Anastasia y el mundo de él

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Capítulo 9

    El lunes me levanto a la misma hora que siempre, me baño y me pongo la mejor ropa que tengo, saco la plata que he ahorrado de debajo del armario, tomo el cel y le escribo a Ema, se supone que él volverá a clases hoy.

    "Hoy no voy a clases, todo bien, nos vemos mañana. Te quiero".

    Envío el SMS, apago el cel y lo dejo sobre la cama, no quiero que nadie me moleste hoy.

    Como todos los años en el día del cumpleaños de mi madrina voy a visitarla y gasto mis ahorros para comprarle un ramo de flores, trato de regalarle uno distinto en cada ocasión. Es el único día del año en que voy al cementerio, a diferencia de Elissa que va siempre que puede, usa cualquier excusa para visitar a nuestros padres. La diferencia es que yo no puedo, sé que no está bien que haga esa diferencia entre ellos y mi madrina, lástima que es lo que me sale hacer.

    Al llegar me siento sobre su tumba y apoyo las flores sobre mi regazo, al principio me quedo en silencio, pensando, recordando los pocos momentos que puedo recordar a su lado. Luego le cuento lo que ha pasado en el año, lo más detalladamente posible.

    Así me paso el día hasta casi llegado el atardecer, que es cuando llega mi tía Laura, junto a su hermana Juana y los hijos de ésta, Arnold y Selena. Cada uno lleva un ramo de flores, Arnold lleva las favoritas de mi madrina, unas que sólo encuentras si te pones a juntarlas junto a los árboles y tienes que tener mucha suerte para encontrarlas. Especialmente en esta época del año.

    —Qué raro es llegar y que tú ya estés aquí —Arnold me abraza fuerte, hace tanto que no lo veía, le extrañaba mucho.

    —A mí también me alegra mucho verte primo.

    Él deja las flores y luego vuelve a abrazarme, su hermana es la siguiente en poner las flores y por último lo hacen las tías. Nos quedamos en total silencio, mirando la tumba.

    Luego de un rato Laura se marcha, siempre es la primera en irse, luego Arnold besa mi frente y le sigue. Él siempre va tras ella, no quiere que esté sola, su madre también va con él.

    Selena y yo nos quedamos en silencio, la miro varios segundos, quiero hacerle una pregunta, siempre tuve miedo de la respuesta, sin embargo, no sé a quién más preguntarle. Cuando le pregunté a Mónica cómo había muerto mi madrina ella dijo que se hizo matar, por juntarse con quien no debía, que era normal teniendo en cuenta que era una zorra drogadicta.

    Sé que no fue eso lo que pasó, sin embargo, no me animo a preguntárselo a Laura, es un tema muy duro para ella, adoro a Juana, sólo que no tengo tanto trato con ella, así que la única persona que me queda es Selena.

    —Selena... —Me callo, no sé cómo empezar, o qué decir, la duda me carcome, aunque tengo miedo de cómo pueda reaccionar ella. Decido lanzar la pregunta rápido como si fuera algo caliente, mejor escupirlo rápido antes de que me queme más— ¿Cómo murió?

    Ella me mira sorprendida, tiene los ojos hinchados y ojeras, siempre se ve así cuando viene, sé que debe extrañarla mucho.

    —No lo sé exactamente —Traga con dificultad—, creo que nadie lo sabe en realidad, ella sabía que terminaría así, si no nunca me hubiera pedido que te cuidara, ella se desvivía por ti. Recuerdo cuando aún te daban ataques de asma, tu madre andaba con dos inhaladores, por las dudas, pero ella no tenía ninguno.

    » Incluso una vez tuvo una discusión con Mónica por eso, Mónica aseguraba que iba a hacer que te terminaras ahogando, tú escuchaste la discusión y te dio un ataque de asma, Mónica se puso como loca, no recordaba dónde puso tu inhalador y le gritaba que si fuera una buena madrina tendría el suyo y no tendrían ese problema. Ella la ignoro, se sentó en el sofá, te sentó sobre ella y logro que respires con normalidad, sólo tenía que hablarte.

    —Lo recuerdo —suspiro, no quiero llorar, no delante de mi madrina—, después de su muerte siempre recordaba cómo me calmaba cuando tenía ataques, eso servía para evitar nuevos.

    —Ella te amaba muchísimo, siempre te envidié por eso, trataba de que no se notara que te prefería, pero no lograba evitarlo, se le notaba en cómo te miraba y te trataba.

    »Recuerdo la última vez que la vi, fue el día de su cumpleaños de quince, tenía algo raro, ella no era cariñosa, más bien demostraba su cariño peleando a la gente, por eso Mónica la odia, no es capaz de entenderla. Ese día sí estaba cariñosa, no conseguí darme cuenta de lo que estaba haciendo hasta que fue demasiado tarde. Me hubiera gustado poder detenerla...

    Ahoga un sollozo, no sé qué hacer, no quería abrir la herida, sólo quería saber, la desesperación me invade, no sé cómo consolarla.



Lore Manciameli

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En el texto hay: misterio, cazadores y brujas, familia

Editado: 01.06.2018

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