Amor y odio

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Capítulo 14

Cassiel tuvo que salir de casería por primera vez en mucho tiempo, pero entendía que Yunho para restablecerse necesitaba sangre humana, aunque el decidiera que no directamente del envase por así decirlo, pues temía no poder controlar su sed y a lo que sea que llevaba dentro.

Se sentía extraña al hacer eso por Yunho, pero realmente no tenia nada en su contra, nunca había tenido que enfrentarse a el ni supo que estuviera en una lista para ser exterminado, como solía pasar en la agencia, pues todos sus trabajos eran medidos y calculados, ella no cazaba cualquier clase de vampiro, ella daba caza a los que merecían ser exterminados, a los demás los dejaba en paz.

Quizás eso, quizás el saber que solo el podría vencer a Jacob Black o la gran tristeza que vio en su mirada tan solo horas atrás, la estaba impulsando a ayudarlo a fortalecerse.

En toda su vida, ni como humana, ni como vampiro, había visto una expresión tan desolada, como si el peso de todos sus largos años y siglos fueran demasiado para cargar, como si continuar con vida fuera un sacrificio doloroso... lo que sea que pasara en su vida pasada, Cassiel estaba segura de que no había sido agradable y sin saber porque, eso le dolía a ella también.

Se miro las manos con un cierto temblor y se dijo que la ultima vez que experimento esa sensación fue cuando amo a Ezael Black... pero ahora era todo diferente, pues ella nada sentía por Yunho.

Regreso a la mansión pocas horas mas tarde, se había alimentado lo suficiente como para permitir que Yunho lo hiciera por medio de ella, ya que al parecer se sentía mas seguro haciendo eso que directamente con humanos.

Se preguntaba si su negativa a alimentarse de humanos era de ahora o desde siempre. En el poco tiempo que lo conocía, no lo había visto beber de un humano, y rechazaba las copas de sangre que le ofrecía Luke, aunque la mayor parte del tiempo estaba enfadado con el impertinente Luke Black, y lo entendía, incluso ella misma se preguntaba que diablos había visto su hermana en ese imbécil arrogante.

Entro a la alcoba en la cual lo había dejado y sintió una sensación vaga recorrer su espalda al recordar que esa habitación la había compartido con Markus en algún momento. Pero no sentía remordimientos por lo que había hecho, después de todo el bastardo se lo merecía.

Miro hacia la cama en donde había dejado a Yunho y noto que este parecía dormitar, sin embargo no estaba bien, pues aferraba las cobijas con ambas manos y murmuraba cosas que ella ni con su fino oído lograba captar, como un letárgico cántico silencioso y espeluznante.

Nuevamente esa punzada de cooperación, pena y hasta piedad la recorrieron hasta hacerla estremecer.

Yunho sufría demasiado y eso a ella por algún motivo inexplicable le parecía mal.

Se acerco a la cama, se recostó a su lado y lo observo con suma atención, fascinada de pronto con el tono de su piel, con la sombra que sus pestañas oscuras creaban sobre sus pómulos, con esos labios algo húmedos que se quejaban con silenciosa agonía. No lo había notado antes pero Yunho en verdad era un hombre muy bello, tenia una cierta gracia típica de su raza asiática que le daba a su semblante un toque de serenidad y al mismo tiempo misticismo. Sin poder evitarlo levanto la mano hacia su rostro con la intención de tocar su piel, cuando el se la agarro aun con los ojos fuertemente cerrados y la apreso deteniéndola sobre su pecho.

Cassiel despertó del embrujo en el que había caído al estar cerca de el y miro la mano que sostenía la suya con determinación. ¿Que estaba pasandole?

Era como si no pudiera controlar su ser, como si algo la impulsara hacia Yunho y la mantuviera allí, como una mosca que cae en una tela de araña, sin poder escapar y en las dos veces que le había ocurrido eso, había sido de algún modo Yunho quien había puesto un stop a su locura momentánea.

―Yunho...¿me escuchas? ―pregunto apenas con un leve susurro.

Yunho no se movió ni le respondió, Cassiel intento liberar entonces la mano que el sostenía con fuerza pero su agarre era poderoso sin hacerle daño.

La cazadora se pregunto como podría alimentarlo si el no parecía reaccionar ni permitirle moverse tampoco...suspiro pesadamente y se coloco a horcajadas sobre Yunho para poder tener mas libertad de movimiento, después con la mano libre se movió el cabello hacia un lado, se hizo un pequeño corte en el cuello y se acerco a los labios del vampiro dejando que unas gotas cayeran sobre sus labios.

Yunho no pareció reaccionar de inmediato pero cuando la sangre logro ingresar en su boca, la mano que le sostenía la suya apretó mas fuerte y la otra que hasta ese momento estaba reposando a un costado de su cuerpo subió hasta su nuca atrayendo mas a la cazadora a sus labios ansioso y sedientos.

Cassiel sintió como los colmillos perforaban su piel, sintió como el comenzaba a succionar con fuerza, mientras sus oídos sentían el sonido de su sangre corriendo mas deprisa en sus venas hacia la boca de Yunho, apoyo las manos a los lados de la cabeza del vampiro antiguo y cerro los ojos.

No sintió dolor alguno, sino al contrario un intenso placer comenzó a recorrer sus sentidos, como un éxtasis que era imposible de dominar, como si el deseara que el alimentarse fuera para ella algo dulce, un recuerdo que no fuera desagradable.

Cassiel gimió de manera involuntaria cuando imágenes que no estaban en su mente comenzaron a aparecer, Yunho vestido con diferentes ropas, Yunho en un estado salvaje y furioso, que la lleno de deseo, Yunho y su intenso dolor que le perforo el pecho y la hizo soltar varias lagrimas, Yunho haciendo el amor con una mujer a la cual no le vio el rostro pero estaba segura no eran ni Celes ni Amanda.

Eso la lleno de celos y furia...¿quien era esa mujer?

Pero mas le causo ansiedad, el darse cuenta de que había sentido celos... unos celos furiosos del modo en que Yunho acariciaba la piel de esa desconocida, una furia intensa que no era capaz de soportar y que la obligaron a abrir los ojos.



Laura Bryn

Editado: 31.01.2020

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