Antes y Después de Olvidar Odiarte

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Capitulo 18: Infidelidad, cortesía de una ex

 

Ya había empezado a sonar la tercera o cuarta canción de la noche cuando sentí unas intensas ganas de ir al baño, sin darme cuenta me había acabado el vaso que Ángelo me había dado y ahora el líquido quería salir de mi. Busqué a Ángelo en la oscuridad donde lo había visto con sus amigos pero me sorprendí al no reconocer su coleta de caballo, él no estaba ahí. Traté de buscarlo con la mirada por los alrededores pero no logré encontrarlo.

Me volví hacía una de las chicas que chiflaban a los cantantes. No recordaba su nombre.

-Oye...

-¿Si? -Se volvió hacía mi con cara de aburrida.

-¿Sabes dónde está el baño? -Señaló hacía un lugar al fondo de un pasillo entre un tumulto de gente.

-Iré allá -Dije llenándome de valor para atravesar la marea de personas y tratar de no perderme entre ellos -¿Puedes decirle a Ángelo que fui hacia allá?

Ella asintió frenéticamente, no sé si por la música o accediendo a lo que le pedí, pero tenía tantos deseos de ir al baño que decidí optar a pensar que era por lo segundo, tomé aire una vez más y fui a por mi meta, encontrar el pasillo entre esa multitud.

Caminé evitando eficientemente tropezar entre el montón de fanáticos desatados moviendo sus cabezas y sus cuerpos al ritmo de la nueva canción que sonaba.

-¡Son lo máximo SARATOGA! -Gritó alguien prácticamente en mi oído haciendo que este zumbara.

Una vez llegué al pasillo que la chica me indicó me dirigí a ciegas en busca de la puerta correcta, había por lo menos tres. Al pasar por la primera escuche gemidos fuertes que venían de dentro "Búsquense un hotel"  Pensé para mis adentros, iba a probar con la segunda puerta cuando una mano tocó mi hombro y me hizo volver.

-¡Gabriela! Te vi y me pareció que eras tú pero... jamás lo imaginé -Me sorprendí al ver el familiar rostro de Santiago quien me abrazó casi de inmediato con el mismo cariño con el que cada vez se había dirigido hacia mí.

-¡Santiago! ¡Jamás imagine verte aquí! -Le correspondí el abrazo, agradecida de no estar sola.

-Y yo de verte a ti... ¿Con quién viniste?

-Vine con... -En ese momento se abrió la segunda puerta y salió una chica de lo que parecía ser el baño -¿Me esperas? ¡Debo ir!

Santiago sonrió y me hizo una seña para que pasara, me tardé más de lo normal tratando de encontrar algo con que secar mis manos recién lavadas, pero a falta de opciones decidí pasarlas por mis pantalones.

Al salir Santiago seguía ahí, esperándome.

-¿Todo bien? ¿No saliste con un sida o sí? -Preguntó bromeando.

-¡Tonto! No me contaste... ¿Con quién viniste?

-Con unos amigos, al principio no estaba seguro de querer venir pero aquí estoy ¿Y tú?

-Yo -Me reí -Yo vine con...

La primera puerta del pasillo se abrió de repente, era donde había escuchado los gemidos. 

Vi salir a una chica de rasgos muy hermosos y estatura promedio, su silueta era envidiable y su cabello rubio lo llevaba largo hasta la cintura; lucía puesto un muy corto y ajustado vestido de cuero negro que no dejaba nada a la imaginación y resaltaba cada una de sus cualidades incluyendo las largas piernas cubiertas hasta la rodilla por unas botas de tacón aguja, inesperadamente me sentí muy cohibida al verla.

-Buenas noches -Nos dijo conteniendo una risita antes de volverse hacía quien venía detrás de ella, me quedé paralizada al reconocer a aquel hombre que abrochaba diligentemente el botón de sus jeans, la vi rodear con sus esbeltos brazos ese cuello que tantas veces mis brazos rodearon, antes de aplastarle un meloso beso en los labios.

-Ángelo -Dijo Santiago pronunciando el nombre que yo no me había atrevido a pronunciar.

El susodicho levantó la mirada hacia quien lo llamaba y puso los ojos como platos al verme a mí ahí de pie, seguro con el rostro pálido y tan paralizada que podía pasar por una escultura de yeso.

-Santiago, Gabriela -Dijo él en un tono de voz muy bajo que alertó a la rubia quien apenas soltándolo dirigió hacia nosotros unos turbios ojos grises.

-¿Los conoces? -Preguntó en un tono meloso.

-Si -Dijo Ángelo manteniendo el tono de voz baja.

-Grecia, te estaba buscando -Una quinta persona, un hombre muy alto y bien parecido entró en escena en el pasillo en dirección a la rubia -Ven conmigo.



OkamimesMes18

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En el texto hay: adolescencia, primeramor, rupturas

Editado: 16.05.2019

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