Amor y Magia Negra

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Capítulo once: Amor y planes

Era un día soleado, eso quería decir que sí podrían salir al jardín a pasar el tiempo.
Calynn se levantó y empezó a arreglar la cama cuando una mujer entró a la habitación.

—No te preocupes por eso, yo lo arreglo —susurró la Sra. Evans tratando de no despertar a su hija—. Te traje esto.

La mujer le entregó a la niña una blusa color rojo y unos jeans azules.

La niña salió de la habitación para cambiarse. Cuando se alejó, la mujer fue a despertar a su hija con sumo cuidado.

—Lily, es hora de desayunar, y si quieres que tu amiga se quede tienes que levantarte rápido —le dijo la madre suavemente a su hija.

Mientras Lily se levantaba, su madre terminaba de arreglar la cama y salió de la habitación cerrando la puerta. Se encontró con Calynn y la miró a sus ojos azules.

—Puedes darme el pijama si quieres y acompáñame abajo para que te sirva tu desayuno —le dijo la madre de su amiga.

—Es muy amable de su parte, pero...

—Por favor —insistió la Sra. Evans.

—Está bien —dijo la pelinegra.

Ambas mujeres bajaron al comedor y Calynn se sentó en la primera silla que encontró dejando una a su lado para su amiga.

La pelirroja bajó las escaleras y le sonrió a su amiga cuando la vio, ésta le devolvió una débil sonrisa.

—Buenos días —exclamó la niña cuando llegó al comedor y tomaba asiento al lado de su amiga.

—¿Qué tal durmieron? —dijeron ambos padres.

—Muy bien —dijeron las dos chicas.

A las chicas les dieron un vaso de leche y un pan. Petunia que aún estaba dormida bajó por un vaso de leche y volvió a subir. Los padres se sirvieron cereal.

Cuando toda la familia estuvo sentada en la mesa voltearon a ver a la invitada.

—Tenemos algo que decirte —empezó su amiga con cierta dificultad.

Calynn se asustó, ya no le agradaban esa clase de charlas.

—Hemos tenido la idea de que te quedes con nosotros el tiempo que sea necesario hasta que vayas al colegio con Lily —dijo la Sra. Evans.

—No pueden hacer eso, yo no puedo quedarme aquí por el bien de ustedes —replicó Calynn.

Los padres intercambiaron miradas y la madre continuó.

—Te pedimos que te quedes aquí por tu seguridad. Lily está muy emocionada de tenerte en casa —Calynn volteó a ver a Lily—. Solo será hasta que entres al colegio.

Calynn no sabía que decir, estaba demasiado agradecida con esa familia.

—¿No es mucha molestia? —preguntó educadamente la niña.

—Claro que no, eres bienvenida —dijo la madre—. Ahora salgan a jugar porque se les hace tarde —hizo una pequeña pausa y agregó—, y tengan cuidado.

Las niñas tomaron lo que les quedaba de leche y salieron de la casa. Lily cerró la puerta con cuidado y miró a ambos lados escudriñando la calle en busca de alguno de los padres de su amiga. Cuando estuvo segura le dijo a Calynn que la siguiera. Llegaron al árbol a salvo y detrás de él encontraron a Severus sentado en el verde pasto.

—Hola Severus —susurraron las niñas. Lily se sentó junto a Severus y Calynn junto a su amiga.

—Hola —dijo Severus mientras pasaba el brazo por detrás de Lily—, ¿cómo han estado?

Hubo un silencio incómodo que Severus entendió al instante.

—Ya veo, ¿ahora qué te han hecho? —preguntó Snape dirigiéndose a la niña de ojos azules.

—Me han castigado por pasar la noche con Lily —murmuró Calynn.

—¿Recuerdas los hechizos? —preguntó Snape preocupado.

—Perfectamente. De nuevo fue la maldición Cruciatus, un hechizo llamado Imperio y otro llamado Legeremens que lo ocuparon para leer mi mente —dijo la niña muy seriamente.

—No puedo creer que te traten así. ¿Volverás? —preguntó Snape incrédulo.

—No, Lily me ofreció su hogar —dijo la pelinegra.

Severus desvió su mirada a los ojos verdes de Lily y ella asintió.
Severus le sonrió a la pelirroja y retiró el brazo de atrás de Lily y le tomó la mano mientras Severus se sonrojaba un poco.
Calynn observó a sus amigos y aunque no dijo nada sabía perfectamente que le estaban escondiendo algo.
Hubo un momento de silencio hasta que Calynn lo rompió.

—¿De qué creen que son capaces mis padres? —preguntó la futura mortífaga preocupada.

Severus y Lily se miraron, ambos estaban pensando lo mismo, ¿deberían decirle la verdad? ¿deberían decirle que parece que son capaces de matar a su propia hija?

—De cualquier cosa —comenzó Severus—, es muy cruel querer hacerle la marca tenebrosa a alguien a tan corta edad. 

—Pero, ¿qué es la marca tenebrosa? —preguntaron Lily y Calynn al mismo tiempo.

—Es una marca con una calavera y una serpiente que se hace en el antebrazo izquierdo. Es una marca que hace el que no debe ser nombrado a todos sus mortifagos.



Sabrina C.

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En el texto hay: magia, jkrowling

Editado: 18.01.2019

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