Amos del desierto

Tamaño de fuente: - +

IV. La lucha efímera

Era el amanecer del séptimo día desde que el mensaje fue enviado, cada tribu de los desiertos se había presentado en el desierto de Sahara, listos para emprender una nueva aventura, la aventura que les daría el imperio de todos los desiertos.

Era un dia de luna llena en el desierto, ante los ojos de los miembros de las distintas tribus se presentaba un señor envuelto en una túnica café con una capa en la espalda que le llegaba hasta los tobillos , el era un ser de aspecto imponente, con el seño fruncido por el tiempo en que pasaba meditando y haciendo oraciones al Dios del Desierto, piel canela y quemada por el sol y el aire caliente que circulaba abrazando su cuerpo, era El viejo sabio Terisil Mahak quien luego de presentarse dijo unas palabras de bienvenida.

En el desierto comenzó a soplar un viento frio, tan helado que los miembros de las tribus temblaban, muchos de ellos comenzaron a ver el cielo tratando de identificar las constelaciones para poder ubicarse, ellos se sentían extraviados porque lo único que veían era estrellas por doquier, la llegada hasta el desierto de Sahara era una total perdición, se miraban entre ellos con ojos de riña, todos querían el título de amos del desierto, algunos llevaban camellos, otros llevaban caballos, los Tuareg del desierto llegaron con mamelucos y preparados para enfrentarse a la ferocidad del desierto, los medios de transporte de cada tribu eran imponentes del asombro, no tardó en llegar a los ojos del Historiador Alejandro Barquero, quien iba narrando y dibujando aquellas fantásticas criaturas. 

Luego del frio viento que cubrió la zona, Terisil Mahak Decíaen el idioma del desierto.

-Bienvenidas sean todas nuestras tribus hermanas unidos por el océano que alguna vez fue nuestro territorio, unidos por el rudo sol quien ruboriza nuestras pieles, el rudo sol que nos hace sentir vivos y el rudo sol que nos hace confiar más en nuestros instintos de supervivencia, nosotros quienes nos encargamos de pasar a través del desierto, nosotros guardianes de la soledad y del poder de las artes ocultas y también de los que dicen ser amos de las guerrillas en los diferentes continentes del mundo, nosotros quienes confiamos en los espíritus del desierto, y quienes confiamos en el movimiento de los cuerpos celestes para tomar decisiones que nos guíen siempre hacia un futuro de prosperidad entre tanta aridez, aquí estamos.-

-Ya contamos con la presencia de todas las tribus y algunos invitados especiales de quienes espero no se rindan ante la presencia de las bestias y todos los peligros que el desierto del Sahara presenta.

Aquí donde estamos nosotros, nos encontramos guardados por el hechizo de un antiguo sabio quien se encargó de repeler a las criaturas del desierto, es así como nosotros hemos llegado a prosperar, sin embargo algunas criaturas se cuelan por el subterráneo llegando hasta los nuestros, por tanto les pido que se cuiden en lo que llega la hora de inicio, prepárense.-

-Por ahora cada tribu será visitada por el espíritu de sabiduría del desierto del Sahara quien se encargara de brindar las precauciones necesarias a tener en el desierto.-

Entre tantos seres del desierto había un ambiente de competición se sentía la riña en el viento, cada uno confiaba en sus habilidades y cada uno tenían sus fullerías.

 

Llegado el alba todos los competidores partieron, se escuchó el trotar de los caballos, el paso veloz de los camellos el caminar de las hormigas león y los escorpiones gigantes del desierto arábigo, los mercenarios iban en motos todo terreno iban cargados de armas y agua, ellos eran personas corrientes que confiaban en el poder de la pólvora y en el poder de la ubicación de las brújulas.



Simarius Threll

#3393 en Fantasía
#507 en Paranormal
#161 en Mística

En el texto hay: fantasia, carreras, mistica

Editado: 23.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar