Amor Prohibido (#1)

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Capítulo 16

Mi mirada solo estaba puesta en ella, me gustaba ver como se retorcía por el dolor de los golpes que le ocasioné.

Sabía que era muy fuerte, pero no imaginé que fuera más  fuerte que un vampiro.

 

Tenia la oportunidad de matarla en este instante y así Alan estaría libre de cualquier compromiso con ella y por fin sería mío solamente, pero yo no era a si, a si que me acerque a ella y le sonreí.

 

—Sabes querida Paola, Alan no es un trofeo por el cual tenemos que competir y llegar a estos extremos, pero te metiste conmigo y esto fue muy divertido, ver tu expresión al ver que tus golpes no me causaban nada, pero al parecer los míos si te causaron algo—le dije y me acerque un poco y ella gimió de dolor al tratar de retroceder—Calma que no te haré nada por ahora...

—Vanessa—dijo Alan interrumpiendome y le hice seña para que no sugiera.

—Ya levántate—le dije sonriendo y chasqueó los dedos y al instante cualquier herida que tenía desapareció y rei—Vamos Paola levántate no quieras hacerte la víctima—le dije  y ella se levantó sorprendida.

—¿Que eres?—me pregunto en susurró y rei al ver su expresión de horror.

—Bueno querida cómo ahora estoy de buenas te dejo que te vallas, no desaproveches está oportunidad por qué créeme que tengo ganas de matarte por obligar a Alan para que se case contigo—le dije y ella me miró sería.

—Alan se merece algo mejor, no ha una niña a la que tenga que pasar todo su tiempo cuidándola—dijo y asentí.

—Tienes razón, el se merece algo mejor, pero ni tú, ni yo llenamos esos requisitos, ya que tú tampoco eres suficiente para el, y ahora vete por qué quiero matarte ahora—le dije y ella en un parpadeo se fue y yo solo me quede parada ahí, ella tenía razón el se merece algo mejor que yo, algo mejor que un aprendiz de demonio que no sabe controlarse.

—Ignorala, tu eres la que se merece algo mejor, imagina que nos llevamos 48 años Vanessa, me siento un pedófilo contigo—dijo Alan abrazándome por la cintura mientras reíamos.
Me cargó como a una princesa y camino conmigo hacia adentro.

—Te esperaré el tiempo que sea necesario Vanessa, cuando ya cumplas los 18 años y si tú aún me quieres, nos casaremos y nos iremos a un lugar donde nadie nos encuentre—dijo mientras se sentaba conmigo en el sofá.

—te quiero Alan...
 


 

(*******)
 


Alan y yo estábamos en el gym que él tenía en casa
Ambos estábamos con sacos de boxeo, aunque claro que no eran sacos de boxeo normal, tenía aserrín y Roca, a una persona normal le costaría mucho trabajo golpearlo y moverlo, pero para una casi-demonio y un vampiro, este saco no es nada para nosotros.

—¿Entonces eres norteamericano?—le pregunté golpeando el saco.

—Exactamente—dijo Alan, que el estaba del otro lado de la habitación con otro saco haciendo lo mismo que yo—Estas Segura  que no te lastima...

Sus palabras fueron interrumpidas  por el golpe del saco contra la pared, pero que paso, si solo le di una patada y salió volando.

—...El saco—completo la oración impresionado.

—¡Ups!, creó que use demasiada fuerza—dije mirando el saco y volte mi vista hacia Alan que había comenzado a reír, en un pestañeo ya estaba enfrente mío.

—Eres increíble—dijo y me dio un corto beso—Vamos, te prepararé algo de comer—dijo jalandome hacia la cocina.


Alan comenzó a preparar la comida y en cuanto terminó me sirvió y me puso enfrente el plato con una deliciosa sopa.

—No te gustaría volver a probarla, yo puedo hacer algo para que sientas el sabor y la textura de cada comida, aunque sea por un momento—le dije y el sonrió, pero el sonido del timbre lo interrumpió y el fue a ver de quién se trataba, mientras que yo me comía la sopa.

 

—¡Vane, te buscan!—me grito Alan desde la puerta, me levanté de la silla y caminé hacia la entrada para ver de quién se trataba.

—¿¡Lia!?—pregunte sonprendida, me acerque a ella y la abracé.

—Me alegro de verte niña—dijo abrazándome más fuerte.
Nos separamos del abrazó y yo aún seguía sorprendida.

—Mierda y mis modalidades, seré un Demonio pero mi mami me educó bien—dijo y ambas reímos y le extendió la mano a Alan—Soy Lia, Demonio de la Vanidad—dijo en modo coqueta, ok está ya está en "modo perra on", la mire con cara de "¿es enserio perra?".

—Un gustó, soy Alan Navarro, el novio de Vanessa—dijo Alan y me sonrió.

—Valla pero que chico más guapo, sin duda el chico más sexi que he visto—dijo y volte los ojos.

—Lia—le dije en modo de advertencia.

—Ya, ok, ya entendí pequeña—dijo y regreso su vista a mi y su sonrisa daba miedo, parecía muy de psicópata.

—Quita esa sonrisa que sabes que da miedo—le dije y ella rio.

—De acuerdo, pero te tengo una sorpresa—dijo y sonreí.

Los tres nos fuimos a la sala y yo me senté a un lado de Alan y Lia en enfrente de nosotros.

—Primero que nada, me enteré lo que el maldito de Álvaro te hizo, me encantaría decirte que lo que te dio se puede quitar, pero no es así, aunque Lucio se encargó de eliminarlo, Álvaro ya no existe y ahora están buscando al siguiente en esa línea—dijo y asentí y ella sonrió—Y ahora toma—dijo e hizo aparecer una caja en mis piernas, era un regalo, lentamente lo abrí y adentro había muchas cosas como Ropa, zapatos y había algo diferente, era una bola de cristal pero dentro traía un humo color verde, era hermosa, pero que era y por qué Lia me lo estaba regalando, si es algo muy valioso, en definitivo tenía que preguntarle.

 

 

 



The crazy lady

Editado: 05.07.2019

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