nosotros —dijo Jennifer y tanto Izhar como Jesse miraron a Jennifer y se tranquilizaron al escuchar sus palabras. 

— Sí, es por eso que les pedí venir y repito, estoy agradecida por lo bien que te recibieron en su casa cuando más lo necesitabas —dijo Silhim.

— Es una hermosa casa señora Silhim —comentó Jesse para cambiar de tema—, parece estilo colonial.

— Sí, lo es; la adquirí hace cuatro años y después mis dos hijos se vinieron a vivir conmigo.

— ¿Sus dos hijos? ¿Tienes un hermano Izhar? Me dijiste que no tenías.

— En realidad es una hermana; mentí porque no sabía cómo explicarlo.

— ¿Y dónde está?

— Ella se fue a estudiar a la capital hace tres años y se quedó por allá —dijo Izhar

— ¿Qué estudia? —preguntó Jesse pues quería saber un poco más acerca de la familia del joven.

— Cuando se fue estaba en el sexto semestre de arquitectura. Terminó el año pasado; le ha salido un empleo y además está casada —dijo Silhim.

— ¿Casada?

— Sí ella tiene Veintisiete.

— ¿Veintisiete? Pero usted es joven ¿Qué edad tiene?

— ¡Jesse! —Jennifer le llamó la atención.

— Oh, disculpe si he hecho preguntas indiscretas, pero yo pienso que esconder la edad no hace que te vuelvas más joven o más viejo pues el tiempo sigue andando y eso no lo podemos evitar.

— Descuida Jesse, yo pienso igual que tú; tengo 45 años.

— Pues no lo parece, parece de treinta.

— Gracias por el halago y… ¡Oh! Disculpen mi mala educación ¿Quieren algo de tomar? ¿Agua, café o algún néctar de frutas?

— Un néctar para mí estaría bien —dijo Jennifer.

— Yo estoy bien ¿Puedo ver alrededor? —preguntó la adolescente.

— Claro Jesse ¿Izhar por qué no acompañas a Jesse?

— ¡Oh no! Estoy segura de que Jesse no quiere molestar —intervino Jennifer, lo que le agradeció su hija con la mirada.

— No es ninguna molestia ¿Cierto Izhar?

— No, claro que no es molestia —se vio en la obligación de decir el joven.

— Muy bien, entonces no se diga más. 

Los jóvenes salieron de la sala y se dirigieron al patio.

El pasto estaba lleno de césped, era muy verde y alrededor habían flores; flores que Jesse conocía; flores como margaritas, Rosas, Girasol, Jazmín, Orquídeas, Tulipán, Azucena y muchas más cuyos nombre desconocía.

— Increíble, no había visto tanta belleza —se acercó a una de ellas y jadeó al sentir su aroma.

— Se me había olvidado que te encantan las flores.

— Mi abuela tenía un jardín parecido cuando era niña.

— Hablas como si tu niñez hubiera pasado hace mucho; tú sigues siendo…

— No soy una niña Izhar, pronto cumpliré los quince.

— De hecho quería decir que sigues siendo muy joven.

— Ah, era eso —se acercó más a las flores y tocó una con mucha delicadeza— … esta es muy linda.

— Nomeolvides —susurró el joven.

— ¿Qué?

— Así se llama, ese fue el nombre que mi mamá me dijo —sonrió al ver la cara de confusión de ella—… el nombre de la flor que tienes en tus manos, Jesse.



Hellen

Editado: 19.06.2019

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