Anastasia

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Capítulo XIX.

Anastasia

 

—Entonces ¿Cuál es nuestro plan de acción? —pregunta Cassie mientras nos montamos en el auto luego de despedirnos de George y Chase.

—Realmente no lo sé —respondo con seriedad—, creo que esta vez no hay forma de zafarnos, es decir, Darianna hasta tomo fotos.

—Tengo miedo de lo que pueda hacer —dice Cassie mordiéndose el labio con nerviosismo.

—Yo también —admito—, solo nos queda esperar y rezar para que lo que sea que haga no sea muy grave.

El trayecto a casa transcurre de una manera un tanto sombría y cuando llegamos a nuestro destino y apago el auto, respiro profundamente antes de entrar a la casa. Como era de esperarse mi madre se encuentra sentada en el sofá más imponente de la sala con una expresión glacialmente neutra en su rostro mientras que Darianna está sentada a su lado mirándonos con una sonrisa maliciosa.

—Sería bueno que me explicaras lo que tu hermana acaba de enseñarme —dice mi madre con un tono de voz que honestamente me pone los pelos de punta.

—Pues luego de que termine el trabajo con mi compañero, decidimos ir a comer y ahí me encontré con Cassie, como mi compañero es amigo del compañero de Cassie el sugirió que nos sentáramos juntos y no podía decirle que no pues iba a lucir sospechoso —explico intentando sonar convincente.

—Ambas sabemos que eso no es verdad Anastasia —replica mi madre—, ultima oportunidad para decirme lo que en realidad paso o si no voy a enojarme y estoy segura que no quieres que eso pase.

Al mirar su rostro noto que está hablando en serio por lo que decido decir la verdad y esperar que mi castigo no sea muy fuerte.

—Estábamos en una cita —prácticamente susurro.

— ¿En una cita? —Pregunta mi madre—. ¿Con quién?

—Chase Charming y George Warlock.

Escucho el jadeo sorprendido de Darianna y cuando dirijo mi mirada hacia ella, la noto completamente estupefacta. Supongo que sabe lo increíblemente populares que estos son.

— ¿Saliste con Chase Charming? —pregunta Darianna sin poder creerlo.

—De hecho la que salió con Chase fui yo —responde Cassie haciendo notar su presencia.

Mi madre dirigió su mirada hacia Cassie y de inmediato su rostro adquirió una expresión de odio puro.

— ¡Tu! —Exclama con enfado—. Ya estoy cansada de ti, no eres más que un estorbo que me ha estado molestando desde el principio, quiero que recojas tus porquerías y te vayas en este instante de mi casa.

Pensé que Cassie se asustaría y obedecería a mi madre, más eso no pasó, pude ver como algo dentro de Cassie se rompía y mirando a mi madre con la misma expresión de enojo se para frente a ella sin el menor rastro de temor.

— ¿Tu casa? —pregunta para luego echarse a reír—. Todos sabemos que esta casa la compro mi padre con su dinero cuando se le ocurrió la estúpida idea de casarse contigo, por lo que no te pertenece al igual que su empresa de la que te adueñaste sin ningún derecho.

—En eso te equivocas, esta casa la compramos ambos por lo que también me pertenece y yo fui la que hice que la empresa se volviera lo que es hoy por lo que tengo plenos derechos sobre ella, además por ser su esposa por ley me corresponden todos sus bienes.

—Qué lindo que creas que eso es cierto —Cassie la mira con condescendencia.

—No voy a tolerar que me hables de esa forma niña —dice mi madre mirándola con ira—, no olvides quien soy y lo que puedo hacer.

— ¿Realmente crees que puedes cumplir tu amenaza? —pregunta Cassie.

—Claro que puedo, ahora todo lo de tu padre me pertenece y créeme que puedo hacer de tu vida un infierno si me lo propongo.

— ¿Estas segura de eso? Por qué no mejor le preguntamos al abogado de mi padre —dice Cassie sonriendo como si ocultara algo—. Ah no espera, se supone que no podemos pues lo tienes amenazado para que no hable sobre el testamento de mi padre.

— ¿Y tú como sabes eso? —pregunta mi madre y puedo jurar que incluso su rostro perdió un poco de color.

—Hace aproximadamente tres días el abogado de mi padre se comunicó conmigo —dice Cassie y la miro con incredulidad pues no compartió esa información conmigo—. Imaginaras mi sorpresa cuando me dijo que necesitaba reunirse conmigo urgentemente y que no le dijera a nadie sobre dicha reunión.

>>Para resumir lo que hablamos pues en realidad ya me quiero ir de este lugar, el abogado me notifico que mi padre había establecido un fidecomiso para mí y para Anastasia donde se establecía que al cumplir los 18 años se nos sería entregada una suma de dinero lo suficientemente grande como para vivir tranquilas mientras asistimos a la universidad que queramos a estudiar cualquier carrera que nos guste.

— ¿Lo dices en serio? —pregunto pues una de mis preocupaciones era y sigue siendo que mi madre no me pague la universidad al enterarse de que yo no quiero estudiar negocios como ella quiere que haga.

—Lo digo en serio —responde Cassie sonriendo ampliamente—. Y eso no es todo, al parecer cuando me gradué de la universidad heredare la empresa de mi padre independientemente de lo que estudie.



Liz Tovar

Editado: 14.05.2019

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