Antes de Navidad

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ANTES DE NAVIDAD

Antes de navidad la pequeña Sara esperaba pacientemente a su milagro de navidad. La pequeña pensaba que si prendía una vela unos días entes de la dulce noche de navidad, su deseo se cumpliría, ¿Y cuál era ese deseo se preguntaran algunos? Ni más ni menos que poder ver los colores de las luces navideñas. Sara padecía una ceguera leve que le impedía percibir colores, solo sombras borrosas que en pocas palabras se reducía a un mundo gris. Que más le podía importar en estas épocas a una niña si no era disfrutar de la magia misteriosa que poseía aquella fiesta.

Por otro lado, antes de navidad el mundo obraba de muchas maneras incorrectas en las que dejaban a mucho en que pensar. La señorita Penny wise esposa del maestro Henry anhelaban un milagro igual o similar al de la pequeña Sara. Tal vez el mundo no era tan malo y se los podía conceder o tal vez solo era necesario creer que una noche tan mágica como la navidad sería suficiente para aquellos deseos. La señorita Penny lo tenía todo. Un marido amoroso y una casa cálida todas las noches, pero el destino o la fuerza universal no daba vidas perfectas y este era un caso y el de muchos más… Una mañana Penny despertó en un gran charco de su sangre, la mujer entre lloros le comunico a su marido que algo no estaba bien en ella, y así fue. La mujer no podría tener hijos por un problema hereditario o eso le había informado la carta de sus estudios médicos. La vida le estaba diciendo en su propia cara que no podría dar vida porque simplemente no nació con ese don. A unos les daba y a otros simplemente les quitaba era como funcionaba este mundo imperfecto de muchas preguntas. 

¿Pero?... Quien necesitaba del universo cuando cada mes del año se celebraba una época que para algunos era la oportunidad perfecta para soñar que las cosas si pueden suceder y para otros simplemente era una farsa. Lo que si era verdad es que algo tenia esta época que infectaba a todos de un espíritu navideño.

Ese día Penny en el ahogo de su tristeza se topó con una pequeña tarjeta a los pies de su puerta, ¿cómo llego esto aquí? Se preguntó ella tomándola para luego mirarla por ambos lados y deletrear en susurro. Orfanato Oswald. ¿Qué hacia una tarjeta de aquella índole en la entrada de su portón? algo por su cabeza paso y un deseo inexplicable sintió. ¿Que perdería por ir? soltó sin más, si lo que quería… la vida se lo había negado. Henry y Penny fuero al día siguiente, Preguntas y dudas acusaban sus corazones, pero su felicidad estaba en aquellas puertas rojas, susurraba el destino observándolo todo como un viejo sabio y barbudo. ¿A lo mejor era Santa, un hombre barrigón que regalaba deseos a las personas? No lo sabríamos nunca, eran los misterios de la navidad.

Que tiernos niños pensó Penny, pero se respiraba tanta tristeza en ese lugar que ni un milagro salvaría la navidad de estas pequeñas creaturas sin culpa, esto hizo que los problemas de Penny se redujeran al tamaño de un grano de mostaza, ella tenía a Henry. Pero… ¿y estos niños? En que estaba pensando, se reprochó. Vio a una niña en la lejanía del lugar mirando a la ventana con una vela entre sus manos. ¿Pedirás un deseo?, le pregunto Penny acercándose a la pequeña. La niña volteo a mirarla en una lenta y anémica actitud, froto sus ojos parpadeando varias veces para luego asentir y poner su mirada en la ventana como si esperara algo. ¿y qué quieres pedir?, pregunto luego de colocar su mano en su cabello rubio.

—Quiero ver los colores de las luces navideñas…


Esas palabras se repitieron en el viaje de vuelta a casa mientras su esposo la miraba con preocupación y en la cena mientras Penny callaba y su mirada se perdía o cuando se fue a dormir era como si su esposa no estuviera presente. ¿Penny que te pasa amor?, dime lo que pasa por tu mente. Penny miro a su marido y en una rápida respuesta soltó.
—Quiero darle un regalo de navidad a Sara.

De un sentimiento triste nacían las iniciativas más dulces en una persona, a pesar de que Penny lo tenía todo solo le faltaba alguien a quien darle un amor de madre tan puro y sincero como solo ella podía entregar, ¿cómo había sido tan siega?, tenía los ojos que veía todos los colores y al parecer no veía las cosas claras. Esa noche a dos días de navidad se prometió ser el Santa Claus y la noche mágica que la pequeña Sara quería.
 
Era noche buena y Sara esperaba las doce campanadas con intranquila en su ventana. Era el último intento después de estar todas las noches antes de navidad pidiendo su deseo. Prendió la vela y se acercó a la ventana después de sentir como una ráfaga de viento helado enrojecía sus mofletes, cerro sus ojos y en un ruego discreto pidió su deseo soplando la vela. Cuando abrió sus ojos se dio cuenta que nada había cambiado veía desde su ventana como las casas destellaban pequeños brillos sin color, seco sus lágrimas alejándose de la ventana. Sara estaba decepcionada, la magia no existía y mucho menos los deseos. Decía una y otra vez con rabia en su corazón, pero cuando escucho algo más allá de sus pensamientos se dio cuenta que villancicos navideños se escuchaban a todo pulmón como una dulce nana para niños. Sara bajo de su cama a trompicones chochándose con algunas cosas, cuando se dispuso a baja las escaleras con cuidado se fijó en el enorme y picudo objeto en forma de lo que creía ella era un árbol de navidad, ¿qué pasaba? Se preguntaba la pequeña Sara con inquietud. Las cuidadoras empezaron a aplaudir al son del coro de los aguinaldos que Sara oía mientras le daban paso a lo que era el salón comunal de los niños, cuando la pequeña entro asustada y un poco temerosa se deslumbro con una gran mesa llena de comida, no la podía detallar, pero el olor a pavo asado había inundado sus fosas nasales, Sara sonrió sintiendo como su corazón se alegraba de la felicidad. Diviso como unas sombras mimetizadas de un color gris se acercaban con una caja en sus manos, cuando ya estuvieron lo suficientemente cerca como para detallar que era la familia de ayer. Su colonia le gustaba mucho, olía a flores. Como le gustaría que fuera su mami de vedad pensó Sara. Se agacharon hasta ella y dijeron en unisonoro.



Franstyle

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En el texto hay: fantasia, relato corto, familia navidad

Editado: 18.12.2019

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