Antes del Alba

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II

"And every demon wants his pound of flesh. But I like to keep some things to myself..."

 

 

Pasaron dos semanas, nada emocionante ocurría. Hoy es jueves, son las ocho de la noche y sigo en el trabajo. Estos días ha estado más llena la librería por los exámenes finales del semestre. Ya casi son las vacaciones de invierno y no sé qué voy a hacer pero muero por que llegue la Navidad. Desde pequeña amo con todo mi ser la Navidad... Y cuando ocurrió el accidente de mis padres, aun así no perdí la emoción y la alegría que tengo cuando llegan las fiestas. Me siento tan llena de esperanza y fe hacia algo que no logro entender por completo. Soy creyente, desde siempre por mis papás y después de perderlos tan repentinamente decidí seguir creyendo en memoria a ellos, como un recuerdo de lo que me inculcaron durante sus diez años conmigo.

En fin. Los chicos organizaron una salida al cine, claro que iré. No sé cuál veremos, pero igual me va a distraer unas horas. Dan las ocho y treinta; cerramos todo y nos dirigimos al centro comercial más cercano. Está haciendo un frío invernal que cala hasta los huesos, se nota que ya es diciembre.

Cuando al fin llegamos al cine, Dean, Zack y Kurt se dedican a escoger la película que veremos ya que fue su idea que viniéramos Raechel y yo platicamos de lo primero que se nos viene a la cabeza, ella es fanática de usar el sarcasmo en exceso, igual que yo, y es muy graciosa por que hace muecas extrañas y es extrovertida. Los chicos llegan, compramos palomitas de maíz y nos vamos a la sala. Todavía hay bastante gente dentro del cine. Tomamos asientos: Kurt y Rae juntos, después Zack, Dean y yo al final del grupo, prácticamente a la mitad de la hilera de butacas, ya que no es una sala grande. Empiezan los anuncios promocionales y veo de reojo que alguien se sienta del lado que tengo vacío, a mi derecha. No le tomo importancia y sigo esperando a que la película por fin aparezca en la pantalla. Al cabo de veinte minutos, la persona a mi derecha se acerca a mí, trato de dejarlo pasar pero ese alguien comienza a susurrar a mi oído.

— ¿Ya no te acuerdas de mí, chica torpe?— y reconozco ese tono de voz.

—Oh. Me recuerdas tanto a un tarado que conocí hace unas semanas— me río ante mi comentario, pero no lo volteo a ver.

—Ya me disculpé. No hay necesidad de revivirlo— alcancé a ver como fruncía ligeramente el ceño. Después volvió a su posición inicial, continué viendo la película como si nada hubiera pasado. A la hora con cuarenta y cinco minutos, el filme llega a su fin y las luces se encienden. Me estiro en mi lugar y volteo a mi izquierda, Dean está haciendo lo mismo. Volteo a mi derecha y veo a Eric profundamente dormido. Esto será realmente bueno. Me pongo de pie, no me importa si mis amigos lo notan o no. Me acerco al chico de la mirada triste con delicadeza; acaricio su cabello despacio y después, rápidamente le doy un jalón. Es demasiado divertida la cara que tiene en este momento. Tiene los ojos excesivamente abiertos junto con su boca y parece perdido, de hecho está perdido. Suelto una estruendosa carcajada y Eric frunce el ceño, poco a poco captando lo que acaba de ocurrir. No me puedo contener, en serio que no. Su reacción ha valido oro. A mi derecha se encuentran mis amigos observándome como si estuviera loca, y lo admito, fue una tremenda estupidez lo que hice pero fue divertidísimo.

—Y el maleducado soy yo— habla Eric desde su asiento, con voz grave y aun con el ceño fruncido.

— Oh. Perdón muchachito pero lo tenía que hacer, sino te quedabas solo— dije mirándolo devuelta con una ceja enarcada.

—Elle. Él es el chico que entró el otro día contigo al sanitario... ¿No es así, Zack?— empieza Dean con mirada y sonrisa maliciosa. Zack se vuelve junto con Dean y caminan a donde estamos Eric y yo.

— ¡Oye sí! ¡Oh por Dios!— Zack suelta una carcajada y se pone rojo por la risa. Eric se levanta de su asiento y se coloca detrás de mí, ya que el pasillo es estrecho.

—Chicos, no pasó nada malo— hablo rodando mis ojos. Eric suelta una risita tonta.

—Nos vemos, Elle...— suelta Eric con burla. No me molesto siquiera en voltear. Quien diría que el chico de los ojos tristes sería un estúpido certificado.

— ¿Eh, porque se está yendo?— pregunta Dean desconcertado mientras todos lo vemos marchar como si la sala estuviera sola.

— No tengo idea. De todos modos es un idiota— digo con fastidio en mi tono de voz.

—Así que lo invitaste pero no salió como lo esperabas, ¿no es así?— dice Zack con ánimos de estar jodiendo.

—Claro que no. Apenas y lo conozco, ni siquiera sabía que estaba aquí. No sé por qué huyó de esa manera; y no me importa realmente— la irritación se está haciendo presente en mi actitud. Control Janelle.



RJ Cuervo

Editado: 14.01.2019

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