Aparentemente perfecto

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Escucha, siempre hay un por qué

—Nico, necesito un favor enorme. ¿Podrías llevarme hasta el departamento de Griss? Por favor.

—Deberás recompensarme muy bien, señorita.

—Te prometo que otro día vamos a salir de fiesta y será la mejor noche de tu vida.

—Já, como si eso fuera posible.

Obviamente no puedo salir con Nico, primero debo ir hasta el departamento de Griss a ver qué onda, qué le pasaba y cómo se sentía. Tampoco soy tan mala amiga. O eso creo.

En el camino hasta la casa de mi amiga o ex mejor amiga, Nico, no habló ninguna sola palabra. Solo se limitó a conducir y a cambiar la música cuando era necesario. No era incómodo, pero sí me ponía algo nerviosa con el hecho de que él es mejor amigo de Briank y que le contó cosas de mi. Es raro. Cuando de repente empezó a hablar.

—Conocí a Briank a los dieciocho años, en una fiesta. Vaya que estaba descontrolada esa fiesta. Amanda, mi prima y además la dueña de casa, estaba histérica con tanta gente y yo la ayudé a echar un poco de gentío. Briank no se quería ir, estaba todo borracho y yo trataba de contener mi ira, pero él simplemente no ayudaba.—Nico se reía mientras hablaba en forma melancólica y yo solo me abstenía a escucharlo atentamente.

—Amanda me dijo que era "novio" de su mejor amiga, pero que no valía la pena porque la había engañado esa noche, en fin, me pedía que lo sacara de ahí pronto. Mientras trataba de sostenerlo él solo hablaba de lo idiota que era su padre, el infortunio que pasó su madre y cuánto extrañaba a una dulce rulosa. 

—Nico… no sé por qué me cuentas eso, eso fue hace mucho y yo…

—No me interrumpas, por favor. Quiero que entiendas mi punto.—cambió la estación de la radio y siguió conduciendo.

—Desde esa vez, nos hicimos inseparables. No por su lloriqueo de borracho, ni por su triste historia. Sino porque, muy en el fondo, me sentía un poco identificado con él. Lucy, a lo que voy es… la mayoría de las personas que están alrededor de Briank te dirán que es un egoísta, un mafioso de lo peor. Capaz de engañar y hacer no se cuantas cosas. Y sí, puede ser que sí. Pero existe una razón, un trasfondo. Vamos, lo conoces. Yo lo conozco y tú también.

—Yo conozco a Nathan, no al tal Briank. 

Un silencio inundó el auto, ahora si que estaba incómoda. Aún no entiendo a qué se debe esta charla, yo tengo un objetivo y me mantendré así.

Ya habíamos llegado al destino, estaba próxima a bajarme del auto cuando Nico me toma del brazo.

—Te ama, Lucy. Nunca había visto a un hombre tan loco por una mujer. Deberías escucharlo antes de que se case con esa idiota. Escucha, siempre hay una razón. No seas terca.

—Pasé noches en vela esperando a que me llamara, sufrí como nunca lo había hecho. ¡Joder! Me dolió y aún duele. Escucha, Nico, no puedo vivir con la incertidumbre de que algún día me vaya a dejar así como si nada, no lo merezco. Ya no. 

Trataba de contener las lágrimas, pero fue como si el botón de "Nathan te abandonó" fuese activado. Por años lo esquivé, lo ignoré, hasta que logré vivir con ello. 

—Solo escúchalo, ¿puedes? Piénsatelo. 

—Lo puedo pensar, pero eso de que se vaya a casar con otra mujer no ayuda mucho. 



Passimetime

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En el texto hay: celos, romance, juveniladulto

Editado: 19.02.2020

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