Amor y Magia Negra

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Capítulo veinticinco: Secretos y consecuencias

—¿Frank? —preguntó Lily con curiosidad, la pelinegra asintió con la cabeza—. Eso es muy dulce —respondió la pelirroja esbozando una sonrisa.

—¿Crees que él sienta lo mismo por mí? —le cuestionó la pelinegra con nerviosismo.

—Parece que sí, por la manera en la que te miraba mientras hacíamos los deberes, yo diría que sí —contestó la pelirroja muy segura.

—¿Notaste eso? —la interrogó de nuevo la niña tartamudeando.

—Fue muy dulce, Meryl también lo vio —respondió Lily.

Calynn se sonrojó completamente pues le avergonzaba que hubieran visto ese momento.

—¿Sabes algo de Frank que yo no sepa? —curioseó Calynn entusiasmada.

—Sólo sé que quiere ser auror —contó la pelirroja sin darle importancia.

—¿Y qué es eso? —cuestionó la pelinegra.

—No lo sé, pero no creo que sea de importancia —comentó Lily volviendo a abrir el libro de Binns.

—¿Qué lees tan interesada? —expresó la pelinegra.

—Hablan acerca de la Ventisca de Jabón de mil tresientos setenta y ocho, sabías que ésta fue tan fuerte que tuvieron que... —comenzó Lily pero su voz se fue apagando porque Calynn había dejado de ponerle atención porque ahora Frank ocupaba sus pensamientos— ...entonces en mil trestientos setenta y ocho fue su apogeo causando... —continuaba la niña sin que nadie le prestara atención.
La pelinegra siguió pensando en su amigo que ahora se había vuelto muy importante.

—¡Calynn! —gritó Lily sacando a su amiga de su ensimismamiento.

—¿Qué? —respondió ésta sorprendida.

—Te he preguntado, ¿qué te parece más interesante, la Huelga de las Gárgolas o la Ventisca de jabón? —pero antes de dejar contestar a Calynn la pelirroja añadió—. ¡Mira! También nos hablarán del código de conducta de los hombres lobo.
A la pelinegra se le escapó un bostezo de cansancio y a la vez de aburrimiento.

—Mañana es un día muy largo, creo que deberíamos dormir —comentó Lily cerrando el libro con nostalgia.
Las niñas se despidieron y cada quien se acostó en su cama para descansar.

Todo estaba oscuro, no se podía ver nada, tan sólo Calynn sentía que caminaba y podía escuchar unas voces a su alrededor.

—¡¿Ella es la nueva?! —gritó una voz.

—¡¿Qué hace ella en mi casa?! —vociferó una voz familiar distorsionada.

Siguió caminando hasta que la detuvieron.

—¡No! —gritó ella esta vez con miedo y dolor mientras tan sólo pudo contemplar un hombre de ojos marrones sujetando una varita frente a ella.
Calynn abrió los ojos volviendo a la realidad igual de aterrorizada. Se sentó y se llevó otro susto al ver a alguien sentado en su cama.

—Tranquila, soy Meryl —explicó la rubia rápidamente. Algunos pasos y voces se escuchaban en el dormitorio indicando que no era la única levantada.

—¿Qué hora es? —interrogó la pelinegra.

—Las tres de la mañana —respondió la rubia adormilada.

—¿Y por qué hay tantos alumnos levantados? —cuestionó la pelinegra.

—Ah... —titubeó la niña—. Bueno algunos están levantados porque... —pero fue interrumpida por la voz de Lily.

—¡Es aquí profesora! —se escuchó la voz de Lily detrás del dosel.

La mujer que los había llevado al comedor corrió el dosel de la cama preocupada, atrás de ella estaba Lily temblorosa.

—Srta. Black, acompáñeme, rápido —ordenó la profesora con voz de consuelo y a la vez firme con un punto de luz en su varita.
La pelinegra se levantó rápidamente y siguió a la profesora mientras todos en la sala la miraban.

—Se me ocurrió que lo mejor sería avisar a algún profesor —comenzó a hablar la pelirroja que las seguía rápidamente.

—Y no hizo una mala elección Srta. Evans, el director Dumbledore sabrá que hacer —comentó la profesora mientras salían por el retrato de la dama gorda.

—¿Dumbledore? —preguntó Calynn incrédula—. Lily, ¿qué les has dicho?



Sabrina C.

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En el texto hay: magia, jkrowling

Editado: 18.01.2019

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