Antes del Alba

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XX

"It's always darkest before the dawn. Oh whoa, oh whoa..."


—Eric, Eric despierta, escucho ruidos, vienen del pasillo—le digo en voz baja moviendo su cuerpo. Me acurruco más cerca de su cuerpo, escondo la cara en su pecho y escucho algo parecido a golpes por toda la casa que hacen eco—. Eric, por favor despierta.


Mi voz se quiebra del miedo y muevo más fuerte a Eric, que abre los ojos algo fastidiado pero de pronto cambia su mirada al verme toda asustada, apuesto a que estoy pálida como Casper el fantasma. Hago una seña para que no hable y escuche lo que está pasando. Los golpes son a intervalos de diez segundos y se escuchan más fuertes cada vez, él tiene los ojos como platos.

—No te muevas, iré a ver qué está pasando—dice en un ronco susurro, yo niego con la cabeza con rapidez. Toma mis mejillas y besa la punta de mi nariz con ternura—. No va a pasar nada, amor.

Y así, se levanta, busca sus pantalones y se los pone. Yo no me quiero quedar aquí sola... Me levanto también y voy a su lado, él voltea a verme y niega con la cabeza, yo hago cara de perrito abandonado y suspira resignado, asiente y hace señas para que guarde silencio. De pronto se escucha un horrible estruendo justo en la puerta de nuestra habitación, ahogo un grito y pego un salto hacia atrás. Eric me toma de la cintura y me pone detrás de él, yo ya no voy con él cuando comienza a caminar con sigilo hacia la puerta, diez segundos después, justo cuando esperábamos el siguiente golpe, Eric abre la puerta y sólo veo cómo es golpeado justo en el pecho por una fuerza, no puedo ver qué o quién es, estoy demasiado asustada. Corro hacia el chico, se está retorciendo del dolor en el suelo, me arrodillo a su lado y comienzo a acariciarlo, le digo repetidas veces que intente respirar profundo, ya que su respiración es demasiado agitada. Es como si estuviera convulsionando.

Desesperada, dirijo mi vista hacia la puerta abierta y es ahí donde veo un rostro espantoso, demacrado y demasiado tenebroso. Abre lo que supongo es la boca y sólo se escucha: "Su tiempo se agota, una vez que salgan de aquí será imposible escapar de mi juego. Sólo conseguirán respuestas antes del amanecer..." .

Tengo el corazón a todo lo que da, no puedo pensar con claridad. Eric sigue moviéndose por todo el espacio. Rápidamente me levanto del suelo, camino hacia la puerta para cerrarla pero la mano de esa cosa se cierne sobre la mía y siento cómo me quema, hago una mueca de dolor pero consigo no gritar; lo más rápido que puedo me muevo para cerrar la puerta y le coloco el seguro. Corro hacia Eric y me siento sobre su vientre, trato de controlarlo, de tranquilizarlo. También estoy intentando ignorar el dolor que siento en mi mano derecha para poder ayudar a Eric.

—Eric, amor, tranquilo—me recuesto sobre él y tomo sus muñecas para inmovilizarlo y llamar su atención, siento que estoy al borde de las lágrimas—. Eric, por favor, respira Eric, respira profundo. Vuelve a mí, concentrate en mi voz, por favor. Te lo ruego, sé fuerte, respira hondo.

Sigue moviéndose bruscamente, necesito hacer mucha fuerza para que no logre sacarme de arriba de él, así que suelto una de sus muñecas y tomo su mandíbula, obligándolo a mirarme a los ojos. Hago que me observe directamente, pero esos ojos no parecen los de Eric, son fríos y están perdidos, transmiten desesperanza, temor y son salvajes, y eso me asusta tanto, que no sé si pueda soportar esa mirada hasta que se calme. Yo también me obligo a ser valiente, estoy muy cerca de su rostro; después de unos minutos él es capaz de mantenerme la mirada, aunque sigue pareciendo diferente. Poco a poco su cuerpo deja de moverse, sólo puedo escuchar su respiración agitada y ver sus ojos sobre los míos; noto el cambio lentamente, sus ojos van recuperando esa calidez, esa humanidad que tenían, recuperan el conocimiento y su característica intensidad.

En el segundo en que me aseguro que vuelve a ser él, no puedo contener más mis lágrimas y me largo a llorar a su pecho, lo abrazo tan fuerte como puedo, he tenido un momento de muerte; Eric conforme pasan los segundos, va moviendo sus brazos lentamente hasta colocarlos sobre mi cuerpo y abrazarme de la misma manera en la que lo hago yo.

Mi respiración es agitada y no puedo dejar de sollozar como una bebé, estoy en shock y estoy sobre Eric; su respiración sigue siendo algo agitada, comienza a acariciar mi cabello y empieza a preguntarme qué fue lo que pasó. No encuentro las palabras para explicarlo, por ahora no puedo. Sigo llorando, él sigue acariciándome. Pasan los minutos, pierdo la noción del tiempo, cuando me calmo y cambio las lágrimas por suspiros, tengo el valor de levantarme un poco para mirarlo a los ojos. Se ve tan confundido y preocupado que mi corazón se estremece pero me dispongo a explicarle todo.

—¿Qué es lo que recuerdas que pasó?—le pregunto con suavidad mientras paso mi mano izquierda por su mejilla. Él cierra los ojos, recarga su cabeza hacia mi mano y suspira antes de contestar.



RJ Cuervo

Editado: 14.01.2019

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