Anástasi: El precio de la libertad

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Capítulo XXIV

Un  frío  agradable  sobre  mi  cabeza  me  hizo  despertar  lentamente. Estaba mareado, y  los  recuerdos  de  lo  que  pasó  en  la  habitación  pasaron  de  manera fugaz  y  como  un  disparo  por  mis  ojos.  Acto  seguido,  me  levanté  de  golpe, exaltado y temblando.

— Tranquilo. —Jerry  y  Sara  estaban  conmigo  en  una  habitación—  No  te  muevas, te harás  daño.  —Me  sugirió  Jerry  tras  ver  mi  violenta  sacudida  a  causa  de  la desorientación.

La  cabeza  me  dolía  mucho,  estaba  mareado y  aun  preguntándome  que  sucedió. Sara, al levantarse de su asiento, de inmediato me reacomodó el trapo remojado sobre mi frente.
Estaba hirviendo en calentura por la buena paliza que me dieron en la cara y la cabeza. Le pequeña herida en mi mejilla aún me dolía, pero lo que más me lastimó fue la traición. Fui entregado a mi enemigo por alguien a quien, de manera equívoca, comenzaba a admirar.

— ¿Qué  es  esté  lugar?  —Pregunté  sin  más.

— Estamos  en  una  clínica  particular, propiedad de Will. —Contestó  Sara  angustiada,  pero  a  la  vez  un poco  aliviada  luego  de  mi  despertar.

— ¿Qué  pasó?...  Yo…  ¡Ah!  Mi  cabeza. —Nauseas  aparecieron  de  golpe  y  me  obligué a  cerrar  los  ojos  y  calmarme  para  no  vomitar.

— Alguien  intentó  asesinarte…  a  ti  y  a  Will.  Por  muy  poco  y  por  fortuna  están vivos. —Esta vez respondió Jerry.

Comencé a llenarme  de  ira, pero no era momento de actuar de manera estúpida. Debía recuperarme y luego pensar con la cabeza fría.

— ¿Qué  pasó  con  John Warren?  —Pregunté  tras  recordarlo.

— Escapó por muy poco. —Jerry se mostró indignado  y  molesto  a  la  vez— Pero esto no se quedará así, pues una vez que Will se recupere, será su fin.

— ¿Pero qué sucedió?

— Will me contó que te llevaría a su despacho para que te encontrarás con Hawkins, pero olvidó su maletera con su ropa y algunas otras cosas; incluyendo armas. El jamás la olvida, así que decidí llevársela yo mismo hasta el despacho. Solo tardé unos minutos en salir, y cuando llegué hasta el lugar de los hechos, ya había pasado lo peor. Un par de hombres estaban subiéndote a ti a una camioneta mientras Will se desangraba frente al volante. De inmediato, saqué un arma del maletero y le disparé a uno de los sujetos en una pierna. Comenzaron los disparos. John se metió a la camioneta en breve, y luego de que yo abatiera a uno de ellos, arrancó y tu cuerpo cayó al asfalto.

Tenía  sentido, pues me dolía toda la espalda y las piernas, como si me hubiera arrollado un autobús. John ya tenía planeado raptarme, por eso la camioneta debió estar cerca. Por otro lado, las cosas tampoco resultaron bien para Will.

Maldito traidor.

<< Los planes de ambos fueron frustrados, pero cometieron el error de dejarme vivo. Ahora lo van a pagar caro. >> Pensé con malicia mientras miraba hacia la nada.

— ¿Y  Will?  ¿Dónde  está?  —Pregunté  con  cierto  recelo.

— También  está  aquí,  en  la  habitación  de  al  lado.  —Contestó  Sara  tristemente— Pero  aun  esta  algo  delicado.  No  ha  despertado  desde  que  le dispararon. 

— Por  fortuna,  ninguno  de  los  tres disparos en el pecho dio  en  algún  órgano  vital.  Es  un  milagro  que esté  vivo. —Añadió  Jerry con resentimiento.

— ¿Vuelve a dormir,  quieres?  Aun  debes  descansar.  —Sara  sugirió  con  ternura  y  accedí a  ya  no  moverme  ni  hablar.

— Yo  estaré  cuidando  en  el  pasillo.  No  quiero  que  ningún  matón  terminé  lo  que John  Warren  comenzó. 

Dicho  eso,  sacó  un  arma  de  su  chaqueta,  la  cargó  y  luego  salió  de  la  habitación.
Por  mi  parte,  me  relajé  y  volví    tomar  una  larga  siesta.   Esperaba  que  Will  despertara  pronto,  pues  quería  que  atestiguara  su  muerte  ante mis  manos.  Iba  a  pagar  por  entregarme  a  una  de  las  personas  que  más  aborrecía en  esté  mundo.



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En el texto hay: accion, suspenso, venganza

Editado: 24.06.2019

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