Amor o Atración -Saga Amor o Atracción Libro 1

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CAPÍTULO 13

Al día siguiente.

Izhar se encontraba en su casa preparando su clase de psicología. Cuando el timbre sonó.

— ¿Esperas a alguien? —preguntó su mamá.

— Sí.

— ¿A quién?

— A quien me ayudará con este tema.

— ¿Qué tema?

— La percepción.

— ¿Percepción?

— Sí mamá. Evaluar la información recibida y darle un significado.

— No entiendo.

— Debo organizar, interpretar, analizar e integrar los estímulos que implican las actividades del organismo sensorial y del cerebro humano.

— ¿Qué rayos dijiste?

— Palabras de mi profesora, no mías.

— Mejor me iré y te dejaré trabajar.

— Buenos días ¿Señora Silhim, cómo está usted?

La señora de la casa se sorprendió al ver a la joven.

— ¿Jesse? ¿Eres tú?

— Sí. Vine para ayudar a Izhar.

— ¿Tú? —Silhim la miró y luego a su hijo.

— Sí ¿Tiene algún problema con eso? Si es por lo que pasó la última vez, debo decirle que lamento mucho mi actitud. Yo no fui sensata y…

— Descuida hija —se acercó y la abrazó—, no tienes que disculparte ya que mi hijo fue el imprudente.

— ¿No está disgustada conmigo?

— No. Lo que pasa es que Izhar está preparando un tema muy difícil.

— Lo sé, yo vine para ayudarle —dijo la joven.

— ¿Sí entiendes ese tema?

— ¿Qué tema?

— La percepción —le sonrió—. Dejaré que él te explique y espero que seas capaz de comprender porque yo no tengo ni la más remota idea de lo que quiere decir.

— Supongo que si él me explica puedo comprender.

— Suerte con eso.

Silhim caminó hacia la cocina, dejando a los jóvenes solos.

— Siéntate Jesse.

— Espero que no sea nada difícil.

— ¿Le temes a lo desconocido?

— Para nada.

— Pareces muy segura de ti misma —ella medio sonrío.

— Sé lo que intentas.

— ¿Qué estoy intentando?

— No importa. Mejor dime lo que significa la percepción.

— Relájate, tenemos todo el día ¿Por qué no te sientas?

— ¿Es eso una pregunta o una invitación?

— Es ambas.

— De acuerdo.

 Ella se sentó en un diván ubicado frente al joven.

— Pero te advierto que no puedo demorarme. Mi mamá no sabe que…

— ¿No le dijiste a Jennifer que estarías en mi casa?

— No.

— ¿Por qué?

— Porque no le hubiera agradado para nada.

— ¿Por qué?

— No lo sé; si tanto te interesa, pregúntale tú —dijo evadiendo la pregunta.

Él la miró por unos segundos y luego sonrió.

— ¿Por qué esa sonrisa?

— Una de las cosas que hace la gente cuando se siente en peligro es querer evitarlo, pero inconscientemente las personas no se alejan sino que se acercan más ¿Sabes por qué? 

Jesse quien tenía fijada la mirada en él, lo escuchaba y medio sonreía, pues intuía que ese día no sería tan incómodo como había pensado.

— ¿Por qué?

— Porque a la gente le apasiona el riesgo, a veces nos gusta la idea de asumir una aventura.

— Interesante. Creo que comparto tu punto de vista, pero no totalmente —dijo la joven.

— ¿Te parece interesante? 

Izhar también pensaba que pasaría un día agradable junto a Jesse. Él confirmó que ella seguía siendo una joven perspicaz, tal como la había conocido cuando convivió años atrás con ella y sus padres. 

El joven quiso ponerla a prueba.

— ¿En qué piensas? —preguntó ella.

— ¿Te gustaría tener una aventura Jesse? 

Jesse no estaba segura de lo que Izhar quería decir y eso la empezaba a hacer sentir nervios, pero la joven se obligó a sí misma a no dejarse intimidar.

— ¿Crees que me intimidas Izhar? —preguntó muy segura.

Ambos cruzaron una mirada retadora.

— Señorita, joven, aquí les traigo algo que la señora les dejó, espero que lo disfruten —interrumpió una empleada.

Afortunadamente para Jesse la empleada apareció en el momento oportuno. Ella traía una bandeja y sobre esta estaban dos recipientes y uno de ellos lo puso en las manos de Jesse.

— Gracias —dijo la joven.

— De nada. Ahora, con permiso.

— ¿Responderás mi pregunta? —expresó el joven, insistiendo para que su invitada respondiera la pregunta que había hecho previamente.

Jesse le dio un sorbo a su bebida.

— Te diré algo.

— Te escucho.

— Una amiga me dijo una vez: Cuando una persona intente desestabilizar tus emociones, no elijas la evasión porque eso le dará supremacía sobre ti; elige la confrontación, sin vacilar y así lograrás tapar labios presuntuosos, citó las palabras de su psicóloga.

Se levantó y caminó hacia él.

— Izhar, estar cerca de ti no me hace sentir que estoy en peligro, ¿Sabes el motivo por el que pienso de esa forma? 

El joven abrió su boca e intentó decir algo, pero ella continuó, evitando así que él hablara.

— Porque sé que tú no harías nada que me ponga en una situación de riesgo.

— ¿Estás segura de eso? —preguntó.

Izhar atrapó el brazo de la joven y la acercó a pocos centímetros de su cuerpo.

— ¿Crees que no soy un peligro para ti?

— Estoy segura —dijo ella.

Lo miró con determinación.

— No eres un peligro para mí Izhar.

— Termina esa bebida —él la soltó—. Te espero en la terraza.

— ¿Dónde queda la terraza?

— Entras por mi cuarto y…

— ¿Quieres que entre a tu cuarto?



Hellen

Editado: 19.06.2019

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