Antes del Alba

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XXXIV

"So shake him off, oh whoa..."

Su carcajada es increíblemente ruidosa y se está riendo justo frente a mí, me da la vuelta para poder tener visión de Eric. Sigue sosteniéndome del cuello. Eric no cabe en su desespero, pero al verme sin un rasguño y con la mirada decidida puedo ver que su valor crece. 

  — En serio, ustedes dos me creen estúpida, creen realmente que voy a acceder, sabiendo que eso podría mandarme a un agujero negro por milenios, ¿creen que no he leído el libro que llevas, Eric? 

Cierro los ojos sintiéndome algo derrotada. 

— Entonces cambiamos el juego...

— Mejor terminemos el mío— al decir eso, hace que Eric quede suspendido en el aire, chillo de terror. 

— Bájalo— mi voz, un susurro muy débil. 

— Comencemos, ¿cuántos golpes crees que pueda aguantar?— su susurro me produce un malestar instantáneo, la desesperación se apodera de mí y comienzo a moverme para librarme de sus garras—. Quieta, responde. 

Sus dedos vuelven a restringir mi oxígeno y ahora sí que me asusto. Encuentro los ojos de Eric, está aterrado hasta la mierda, pero se las arregla para darme un guiño. Odette hace que baje velozmente hasta casi golpear el suelo. Mi grito se escucha y siento cómo las lágrimas se comienzan a acumular en mis ojos. Vuelve a subir a Eric y lo vuelve a bajar, pero esta vez dejándolo golpear el suelo con toda la fuerza que puede. Escucho su lamento y codeo a Odette con odio profundo, las lágrimas salen sin tregua. 

— Basta, ya basta, déjalo ir. 

— Pero si apenas comenzamos— sé que tiene una estúpida sonrisa en su estúpida cara y eso aumenta mi desesperación. Hace que se levante del suelo, nos acercamos a él, cuando estamos a centímetros, él hace el intento por tocar mi mejilla, pero Odette lo impide levantando un cuchillo y haciendo un corte en su  mejilla, causando un gruñido por parte de él y un chillido por mi parte. Eric no puede mover sus extremidades, sólo está ahí, sostenido en sus pies recto como un soldado, con una mueca de dolor en su rostro y la mandíbula tensa. Odette sigue con la otra mejilla, en la cual traza dos heridas horizontales y paralelas— ¿Lo están disfrutando? Porque yo sí, y después sigues tú, pequeña basura. 

 No puedo, mi corazón se acelera muchísimo más, tanto que siento cómo empiezo a temblar, al pasar de los segundos el temblor aumenta de manera notoria, Eric frunce el ceño y Odette desvía su atención hacia mí. Estoy convulsionando, Odette afloja su agarre pero al hacerlo, yo la empujo con la mayor fuerza que haya visto y usado en toda mi vida. Es increíble, veo mis manos y están rojas, demasiado temblorosas y se sienten muy calientes, es como el ataque del guardián pero sin dolor, sino cargado de adrenalina. No puedo controlar los temblores, me acerco a Eric y con solamente estirar mi mano, soy capaz de liberarlo de su rigidez, no lo entiendo. Él se acerca lo más rápido que puede y me toma entre sus brazos.

— ¿Estás bien?— sus mejillas sangrantes me preocupan mucho, su semblante se obliga a mantenerse serio y lo más valiente que puede. 

— No lo sé... Sí, tu eres el que me pre...— estaba por terminar de hablar cuando el grito fúrico de Odette nos atraviesa como una lanza, Eric se encoge y yo me yergo para enfrentarla. Como puedo me pongo de pie, hago mi mejor esfuerzo para caminar medianamente firme, ya que mis piernas parecen estar hechas de gelatina. 

— ¡Te voy a matar y lo voy a hacer tan lentamente que definitivamente te vas a arrepentir de lo que hiciste!— el miedo me invade, pero mi cuerpo demuestra todo lo contrario, me acerca a ella a una velocidad impresionante y le asesto un tremendo golpe que hace de su cabeza llegue contra la pared negra de la habitación—. Sigues siendo una mortal estúpida, no tienes los poderes de antes, ya no eres una hechicera y nunca lo volverás a ser Janelle, acéptalo. 

  — No lo niego, pero jamás me voy a detener; no hasta que nos dejes en paz. Llegó el momento de que te despidas, Odette— una fuerza y una fiereza desconocida se apoderaron de mi cuerpo y mi instinto me guió a colocar mis manos sobre la parte de su esternón, ella grita desesperadamente pero no puede hacer nada. Siento como si estuviera absorbiendo su poder, pero no lo entiendo. 

Segundos después me separo de su cuerpo, ella cae al suelo respirando pesadamente, me giro y me  siento sobrecargada, muy pesada, voy hacia Eric. 

  —  No sé qué me pasa, Eric. Ayúdame, por favor— mis rodillas ceden y caigo al suelo. Él llega y posa su mano en mi espalda, saca el libro de hechizos tinto y lo intenta abrir con las manos temblorosas. 



RJ Cuervo

Editado: 14.01.2019

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