Amor o Atración -Saga Amor o Atracción Libro 1

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CAPÍTULO 24

A la mañana siguiente Jennifer se despidió de Jesse y Laura en el aeropuerto… y el avión aterrizó tres horas después debido a un retraso. 

Louis la esperaba en la salida, el joven había olvidado que su ex también llegaría junto a su prima. 

Jesse escuchó el sonido de su teléfono que le indicaba que había llegado un mensaje. Sin dudarlo, ella leyó: ¿Por qué no me dijiste que ella venía contigo?

La joven alzó la vista para ver a su primo quien caminaba en su dirección. Laura siguió la dirección de la mirada de su amiga y también vio a Louis.

— ¿Por qué no me dijiste que él estaría aquí? —gruñó.

— No lo creí necesario. No dejes que su presencia te altere, recuerda que ahora tienes a Raphael y Louis no tiene a Patty.

Louis se les acercó y saludó, primero a su prima.

— Te echaba de menos.

— Yo igual.

— Laura —la saludó extendiéndole la mano.

— Louis —expresó la joven quien no se molestó en corresponder al saludo.

La tensión entre la ex pareja era casi palpable. Jesse miró a su alrededor y un automóvil llamó su atención.

— Lindo auto —expresó.

— ¿Lo crees? Pues vine en él.

— ¿De verdad?

Louis tomó las maletas de su prima y las llevó hasta el auto.

— Sí.

— Pero no es de tu estilo.

— Es de una amiga.

— Me imagino —expresó Laura.

— Oye, no es la clase de amistad que tú y yo teníamos así que ya deja de lanzar veneno.

— ¿Me estás llamando víbora?

— Louis, deja de provocarle y tú Laura, ignóralo 

Jesse se acercó al automóvil para observarlo mejor.

— ¡Wow Louis, es un Citroën c3 y de color champagne! —exclamó.

— Solo tú puedes hablar con indignación y al segundo, expresar frases de admiración —Louis sonrió —… y por cierto creí que el color era beige.

— Cada quién ve diferente. 

La joven cambió su visión del auto hacia su primo.

— Debí suponer que no era tuyo Louis, tu personalidad va más con un Renault Megane, o un Mustang GT convertible, o un Range Rover Evoque, o incluso un Chevrolet Camaro.

— Es suficiente, no tienes que nombrar todos los modelos de automóviles. Por cierto tienes buen gusto.

— Lo sé y por eso yo acompañaré al concesionario cuando decidas comprar el tuyo. Ahora vámonos, tengo mucho en qué pensar.

— ¡Espera! 

Jesse detuvo su marcha hacia el automóvil y giró para mirar a su primo.

— ¿Qué? ¿Por qué y a quién esperaremos?

— ¿No quieres saber el nombre de la chica que me prestó el automóvil?

— No 

Ella miró a Laura y luego a su primo.

— Quizá cuando lleguemos a casa.

— Pues te diré su nombre aquí.

— A nadie le interesa —intervino Laura.

— La dueña de este auto se llama Jesse.

— ¿Jesse? ¿Estás saliendo con alguien cuyo nombre es igual al mío?

— No tonta.

— Entonces no digas tonterías y…

No terminó la oración al ver la sonrisa en la cara de su primo y entonces entendió.

— ¡No!

— Sí primita, el automóvil es tuyo.

Jesse, incrédula comenzó a reírse.

— Por favor Louis, no estoy para bromas.

— No es broma  ¿Recuerdas el sobre que te pedí que guardaras? ¿El que pedí que no abrieras hasta que regresaras?

— Sí.

Louis le había entregado un sobre sellado, el día de su cumpleaños.

— Pero no he abierto ese sobre aún.

— Hiciste bien. Se trata de un curso para conducir.

— ¿No es una broma? —preguntó aún incrédula.

— No.

Jesse se colgó de su cuello y entre risas le agradeció.

— Gracias, de verdad no me esperaba un regalo parecido.

— No me agradezcas. El automóvil es tu regalo de cumpleaños de parte de mi mamá.

— Ya sé eso. Te agradezco por el curso de conducción. Pensé que era otra cosa lo que mi tía y tú me escondían. Ahora  también entiendo el motivo por el que tía me llevó a varios concesionarios y pidió mi opinión sobre varios automóviles, antes de mi viaje ¡Y es justo el que quería!

— Vamos, mi madre te está esperando —dijo Louis.

A la mañana siguiente, ella se diría a la universidad. 

Ella empezaría sus clases de conducción para obtener su licencia la siguiente semana.

 Louis quien había insistido en llevarla en el automóvil de su madre para así evitar que ella tomara un taxi, la observaba.

— ¿Vas a decirme que te sucede? —preguntó.

El joven había notado cierto cambio y él intuía el motivo.

— No es nada.

— No sabes decir mentiras Jesse —expresó.

Ella se volvió hacia su primo y luego desvió la mirada hacia afuera.

— ¿Alguna vez te has enamorado?

— ¿A qué se debe tu pregunta?

— Por nada, olvida lo que dije 

— ¿Qué es lo que te preocupa? 

Jesse inspiró y dudaba sobre si debía decirle o no decirle la situación en la que se encontraba a su primo.

— Hace dos meses no existía complicaciones en mi vida. Quizá lo mejor hubiera sido no ir a Barranquilla.

Louis detuvo el automóvil, pero aun así ella miraba hacia afuera.

— ¿Qué sucede Jesse? ¿De quién estás enamorada?

— ¿Quién dice que estoy enamorada?

— Pues haces llamadas extrañas y las cortas cuando alguien se acerca, a veces sonríes sola, y ese brazalete…

— ¿Brazalete? ¿Qué brazalete? —preguntó y esta vez sí centró su vista en Louis.

Louis supo que había hablado de más y desvió la mirada.



Hellen

Editado: 19.06.2019

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