Ángeles Entre Nosotros (libro 1)

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25 (FINAL)

Sostenía el cuerpo de Cassia en mis brazos mientras Leah y yo nos dirigíamos a donde se supone estarían los ángeles supremos. En realidad ni siquiera yo sabía donde era eso. Ellos siempre han sido un mito para nosotros los ángeles, ya que ninguno ha visto un ángel supremo. Se dice que ellos nos crean y ellos nos destruyen, y por respeto no debemos conocer su rostro, de lo contrario, seremos castigados. Pero, ¿qué otro castigo podría tener yo? Me habían quitado mis alas, y ahora me han quitado a Cassia. De quien me enamoré. Nunca se lo dije, eso es lo que me causa aún más dolor.

Leah seguía avanzando, ella iba unos pasos más adelante que yo. Finalmente llegamos a una gran...¿mansión? ¿castillo? Ni siquiera sé cómo se le podría llamar a esto. Era muchísimo más grande que el consejo y por supuesto más hermoso.

—Dame el cuerpo de Cassia. —dijo Leah unos metros antes de la gran puerta. Extendió sus brazos esperando que se la entregara.

—No, no, yo entraré.

—Brook, sabes las reglas. Ningún ángel común puede ver a un ángel supremo.

—Sé las reglas, pero no me importan. No puedo tener peor castigo que éste.

Leah se puso a pensar por unos segundos.

—De acuerdo. Sólo mantén tu mirada en el suelo.

Leah sopló en la perilla de la gran puerta y sin hacer nada más, ésta se abrió. Entré lentamente y pude notar que todo estaba perfectamente decorado, era como si algún tipo de rey o reina viviera aquí. La decoración de joyería lo hacía lucir aún más elegante, incluso apostaría a que más de la mitad de las cosas que hay aquí son de oro o plata.

—Brook, te dije que tu mirada en el suelo. —habló Leah. Realmente no sabía si algún día me acostumbraría a llamarla «madre».

Divisé otra gran puerta, pero ésta era totalmente de cristal. Al atravesarla, una alarma comenzó a sonar fuertemente y de inmediato dos hombres de cabello blanco aparecieron a nuestro lado.

—¡Es un ángel! —gritó uno de ellos.

—¡Y ella una humana! —gritó el otro.

—¡Tranquilos! Ellos vienen conmigo. La chica ha muerto y él solamente viene a entregarla.

—Sabes que no puede pasar —le dijo uno de ellos a Leah—. Dame a la chica. —me dijo ahora a mí.—Yo me encargaré de entregarla a los ángeles supremos.

—Brook, hijo, no hay más que hacer. —me dijo Leah. Su mirada expresaba comprensión.

Totalmente resignado, le entregué el cuerpo al chico de cabello blanco. Él la tomó y puso su mano en la frente de Cassia. Lo miré extraño, pero después eso me dejó de importar al ver que el pecho de Cassia se movía ligeramente, como si ella estuviera... respirando.

—¡Cassia! —fue lo último que logré decir antes de que uno de los hombres de cabello blanco azotara la puerta de cristal en mi cara. Dejandome así con millones de preguntas.

 

 

 

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Gracias por el apoyo, las invito a que lean alguna de mis otras historias, ya saben, en mi perfil.☺

¡¡Gracias!!❤



Gabriela Medina

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En el texto hay: angeles, amor, paranormal

Editado: 21.10.2018

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