Ángeles Entre Nosotros (libro 1)

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—Bien escuchen, la cosa es así: Te devolvemos tus alas, pero Cassia volverá a su mundo olvidándose de todo lo que ha pasado incluyendote a ti, Brook.—Dijo Charlotte.

—¿Qué? No pueden hacer eso. —Dije en mi defensa. Leah me observaba fijamente a los ojos. Su mirada claramente me pedía perdón.—Leah...

—No puedo hacer nada. —Dijo arrepentida.

—Estoy esperando oír su decisión.—Habló Charlotte con cierto tono desesperante.

Brook se acercó a mí, me abrazo y susurró en mi oído.

—¿Recuerdas cuando te dije que nunca había estado asustado? Pues ahora estoy asustado porque puedo perderte.

Esas palabras hicieron que mi respiración comenzará a acelerarse. El hecho de imaginar que podría olvidar todo lo maravilloso que viví en Dines y sobre todo lo que viví con Brook me hacía sentirme terrible, como si el mundo estuviera apunto de derrumbarse.

—Brook, la razón por la que te han quitado las alas fue...— Charlotte hizo una pausa que para mí era infinita. —Dícelos tú, Leah.

Leah pareció estar algo avergonzada y sin mirarlos a los ojos, comenzó a hablar.

—Tuve una visión... Una en donde ustedes dos estaban juntos. Sabía que Brook se enamoraría de una humana y aunque intenté olvidar lo que vi, fue imposible. Se han enterado, los ángeles supremos supieron lo que vi y decidieron quitarte las alas.—Habló Leah con lágrimas en los ojos.

Entonces.... El hecho de que Brook y yo estemos juntos estaba destinado a pasar.

—Pero lo mejor está por venir, los ángeles supremos han decidido castigarte a los dos.—Dijo Charlotte.

—¡No! No, no,no eso es mentira, Charlotte.—Dijo Leah de una manera realmente nerviosa.—Los ángeles no han decidido castigar a nadie, eso lo has inventado tú.

—Como sea. Esto tenía que suceder en algún momento.—Respondió Charlotte.

Todo ocurrió tan rápido que ni siquiera sé si el orden es el correcto.
Charlotte sacó un arma y apuntó directo a mi corazón.
Leah corrió hacia ella para intentar detenerla. La cara de Brook expresaba un terror a otro nivel mientras él corría hacia mí. Un dolor insoportable se apoderó totalmente de mí, el impacto me hizo caer al suelo.

Escuché a Brook gritar a todo pulmón. Lo escuchaba como si estuviera a kilómetros de mí, a pesar de que estuviera a unos centímetros de mí. De pronto, de su espalda salieron repentinamente unas alas grandes y blancas. Unas alas hermosas. Al fin sus alas habían vuelto a él. Sus hermosas alas fueron lo último que logré ver antes de que todo se volviera negro.

En ese segundo, sentí como mi vida se consumía.

¿Había muerto?

 



Gabriela Medina

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En el texto hay: angeles, amor, paranormal

Editado: 21.10.2018

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