Anástasi: El precio de la libertad

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Capítulo XXI

Tan solo de haber recorrido unos cuantos metros y dejar aquel edificio atrás, escuché el disparo que se dio el tipo que aguardaba la entrada del edificio. Por el retrovisor contemplé como terminó con su vida de manera tan fría y sin titubear. La policía seguramente solo diría que, al verse acorralado, decidió acabar con su vida.

— Ese tipo era un asco. —Will se mostró repugnado totalmente mientras seguía fumando— Obligaba a su esposa usar cabelleras rubias y a vestirse de granjera. Un fetiche extraño, sin duda. Si ella se negaba, le daba de golpes hasta quedar saciado. Un día ella decidió demandarlo con la policía, entonces el muy cobarde abandonó su hogar.
Y ahora está muerto; víctima de su falta de humanidad y claridad mental.

— No creí que fuera así de fácil dominar a alguien. —Dije admirado del semejante poder mental de Will— Me refiero a ese tipo; accedió demasiado fácil a tus demandas.

— Es porque era un cerdo sin futuro, perdido en todos los sentidos. Recuerda bien esto, Johnson: Si no tienes convicción para algo, estás jodido. Y si también te falta determinación para lo poco que tienes, estás más que jodido. Ese tipo no tenía nada, por eso fue pan comido. ¿Eso te suena familiar?

Recordé mi primer encuentro con Hawkins. Tal vez por eso jugueteó con mi mente a su antojo, como si de una pelota se tratara.

<< ¡Fuerza mental! Esa es la palabra clave para ser un conquistador en todos los sentidos. >> Concluí luego de pensármelo bien.

— Eso quedó atrás. —Contesté con mucha seguridad— Ahora estoy convencido de lo que soy y no soy.

Will me miró y empezó a sonreír burlesco, como si hubiera escuchado a un pequeño niño decir que es autosuficiente y más grande de lo que parece.

— Aunque eso no es algo por lo que fanfarronear. Conozco bien mi condición: Más débil que una chica y poco menos trastornado que un demente. Pero para eso estoy aquí. No solo es un gran reto para ti, Will. Al parecer detestas estar a mi cargo, pero yo también tengo el reto de superarme cada mañana. —Yo mismo me corté las alas y reconocí mi actual y débil estado.

— Hawkins confía en mí desde la primera vez que logré darle un buen sujeto para el contrato. Mis métodos son infalibles, así que le entregaré dos cosas a Hawkins de ti: El honor de poner tu nombre en alto delante de él, o poner tu cabeza sin vida bajo mis pies. Eso dependerá de ti, Johnson. Hasta el momento lo has hecho bien, pero no te confíes.
Sé que te lo digo todo el tiempo, y sé que esto te parece fácil. Pero no es así, tienes tanto que aprender todavía. Y la única manera de aprender estos oficios de la mente y de la muerte, es sufriendo. No hay alternativa…

— Pelea y sobrevivirás. Ríndete y serás escoria. Recuerda eso el resto de tu vida. —Le robé a Will las palabras de su boca imitando su acento refinado. Luego, para terminar de fastidiarlo, me acomodé mi chaqueta, así de la misma manera que Will acomodaba siempre su saco.

Todos, como si fuéramos amigos de muchos años, nos reímos del patético intento de imitación que acaba de interpretar.

— Tienes que admitir que esta vez te derrotó. —Uno de los tipos de atrás carcajeaba como loco— Mike, uno. Will, cero. Round dos, comiencen.

— Mañana limpiaras el gimnasio tú solo, Johnson. —Will, con voz de mando y una seriedad impresionante, ordenó y volvió a prender su puro mientras le daba una calada.

Todos volvieron a reír y luego me dieron el pésame.

— Y valla que es grande. —Otro de los sujetos me dio una palmadita en el hombro en busca de consolarme, aunque se estaba mofando de la situación.

— A sus órdenes, gran jefe. Prometo no volver a portarme mal e interrumpir a mis superiores. —Contesté sarcástico.

 

***

 

Nuestra siguiente parada fue un club nocturno en el centro de Manhattan. El lugar era muy elegante y refinado, pero independientemente del estatus social o económico de los que estaban allí, no iba a ser impedimento para que la muerte tocara a sus puertas. Lo sentía enserio por las victimas de Will y compañía, pero no iban a escapar.

— Esta vez también irás con nosotros, Johnson. Atento y sigue las instrucciones. —Me ordenó Will.

Asentí y luego salimos del auto. Al hacerlo, Will se acercó a mí y me musitó algo al oído. Creí que iba a insultare o repetirme algo de lo que siempre me decía, pero no fue así.



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En el texto hay: accion, suspenso, venganza

Editado: 24.06.2019

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