Apuesta de Amor

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Capítulo 05

—Caleb —le contestó solloza.

—¿Ahora te dignas a llamarme por mi nombre? —le preguntó mirándola—. ¿Me llamarás desde ahora por mi nombre?

—Sí —le respondió a punto de llorar—. Por favor, ¿podrías salir de encima mío? —le preguntó sin mirarlo a los ojos.

—Sí. Lo siento me deje llevar por el momento.

—Ok. Espero que no se repita —le dijo ya sentada en la cama mirando hacia la nada.

—No pasará —le dijo sacando la llave de su bolsillo del pantalón—. Buenas noches —le contestó abriendo la puerta.

—Buenas noches —le respondió y escuchó como cerraba la puerta.

Se acostó para pensar en el plan que iba a llevar a cabo para escaparse, a la mañana siguiente, se levantó y vio el reloj, marcaba las ocho de la mañana, se puso la bata ya que había dormido en ropa interior, y comenzó a tratar de abrir la ventana, cuando la había abierto, ya estaba con un pie afuera, ¡por fin la libertad!, pero todo plan se había acabado cuando abrieron la puerta de la habitación y Caleb la encontró escapando.

—¡¡¿¿No te das cuenta que estás en el segundo piso??!! ¡Te caes desde aquí y te matas o te rompes algo! —le dijo acercándose y gritándole.

—¡Prefiero romperme algo antes de seguir aquí!

—¡Tendré que poner rejas! ¿Quieres vivir como en una cárcel?, entonces tendrás eso. Porque nunca saldrás de aquí, sólo cuando yo lo ordene —le dijo hipócrita y despectivo.

—Y a todo esto, ¿a qué venías a mi habitación a éstas horas de la mañana? —le preguntó cruzada de brazos desafiándolo.

—Ésta es mí habitación, estas en mi residencia.

—No me interesa si es o no tu habitación, al fin y al cabo como tú bien dijiste será mi habitación.

—Claro que será, vivirás aquí dentro te guste o no. Y a lo que venía era a despertarte para que desayunes, así que te ordeno que bajes conmigo a desayunar. De seguro tendrás hambre —le dijo casi riéndose.

—¡Eres un estúpido!, no sé como te puedes reír de eso. Nunca creí que en mi vida pasaría por esta situación de ser apostada por alguien tan frío como lo eres tú hasta tal punto de dejarme sin comer.

—No cariño, no todo lo que ves es frío —le dijo insinuándole.

—¡Eres un cretino! —le contestó a punto de darle vuelta la cara.

—Eso no está bien —le dijo sujetándola el brazo—. Esto está bien —le respondió y posó sus labios en los suyos desesperadamente.

—¡Suéltame! —le decía mientras sentía sus besos.

—Vamos cariño no te resistas tanto, sé que lo quieres igual que lo quiero yo, basta de juegos.

—Yo no juego y no lo quiero —le dijo zafándose de él.

—Eres muy mala actriz.

—No estoy actuando es la verdad.

—No te creo en lo más mínimo. Así que deja de mentirme.

—Piensa lo que quieras.

—Está bien. Bueno volviendo al tema, te ordeno que desayunes conmigo.

—Nadie me da órdenes. Sólo mis padres lo hacían cuando vivía con ellos y como ahora soy independiente no te haré caso.

—Tú me harás caso quieras o no, ya me tienes harto con tus estupideces.

—Si te tengo harta, ¿¡por qué de una vez por todas me dejas libre y terminamos con esta apuesta ridícula que hizo mi ex!?

—Ni sueñes que te dejaré libre. Así que ahora bajarás conmigo a desayunar —le dijo tomándola fuertemente de la mano y le produjo algo de dolor.

—No me aprietes tanto por favor —le dijo con dolor.

—No seas tan blanda.

—¡Pero me lastimas! —le dijo y le vio la mano.

—Lo siento. No me di cuenta —le dijo viendo su mano.

—Nunca te das cuenta de nada —le contestó entre dientes.

—No empieces —le respondió mirándola de reojo y yendo hacia la puerta.

Salímos de la habitación sosteniéndome de la mano por miedo a que me escape.

—¡Ay Caleb eres tan amable y bueno conmigo que me dejas ver otros panoramas! ¡Eres un encanto de persona! —le contestó sarcástica.

—No me quieras tanto cariño —le respondió entre dientes.

—No lo hago —le dijo esbozando una leve sonrisa.

—Buenos días señor, buenos días señorita —les dijo acercándoles sus platos con frutas y los vasos con jugo de naranja.

—Buenos días señora —le contestó sonriente y Caleb la miró de reojo mientras leía el periódico.

—Buenos días Margaritte.

—¿Desean algo más?

—Por mí no se preocupe. El jugo está rico.



Sylvie Dupuy

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En el texto hay: poker, apuesta

Editado: 05.04.2018

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