Amor o Atración -Saga Amor o Atracción Libro 1

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CAPÍTULO 14

Los días pasaron y debido a eso la última semana de clases se acercaba. 

Jesse decidió evitar a Izhar y tenía la excusa perfecta, le dijo que debía prepararse para los exámenes de final de semestre y para hacer verídica esa afirmación, ella decidió invitar a sus amigos a su casa. 

EL timbre sonó.

— Yo abro Charlotte —dijo la joven adelantándose para abrir, antes que la empleada.

Ella abrió la puerta y vio los rostros sonrientes de sus amigos.

— Hola Jesse —la saludaron con un beso en la mejilla.

— Hola chicos. Debieron llegar hace una hora.

— Lo siento yo estaba en una cita médica —se excusó Raphael.

— Yo estaba secándome el cabello, ya sabes que odio tenerlo mojado —dijo Patty.

— ¿Y tú James?

— Estaba en una cita médica.

— ¿De verdad James? Pues no pareces enfermo —comentó Raphael.

— Oye, no puedo decir que estaba secándome el cabello como Patty porque estoy seguro de que Jesse no me creería.

— De igual forma no te creo, debes excusarte mejor.

— Vale, no quería ser el primero en llegar e importunar —dijo el chico de ojos azules.

Jesse se acercó a él y tomó entre sus dedos un poco de su cabello mientras sonreía.

— Pero cariño, tu presencia nunca me molestaría.

— ¡Cuidado Jesse! —le dijo mientras pasaba su mano por el rostro de ella suavemente— Si juegas con el fuego podrías incendiarte.

— Disculpe joven —dijo alguien después de haber sufrido un ataque de tos.

James quitó sus manos del rostro de Jesse al oír esa extraña voz y al mirar a quien hablaba, se encontró con los ojos amenazantes de Charlotte

— ¿Es usted el novio de Jesse?

— La palabra novio no está en mi vocabulario señora.

— Pues entonces —Charlotte se acercó, ella intentaba intimidar a James— mantén tus manos alejadas de ella.

— ¿Y usted quién es? Me imagino que no es su madre.

— Pero yo sí —todos se giraron para mirar— y estoy de acuerdo con Charlotte.

— Mamá, pensé que no estabas —susurró Jesse.

— Decidí no salir. Hola jóvenes.

— Hola señora Jennifer —le saludaron.

— Mamá no pienses que estaba…

— ¿Tonteando con tu compañero, o debo decir coqueteando?

— Flirteando suena mejor —dijo James y Jesse lo golpeó en el hombro y el joven se quejó. 

Jennifer se acercó a James con un aire amenazante.

— James —Jennifer le habló como si entre ella y él hubiera confianza..

— Sí señora —dijo el joven sonriendo.

— Mantén tus manos alejadas de mi hija.

— Descuida mamá —Jesse se interpuso entre Jennifer y su amigo—, solo era un juego.

— ¿Juego? Tú no eres de las que juegan Jesse.

— Parece como si desconocieras a tu hija —dijo Jesse y Jennifer la miró en modo de advertencia logrando así que se borrara la sonrisa del rostro de la joven.

Jennifer volvió su vista hacia los amigos de su hija.

— Jóvenes, tomen asiento —les dijo amablemente.

— ¿Desean algo para tomar chicos? Charlotte  por favor.

— Claro, regreso en un momento —dijo la aludida mientras se alejaba.

— Y yo estaré cerca —comentó Jennifer y luego dejó a su hija con sus amigos.

— Siéntense chicos —dijo Jesse.

Ellos obedecieron, entonces Raphael empezó a reír.

— ¿De qué te ríes? —preguntó Patty.

— ¿Vieron la cara de James? Parecía como si hubiera visto un espanto.

— No es cierto.

— Si lo es —aseguraron Patty y Raphael al mismo tiempo.

— El miedo no está en mi vocabulario.

— Pero tu cara decía otra cosa —dijo Patty mientras seguía burlándose.

— Dejemos de bromear y mejor empecemos a estudiar... y James no te preocupes por mi mamá, ella es un poco dramática, pero es un encanto de mujer —dijo la joven.

Lo que Jesse no sabía, era que todo había sido una actuación de Jennifer. Los jóvenes le agradaron a su madre, especialmente James a quien Jennifer conocía desde hacía algunos años.

— Sí ya me di cuenta de eso —dijo James fingiendo pues él sabía que Jennifer estaba actuando, él conocía muy bien a Jennifer, una mujer amable y entregada a su familia, pero su amiga no debía saberlo y por eso también fingió tener miedo.

— Tal vez cuando acabe el día, termine queriéndote —dijo Jesse y él sonrió «Si tan solo supieras tesoro» pensó James.

— ¿Te burlas de mi Jesse? —preguntó James.

¿Burlarse? No, aunque cuando lo pensó mejor, Jesse supo que sí se burlaría y mucho más. Ella había planeado hacer que su amigo pasara un mal rato, tal y como ella lo había pasado el día que no le impidieron comer aquella porción de pizza de huevo; huevo que tenía plumas.

Nunca más comeré huevos —susurró.

¿Qué cosa? —preguntó James.

Nada James, solo pensaba en voz alta.

Charlotte entró a la sala llevando consigo un poco de la bebida que Jesse le había pedido que preparara. Ella le había entregado personalmente, la receta.

— Le pedí a Charlotte que prepara el mejor batido que existe —dijo ella.

— ¿De verdad es tan bueno? —preguntó Raphael.

Jesse extendió su mano y tomó una de las cuatro bebidas que estaban en la bandeja. Le dio un sorbo y miró a su amigo.

— Claro Raphael —le ofreció un poco del suyo y él le dio un sorbo.

— Tienes razón Jesse, este batido es delicioso. Más que el que me ofreciste ese día.

— ¿Ese día? ¡Ah claro! ¿Te refieres al día que me hicieron pasar un mal momento? Por cierto, yo aún no he hecho nada para vengarme.

Sonrió de una forma que a sus amigos temieron



Hellen

Editado: 19.06.2019

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