Antes del Alba

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XXII

"So here's to drinks in the dark at the end of my road..."

Me muevo lo más rápido que puedo, giro quedando boca abajo y puedo divisar dos pares de piernas forcejeando, avanzando y retrocediendo, unas son las de Eric y las otras son de las que me tengo que cuidar. Me levanto sin hacer ruido, al parecer el intruso no ha notado que hay alguien más en la habitación aparte de Eric, sólo se escuchan los gruñidos de ambos mientras pelean. 

Camino con cuidado y mi pie se estampa con una especie de metal alargado, lo tomo silenciosamente, está pesado, servirá para noquearlo. Mis ojos ya se han acostumbrado a la penumbra, alcanzo a ver perfectamente la silueta del atacante, es un poco más bajo que Eric. Sin importarme nada, corro y acierto al asestarle un golpe que creo que no olvidará... o tal vez sí por la fuerza del golpe en la cabeza...

Afirmo mi agarre sobre el metal y corro hacia la mesa para ahora sí tomar el libro en las manos, me dirijo a la puerta, llevo el libro en la mano izquierda y el metal sujeto con el brazo a la altura de la axila; tomo a Eric con mi mano derecha por el brazo para que corra junto a mí. Salimos al pasillo y lo encontramos vacío. Tenemos ventaja.

  — Vamos a buscar a Calixto— le digo en un susurro, él algo inseguro asiente. Bajamos las escaleras y escuchamos ruidos que provienen de debajo de nosotros, nos apresuramos para encontrar las escaleras que nos lleven al sótano, pero no tenemos éxito. Nos disponemos a seguir buscando a Calixto hasta que un grito atronador resuena dentro de toda la estancia. 

— ¡SALGAN, HUYAN DE AQUÍ! ¡NOS ENCONTRAREMOS DESPUÉS!— sólo eso bastó para que ambos saliéramos disparados del lugar, sin embargo, Eric tomó mi mano y me guió a la parte trasera, por si nos estaban esperando en la puerta principal. La abrió con suma lentitud, retuve la respiración hasta que él fue capaz de asomar la cabeza para asegurarse que no nos estaban acechando. Volvió su cabeza hacia mi dirección y asintió, abrió más la puerta, tomó mi mano fuertemente y comenzamos a correr lo más veloz que podíamos, sin mirar a ningún lado que no fuera al frente. Se escuchan pisadas siguiéndonos,  alcanzo a divisar las raíces de un árbol que están muy salidas, en las que nos podemos esconder. Jalo a Eric en dirección a dicho árbol y nos tiramos para resguardarnos, él acomoda para quedar prácticamente cubierto y me abraza hasta que quedamos completamente pegados, él queda con visión para el exterior, mientras que yo tengo la vista de su pecho. Abrazo más el libro a mi pecho y lentamente deslizo el metal para que quede al alcance de la mano de Eric. 

Se escuchan los pasos, son rápidos y rítmicos, se van acercando a donde estamos, pero gracias al cielo que la noche está nublada y la luz de la luna no nos ilumina. Eric me abraza más cerca de él (si eso es posible) y puedo sentir su corazón algo agitado, al igual que el mío, y también su respiración meciendo algunos de mis cabellos. Escuchamos una respiración pesada y cómo carraspean, vuelvo a aguantar la respiración. Eric pone una de sus manos en mi nuca haciendo que recargue mi frente en su pecho, los pasos se detienen demasiado cerca de nosotros por lo que escucho, él se tensa y retiene su aliento. 

Pasan los segundos y puedo escuchar cómo se reanudan los pasos, ambos volvemos a respirar, pero no podemos respirar con alivio. Nos mantenemos ocultos durante varios minutos, el tiempo se vuelve muy lento, pero seguimos en completo silencio, Eric para tranquilizarme comienza a acariciar mi cabeza y mi nuca. Gracias a las caricias del chico, me doy cuenta que estoy muy tensa, así que trato de relajarme un poco. Finalmente, cuando nos sentimos más seguros acerca de que el peligro ya pasó, salimos de la manera más sigilosa posible. Eric lleva el metal en un mano y yo llevo el libro aferrado a mí. Toma mi mano y comenzamos a correr de vuelta a la casa de Calixto, que por supuesto es mucho más segura que la nuestra y también está más cerca desde aquí. 

Cuando ya casi no tenemos aliento caminamos o trotamos, pero nunca paramos, solo ralentizamos nuestro andar, también para vigilar si no hay alguien o algo que nos esté siguiendo.

En efecto, por el rabillo del ojo alcanzo a ver una silueta completamente negra. Asustada, me acerco mucho más y toco el brazo de Eric, que voltea atento hacia mi, tan sólo con la mirada, le indico que hay alguien detrás de nosotros. Su semblante cambia radicalmente, tiene el ceño fruncido y la mirada helada; afianza tanto su agarre sobre mi mano, como su agarre sobre el metal.

Hemos disminuído la velocidad de nuestro andar, tratamos de actuar como si no supieramos que hay algo siguiéndonos. Eric voltea a verme otra vez, y me da un corto y casto beso en los labios, susurra un "todo va a ir bien" que sólo yo lo escucho (eso espero). Conforme caminamos puedo percibir el sonido de los pasos que ya no están tan lejos de nosotros y no quiero pero empiezo a alterarme, la sangre en mis venas comienza a ir más rápido que de costumbre, siento los nervios y la adrenalina que estar esperando el primer golpe ocasionan. Sin embargo, yo tengo que resguardar el dichoso libro para que Calixto pueda ayudarnos. Avanzamos más y los pasos se van haciendo cada vez más presentes, más rápidos. Eric voltea hacia atrás y yo lo imito, me doy cuenta de que es exactamente la misma cosa que me perseguía en la pesadilla, ahogo un grito, ejerzo más fuerza sobre nuestros dedos entrelazados y también entierro más los dedos en la cubierta del libro, el chico suelta de repente.



RJ Cuervo

Editado: 14.01.2019

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