Amor y odio

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Capítulos 8

   Yunho llego a la mansión en la cual vivía junto a Celes y Sae Jin, se quedo parado ante la puerta de entrada un momento sin deseos de entrar, dejo escapar un sonoro suspiro y luego ingreso, sintiendo una opresión fuerte en el pecho.

Lo primero que vio apenas entro fue a la mujer que se encargaba de cuidar a su hija parada junto a la puerta prácticamente esperándolo ansiosa.

―¡Señor menos mal que llega!

―¿Que sucede?

―Es la niña, su madre esta como loca, se encerró con Sae Jin y cerro por dentro, con ella esta Lion y no nos dejan pasar, señor me temo que algo le suceda a la pequeña... se escuchan gritos y la niña estaba llorando...pero ya no la escucho mas.

Yunho no escucho esto directamente de los labios de la mujer, sino que lo hizo desde la escalera pues en segundos nada mas ya estaba en la parte superior de la casa, y había derribado la puerta de una patada.

Dentro estaban Celes y Lion luchando por algo que se movía de un lado a otro como si fuera una muñeca.

Sus ojos enrojecidos buscaron distinguir la silueta de lo que le parecía la muñeca deseando fervientemente que no fuera su pequeña niña, pero el aliento lo abandono por completo cuando los dos adultos al verlo, se asustaron y dejaron caer el cuerpito de la niña de bellos cabellos negros, con su rostro cubierto de manchas rojas de sangre.

El olor de la misma estaba impregnada en toda la habitación y las manos de Celes como las de Lion estaban rojas con el liquido carmesí que goteaba sobre el blanco mármol.

―¡Que hicieron! ―grito enfurecido Yunho corriendo a arrodillarse junto a la niña, la tomo en sus brazos y la acuno con ternura infinita, pero ella no se movía, no levantaba su suave mano hacia su rostro como siempre, ni le sonreía llenándolo de calidez, Sae permanecía con los ojos cerrados sin moverse ni hacer sonido alguno.

Yunho la apretó contra su pecho un momento y luego bajo la cabeza hasta donde sabia debía estar su hermoso y latente corazón humano, sin embargo no había ningún sonido, no estaba el dulce compas de siempre, con el cual solía dormir cuando ella presa de terror por causa de su madre, le pedía que la dejara estar con el.

Nuevamente había cometido un error imperdonable.

Había dejado a su bello ángel sola en manos de sus verdugos, en manos de su madre despiadada y sin sentimientos, pensando que no seria capaz de hacerle daño a ese nivel...

―¡Sae, mi precioso ángel! ¡Sae!

―No era tu hija ―le dijo Celes con tono gélido ―tu no puede tener hijos.

Yunho la miro conteniendo apenas al demonio dentro de el.

―¡Cierra la boca Celestia! ―ordeno Lion pero esta lo ignoro por completo.

―Me preguntaba porque a pesar de estar tanto tiempo acostandome contigo, cada noche sin falta, no lograba embarazarme ―continuo Celes ―entonces decidí que era hora de tomar otro camino, tu querías un hijo y yo te lo daría a cambio de mas poder... primero tome una muestra de tu adn y luego lo lleve a un sitio confiable y ¡Oh sorpresa! Tu no eres capaz de engendra ni un hijo, hasta Amanda te engaño con eso ―se rio Celes con fuerza ―la muy zorra te metía los cuernos y entonces me dije, si ella pudo porque yo no.

―Basta Celes.

―¡No dejame! ―contesto Celes embriagada de furia ―¡que sepa toda la maldita verdad de una vez!

―Basta... ―repitió Lion.

―Busque a Lion quien estaba muy ansioso por tenerme en su cama y juntos hicimos para ti el niño que tanto deseabas... ¡si hubieras visto tu expresión cuando te dije que ibas a ser padre! Parecías tan feliz que no se como me contuve para no reírme en tu cara...¡todo iba bien hasta que nació la mocosa! Te alejaste de mi, te negaste a tocarme de nuevo, me negaste el poder que me merecía y te odie mas por eso y a esa maldita niña por la cual dabas hasta tu vida...estaba mas que harta de estar en esta prisión de ensueño, quería buscar a esa maldita de Saya, hacerle pagar por lo que me hizo cuando me tuvo en cautiverio y entonces supe que estaba aquí de nuevo... necesitaba mas poder pero tu no querías tocarme mas... vine a hablar con esa mocosa para que me ayudara y ¿sabes lo que me dijo?... que sabias que ella no era tu hija, que sabias que te había engañado y me dijo que hubiera deseado mil veces morir antes de tenerme como madre... ―sonrió bajando la mirada hacia la niña muerta en los brazos de Yunho ―pues le di lo que quería, aunque este imbécil se oponía, aunque intento salvarla, le di lo que tanto ansiaba... la mate ―rio moviéndose de un lado a otro como si estuviera ebria ―ahora ya lo sabes todo Jung Yunho, nunca nadie te amo, ni Amanda quien te engaño con ese hijo que no era tuyo, ni Saya que es tu hija por causa de un experimento... solo yo te ame... y tu me volviste esto que soy ahora ¡Mirame Yunho! ―grito ―¡Contempla tu obra!

―La veo... veo mi obra Celes―susurro Yunho acariciando la mejilla roja de sangre de Sae Jin ―lamento no haberte protegido como prometí mi pequeño ángel, para mi siempre fuiste mi hija porque nadie me dio tanto amor como tu en este corto tiempo y es por ti que deje que tus padres vivieran, porque tenia la esperanza de que en algún momento alguno sintiera amor por ti así como yo te amaba, pero ahora ya no estas mi pequeña y esa promesa que me hiciste hacer de que no los dañaría se fue contigo...

Lion miro a Celes lleno de terror cuando al ver a Yunho noto como su rostro se transformaba, dejo a Sae Jin con amoroso cuidado sobre la cama, acomodo su cabello y giro hacia los dos culpables de que ya no respirara.

―¡Intente detenerla! ―replico Lion al instante ―¡intente salvarla, si la amaba, era mi hija!

Yunho no respondió su cuerpo parecía poseído por una fuerza invisible, su mirada estaba vacía por completo, sus pies se arrastraban hacia ellos...

―No te temo Jung Yunho... ¡Me escuchas! ―grito Celes ―¡No te temo!

Yunho pestañeo una y otra vez, la miro y sonrió levemente, asintiendo.

―Es mejor así...mucho mejor ―le dijo Yunho.



Laura Bryn

Editado: 31.01.2020

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