Anastasia

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PROLOGO

No tenia idea de lo que cambiaria mi vida aquella noche que iría a cenar en un restaurante lujoso de Grecia a donde nos había invitado el novio de mi mama.

Por tercera vez me cambie de ropa. Esta vez me probé un vestido rosa que mi mama me ordeno prácticamente que me pusiera. Ella quería que me viera un poco más "femenina".

No es que ella o yo tuviera duda de mi identidad, aunque tampoco a mis 14 años no me había enamorado y no pensaba hacerlo.

Era una chica que gustaba de jeans, chamaras y gomas.

¡Cierto! Lo reconozco, la moda no era lo mío.

Tampoco tenía una figura de modelo.

Me miro al espejo, y como siempre odio mi figura.

Era una chica de 14 años, delgada, muy delgada, ojos grandes y saltones, cabello rubio y largo, senos pequeños casi imperceptibles y sin nada de curvas, fácilmente si no fuera por mi cabellera rubia larga que me negaba a cortárme, podría ser tomada por un chico.

Era lo que se podía decir una chica del común, aunque no tan común, pues media 1.70 así que era siempre la chica alta, la que solía desentonar.

Y si a eso añadía una personalidad peculiar.

Definitivamente no era del grupo de las populares, tampoco grupo de los nerd, ni siquiera de los chicos desadaptados o los marginados.

Era definitivo a mis 14 años no encajaba en ningún grupo social.

Esta era mi vida sentir que no encajaba en ningún lado.

Era un alma solitaria.

Una poeta soñadora.

Alguien que aun no había descubierto su lugar y propósito en este mundo.

— Estas hermosa— grito emocionada mi madre al verme con el vestido que ella había escogido.

La mire con el ceño fruncido y replique.

— Sabes que lo odio, así como asistir a esta dichosa cena.

— Niña cambia esa actitud— me reprocho mi madre sin dejar de usar un tono cariñoso, ella era así y yo también aunque me comportaba odiosa a veces ella sabia que la adoraba-, y no quiero que le hagas caras largas a Marcus.

Marcus el novio de mi madre era un hombre de 50 años, muy amable que habia conocido en un viaje a Estados Unidos cuando le toco ir a una conferencia de negocios.

Mi mama era gerente de mercadeo en una empresa textil

Quien iba pensar que allí conocería a un divorciado súper millonario que se enamoro perdidamente de ella y que en menos de seis meses se comprometieran.

Lo cierto es que ella estaba feliz si su madre lo era. La amaba y quería lo mejor para ella.

— Sabes que no lo hare madre— negó-— tu novio me cae bien, y estoy feliz porque desde que estas con el has vuelto a sonreír.

— Mi vida eres tan dulce — exclamó emocionada Camille abrazando a su hija.

  • Ya madre- bufo zafándose de su abrazo- ya cubrí mi cuota de sentimentalismo.
  • Tu siempre tan seca, pero cuando te enamores, cambiaras

Al oír esto hice cara de asco y mama rio como no creyéndome.

Al llegar al restaurante una noticia cambiaría mi vida

Una noticia que haría que mi vida diera un giro de 180 grados

Una persona que haría que mi corazón latiera por primera vez.

 

 

 



PAULA M.

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En el texto hay: amor, indecision, moda

Editado: 28.08.2018

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