Antares Socor, Detective Paranormal

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CAPÍTULO 2

   La habitación estaba en penumbra, tan solo una tenue luz se filtraba por la ventana del despacho de forma intermitente, a causa del cartel del neón que había en la azotea del edificio de enfrente. Todo hubiera estado en un sepulcral silencio, si no hubiera sido roto por rítmico sonido de las agujas y el péndulo del viejo reloj. Los azules ojos de la joven detective, estaban posados en el reflejo que proyectaba el espejo gigante que había frente a ella, en el otro extremo de la habitación.

   Antares llevaba horas así, meditando, con la mirada perdida y el rostro oculto tras sus manos entrelazadas. Frente a ella, la pantalla de su PC y justo a los pies de la misma, un sobre con varias fotos en su interior. Normalmente así era como recibía sus casos, con muy poca comunicación, tan solo unas fotos y los datos necesarios para investigar al sujeto principal de las fotos.

   Pero esta vez, todo era distinto, la persona a quien tenía que investigar no era desconocida. El requisito que ella pedía siempre para investigar un caso era que no estuviera relacionado con ella a nivel personal. ¿Pero por qué ella? ¿Y por qué ahora? Hacía más de diez años que no sabía nada de ella, entre otras cosas, porque ella la traicionó, además de que le juró enemistad eterna.

   Tal y como hacía con todos sus casos, decidió rastrear el eco vital de Julia, mejor solventar el caso cuanto antes y olvidarse del mismo. Pero por más que lo intentó no pudo localizar rastro del eco vital, eso era imposible. No estaba segura, pero parecía notar un conjuro de protección o invisibilidad, alrededor de la figura de Julia. Antares sintió que su mal presentimiento iba en aumento. Nada le cuadraba con ese día, ni mucho menos con ese caso. Pero no podía haber equívoco, el sobre era igual que todos los que había recibido hasta la fecha y lo recibió de la misma manera; además, no fue el único con sello rojo que recibió en su vida, con los años se ganó una reputación más que notable en el gremio de brujos.

   Miró con fijeza su reflejo en el espejo, aunque reticente a la idea, decidió caminar entre realidades. Con un grácil gesto dibujó un sello en el aire y convocó un reflejo del espejo, justo delante del mismo. Se puso entre ambas superficies reflectantes, que en ese instante mostraban una imagen infinita y recitó el conjuro que abría las puertas de las otras realidades.

   Algo dentro de ella seguía gritándole que olvidara aquel caso, pero ante todo era una profesional, tenía que resolverlo. Se adentró en el espejo que tenía a su izquierda, pera ver a las realidades paralelas pasadas y desde allí buscó el eco vital de Julia.

   Caminó a través del laberinto de recuerdos y realidades paralelas, sintiendo algo que nunca le gustó: la falta de orientación. Cuando una bruja se adentraba en el velo de las realidades nunca sabía diferenciar las direcciones, de tal forma que se confundían tanto el arriba con el abajo, así como la izquierda con la derecha. Aunque no todo era malo allí dentro, porque podía salir de allí con solo girarse 180 grados y caminar 3 pasos.

   Por fin dio con el eco vital de Julia, vio sus recuerdos desde que traicionara a Antares y se mostró la que era la casa actual de la desaparecida. Reconoció esa ciudad enseguida: ¿Almería? ¿Qué hacía en Almería? Entonces vio de espaldas el pelo dorado de Julia, estaba con Mr. Simpatía, ambos tomándose una copa, parecían estar flirteando, no… era ella la que flirteaba con él, él no sentía nada por esa mujer, solo la veía como una conocida. De repente, la Julia de ese recuerdo se giró para mirar enfurecida a Antares.

    —¡Fuera! —gritó, mientras lanzaba un potente ataque eléctrico desde su manos.

   Antares salió disparada del velo, derribando su escritorio y casi estampándose contra la ventana que había tras este. «¡Qué hija de puta!», exclamó.

   El espejo invocado que mostraba el futuro se desvaneció y la bruja de Córdoba vio su reflejo en el otro espejo, su cara era un poema. Lo que vio era un recuerdo de una realidad paralela imposible. Julia había creado un universo paralelo con su poder, había desafiado las leyes del Karma para crear una realidad paralela, en la que sólo ocurría lo que ella deseaba.

   Antares sabía cuál era el castigo por aquella afrenta al Karma. ¿Pero por qué lo hizo? Si Amaranto ya no vivía en Almería, ¿acaso fue a crear esa realidad paralela desde el pasado? ¡Estaba prohibidísimo alterar los acontecimientos del pasado y más aún en beneficio propio! Rara vez mandaban a alguien al pasado y si lo hacían sólo era para descubrir datos aun no revelados por la historia, ¡nunca para intervenir en el mismo!



LOBO FANTASMA

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В тексте есть: asesinatos, amor, magia

Отредактировано: 18.05.2018

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