Antes del Alba

Tamaño de fuente: - +

IV

"And I've been a fool and I've been blind. I can never leave the past behind..."

 

 

Los minutos pasan y seguimos nuestro camino en silencio, él va adelante de mí jalándome del brazo. Tiempo después, noto de titubea en seguir caminando pero aun así sigue adelante, no se ha girado en ningún momento desde que decidí seguirle la corriente. Al final llegamos a un pequeño parque donde hay bancas y las lámparas iluminan el camino de los andantes como nosotros y las luces colgadas de los arboles hacen que se aprecie mejor la época de nieve. Tira de mí hasta quedar sentados en una misma banca, uno a lado del otro, en silencio y con calma. Me dedico a observar la belleza del parque a nuestro alrededor, es demasiado lindo, tan lleno de luces, me gustaría que mi corazón estuviese así de bello. Nadie habla, así que decido empezar a disculparme.

— Eric. Lo lamento tanto— nos miramos—. Es que... Simplemente reaccioné, me frustré mucho y, y no hallé otra manera. Sé que no es una justificación, discúlpame.

Él sigue viéndome fijamente y abre la boca para contestar.

—No tienes por qué preocuparte, me comporté como un idiota. Pero eso ya es pasado. Ahora necesito hablar de algo que me atormenta.

Pasan algunos segundos, en los que yo sólo espero que Eric empiece a hablar, él reúne el valor para abrir la boca.

— ¿Sabes?, tengo ciertos miedos. Mis demonios son algo fuertes, depende de si les brindo esa fuerza para hacerme caer o no; pero nunca me había pasado lo que me está pasando contigo. No puedo evitarte, por más que quiera— rompe el silencio con una confesión—. Desde la última vez que nos vimos, he tenido este sueño... Un devastador accidente de avión y no hay más, es sólo eso, el accidente de avión— suelta y lo miro como si hubiera visto un fantasma, esto no puede ser posible.

— ¿Qué?— digo pero tengo este nudo en la garganta, no lo creo, en serio esto es raro.

— Sí, y no sé qué signifique, estoy realmente confundido, y todo porque siento que todo esto se relaciona contigo, de una manera u otra— terminó y estoy en shock. Es que como puede ser posible que este extraño y yo estemos vinculados, nunca en mi vida lo había visto antes de las semanas que lo llevo "conociendo", ¿cómo podríamos estar conectados?

— De hecho, sí se relaciona conmigo, y mucho— es lo único que se me ocurre decir. No estoy dispuesta a contar lo sucedido, no a él, no ahora. Mira hacia su regazo donde están sus manos, pasan algunos minutos en silencio.

— ¿Puedo saber qué pasó?— pregunta en tono dulce, deshaciéndose del perpetuo silencio. Me mira a los ojos y siento como si sólo con esa mirada ya supiera todo de mí, es intensa y preocupada. Creo que no ha estado durmiendo bien y se siente enfermo, se nota por su lenguaje corporal y su semblante cansino.

Suspiro, en serio no quiero hablar, en mis ojos llevo plasmada la súplica, no queriendo continuar. Eric lo nota y acto seguido su mirada se suaviza y se acerca para brindarme un cálido abrazo, se sentía algo reconfortante, honestamente. No lo pude evitar y me acurruqué más cerca de Eric y él apretó su abrazo a mi alrededor. Duramos abrazados un tiempo, que me ayudó a tranquilizarme y estabilizar mis emociones. Al apartarnos, nos miramos a los ojos y le regalé una leve sonrisa. Desvié mi mirada de la suya y la puse en mis botas, las cuales yo no dejaba de mover.

— Hace diez años. Mis padres fallecieron en un accidente de avión. No hubo sobrevivientes. Fueron a Londres por motivos de trabajo, venían de regreso; pero algo salió mal dentro del avión y... Acabaron estrellándose— digo bajito, sin mirarlo. Eric busca mi mirada pero no quiero verlo a los ojos, me ataranto cuando los veo. El chico, insistente, posa sus dedos pulgar e índice en mi barbilla y sube mi cabeza con suma delicadeza, de nuevo sus destellos encuentran a los míos.

— Lamento mucho tu pérdida, en serio que lo hago— dice suavemente— ahora los sueños cobran algún sentido.

—Sí, gracias. Es lo que vengo escuchando desde hace diez años. En cuanto suelto algo acerca de la pérdida de mis padres, la mirada de las personas cambia, como si estuvieran viendo un perrito abandonado e indefenso, justo como tú en este momento. Y no me gusta— me sincero con él. Se me queda viendo, analizando mis últimas palabras.

— Es cierto, lo siento. No lo volveré a hacer— responde con un atisbo de sonrisa que dura máximo tres segundos.

— Gracias— digo de vuelta y le respondo la sonrisa.

— No hay de qué. Aparte, ¿quién querría a un perrito tan feo como tú? Ugh— bromea con cara de desagrado y un nuevo semblante, ríe a lo que yo hago un pequeño puchero, esto ocasiona que Eric estalle a carcajadas, segundos después me uno a él. Reír sienta realmente bien a todos. Así nos quedamos unos minutos hasta que las risas cesan y nos disponemos a explorar con la mirada el parque repleto de luces que nos rodea, uno bellísimo como había pensado desde que llegamos aquí. El silencio instalado se convirtió en nuestro confidente hasta que Eric rompió su conexión.



RJ Cuervo

Editado: 14.01.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar