Antares Roter, Detective Paranormal

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 7

   Era de noche cuando un bus procedente de Granada llegó a la estación intermodal de autobuses de Almería. Amaranto se apeó de él, camuflándose como siempre solía hacer entre la gente, avanzó con paso distraído. Iba pensando en la odisea que había vivido para poder dar esquinazo a los diez coches patrulla que lo persiguieron durante horas. Desde Cartagena huyó hasta Madrid, una vez allí aprovechó la afluencia del tráfico para poder escabullirse, allí se libró de la mitad de sus persecutores, pero los agentes de la ley estaban bien entrenados. Lo persiguieron hasta Ciudad Real donde volvió a despistarlos y luego llegó a Córdoba donde ya los perdió por completo. Tenía un par de contractos allí que le proporcionaron las llaves de un almacén donde dejó a Unicornio, a salvo, tras llenarle el depósito de gasolina.

   El abogado almeriense se sentía cansado, pero satisfecho, como buen cazador que se consideraba, le encantaban las persecuciones, eran lo que mejor se le daba —aparte de controlar el fuego—. Cuando llegó al Paseo de Almería y vio su moto frente al Teatro Cervantes, sonrió aliviado, su bruja estaba sana y salva, esperándole pacientemente. Tenían una conversación pendiente y zanjarían de una vez lo que ocurrió entre ellos hacía 4 años, aquello que le causó tanto dolor a Amaranto.

   Cuando llegó al rellano de su puerta su alegría se desvaneció un poco, porque conociendo el carácter y el orgullo que profesaban ambos, debía escoger bien sus palabras si quería evitar otra discusión, porque desde luego era un tema delicado lo que tenía que contarle a su gran amor.

   Comprobó que las llaves no estaban ocultas con el conjuro, por lo que sonrió y tocó al timbre. Silencio, esa fue la única respuesta que hubo. Volvió a tocar el timbre con más insistencia, pero la respuesta fue la misma; un silencio absoluto. Empezó a preocuparse y fue a coger el móvil para llamar. ¡Mierda! ¡Se lo había olvidado en Unicornio! Con las prisas de la persecución y su fea manía de no prestarle atención apenas al aparato, se olvidó por completo de lo dejó enganchado en el hueco que tenía el coche para el manos libres. ¿Dónde estaba Antares?

   Se concentró en el vínculo que tenía con ella y no fue capaz de percibirla en el plano no mágico; algo le había pasado, fijo. El no podía rastrear el eco vital como hacían los brujos, porque no era un brujo, así que no le quedó otro remedio que recurrir a dos personas.

   —Artemisa, Aldewara, tengo que hablar con vosotras —anunció mediante telepatía.

   —Más vale que sea por algo importante, teníamos un trato, ¿recuerdas? —replicó la voz de Aldewara a la mente de Amaranto.

   —Más te vale a ti que bajes tus putos humos conmigo, niñata, no tengo cuerpo para tus soplapolleces ahora mismo.

   —Si te tuviera delante no tendrías tantos cojones…

   —Sólo tienes que desearlo ma petite chérie.

   —Deseo tenerte justo delante de mí.

   Amaranto sonrió con maldad y su cuerpo fue envuelto en una llamarada verde. De repente esa llamara apareció ante los atónitos ojos de Aldewara, en el despacho de la discoteca clandestina que regentaba en uno de los planos del mundo mágico.

   —Deseo concedido —dijo Amaranto con su voz distorsionada y los ojos envueltos en llamas verdes, al igual que su boca.

   —Pero… —balbució Aldewara.

   —¿Qué ibas a hacerme bocachancla?

   Aldewara se levantó y se encaró con Amaranto.

   —¿Recueras quién soy y de lo que soy capaz? —preguntó ella amenazante.

   —¿Recuerdas que a mí tus poderes de controlar el destino me sudan la polla? ¿Recuerdas que aún no eres una de las hermanas del destino?

   La cabeza de Amaranto se cubrió entera de fuego y su rostro adoptó facciones lobunas.

   —¿Por qué no dejáis de mediros las pollas? Haya paz… —intervino una voz que Amaranto no reconoció.

   El abogado apagó sus llamas y frunció el entrecejo confuso.

    —¿Quién eres? —preguntó sin más rodeos.



LOBO FANTASMA

#1110 en Detective
#602 en Novela negra
#6672 en Fantasía
#1469 en Magia

En el texto hay: asesinatos, amor, magia

Editado: 18.05.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar