Aquí casual, queriendo odiarte ¿y tú?

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3.

En algunas ocasiones, muy peculiares, solía recordar con añoranza mis años en la secundaria. Era algo involuntario, nunca me acordaba de cómo había llegado a pensar en eso, simplemente lo hacía. , Normalmente, lo hacía en esas tardes lluviosas cuando regresaba del trabajo,  me sentaba en la mesa del comedor a beber una taza de té caliente y me cubría con una manta gruesa, hecha un ovillo en la silla. Ahí en esa singular intimidad, buscaba sentir aquellas sensaciones que me atraparon cuando era más joven.

Hacía muecas, tratando de rehacer la sonrisa que solía tener en mi rostro. Buscaba en mis ojos el mismo brillo soñador que solía presentarse al hablar de mi "espléndido" futuro. Miraba mis manos, entrelazando mis dedos, en un vano intento de sentir aquel tacto que antes solía acompañarme a diario.

Porque en mis días de colegio, especialmente en los últimos años, me enamoré perdidamente del chico más lindo que mis ojos alguna vez hayan visto.

En esas tardes, recordaba como un encuentro entre los libreros de la biblioteca del colegio, comenzaron a ser tardes enteras entre ambos, para luego pasar a ser citas en el cine, noches mirando las estrellas, madrugadas charlando a través del chat del celular. ¡Por dios! Estaba enamorada, no podía evitar soñar un futuro junto a él.

Porque, vaya que lo hice. No sólo una vez, sino varias... incontables veces.

Me imaginaba en un departamento acogedor, sobrecogida en un sillón  frente a una chimenea que me proporcionaba calor. Me veía a mí misma escribiendo en mi laptop algún escrito, para luego girarme al escuchar su inconfundible voz, anunciando su llegada. Podía verlo como se acercaba para darme un beso en mis labios, imaginaba la fragancia del perfume que usaría, trataba de imaginar con locura cómo sería verlo llegar con el ceño fruncido del cansancio, y como tonta enamorada, le haría algún mohín para verlo sonreír.

Lo aceptaba, se había imaginado una rutina de casados con él. Lástima que las cosas no sucedieron así.

Se amaron, si que se amaron.

Se separaron para perseguir sus sueños.

Una ruptura llena de esperanzas de reencuentro.

Y como tonta, me había  ha imaginado el reencuentro. Más de una vez lo había hecho, pero el pasar de los años me hicieron darme cuenta que tal momento nunca iba a existir, y si lo hiciera, no sería como mi mente lo imaginaba.

Tuve razón.

Porque ahora mismo, veía a su primer amor frente a ella y en ninguno de sus escenarios mentales había sucedido así.

—¿Odelette? —la voz de Klaus se hizo oír entre todo el tumulto de pensamientos que tenía en mi cabeza. Lo miré con mi mejor cara de hipócrita que tenía, porque dentro mío sentía mi pecho latir como si hubiera estado en un maratón. Algo dentro mío arañaba mi garganta para que le gritará todas las cosas que tenía guardadas desde hacía mucho tiempo.

Pero no lo hice.

Sonreí.

—Hola, Deo.

Me sorprendí de mi voz que salió tan suave y delicada. Mi sonrisa se extendió al ver aquellos ojos cafés mostrarse confundidos, pero yo, ya no estaría en ese mismo sitio que pasé hace años atrás.

—¿Se conocen? —preguntó Noah. Lo miré enarcando una ceja.

—No —sentencié —. Creo que me confundió con alguien—, miré nuevamente a Deo, alias Klaus. Que me miraba aun sin procesar que estuviera ahí.

—¡Mirá! ¡Es ella! —señaló una tercera voz, rompiendo la burbuja que vivíamos los presente. Esquivé la mirada de Deo posada en mí, y miré con clara duda como Calix halaba a un muchacho que tenía una clara cara de estarla pasando muy mal. —¡Zafiro! Te presento a  Griffin.

Enarqué una ceja ante la "rara" presentación, pero me compuse. Miraba con detalle al chico frente de mí Era alto, mucho más alto que Noah incluso. Sus ojos azules me examinaban con aburrimiento y su nariz perfilada más la suave piel que se podía ver a leguas, me hizo sentir que era un fiasco en comparación  con el bello hombre frente a él. —Andrew —exclamó el chico con una voz grave que me hizo estremecerme—. Me dicen Andy o Griffin, como gustes.

Acepté la mano que se extendía frente a mí y no pude más que sonrojarme al notar como calzaba de la manera más hermosa con la mía – Zafiro, un gusto.

—¡Listo! —exclamó Calix sonriendo —¡Por fin ya podemos empezar!

—Bueno, entonces empecemos—. La voz inconfundible de Clow sonó sobre todos nosotros. Aplaudió, llamando a todo el equipo para que se reúnan a nuestro alrededor. Noah no dijo nada, al igual que Deo que seguía mirándome con fijeza. Sonreí ante el humor alegre de Calix y no pude evitar sentir algo de ternura ante Griffin, y su rostro de molestia ante todo.

—Zafiro será nuestra modelo la tarde de hoy —siguió Clow señalándome. Alcé mi mano y me moví de manera nerviosa mientras sonreía de manera tímida.

—Espero trabajar cómodamente con ustedes —exclamé, recibí una sonrisa de Noah y Clow.  

—También contaremos con la presencia de DFA —siguió el fotógrafo, esta vez señaló a DFA, donde Klaus, Griffin y Calix asintieron para luego sonreír a todos. —Por favor, empecemos, que estamos una hora retrasada.

En seguida, me vi rodeada por estilistas evaluando mi imagen para ver la ropa que usaría en la sesión. Miré sobre mi hombro como Noah seguía pendiente de mí y le sonreí tratando de tranquilizarlo. Este suspiró y negó con la cabeza.

No comprendí aquel gesto. Pero lo ignoré cuando me llevaron al camerino para el cambio de ropa.

Se han imaginado cómo es unas sesión fotográfica, no es solo posar, ahora me quedó más claro que nada. Sentía un agotamiento físico y mental, y eso que solo llevábamos de sesión una hora.

Sonreí por octava vez a la Calix quien tomaba mi mano y me miraba de manera "íntima".

—¡Eso es Zafiro! Sonríe un poco más pequeña y listo —exclamó Clow volviendo a tomar una foto extra. —¡Vamos a un descanso de 10 minutos!

Mi claro alivio se vio reflejado en mis hombros, oí la suave risa de Calix a mi lado. —¿Cansada?

No respondí, me limité a asentir mientras daba un masaje leve en mis hombros —Jamás pensé que sería así de cansador.

—¿Primera sesión? —la voz grave de Griffin llegando con unas botellas de agua que nos extendió a cada uno, provocó que buscará con alarma a Noah —. Pareces aún inexperta en algunos sentidos.

—¡Andy! —vociferó con llamada de advertencia Calix, a pesar de eso, el ojiazul ignoró el aviso y seguía mirándome esperando una respuesta.

—Aún soy inexperta —respondí con temor, mis ojos buscaron con desesperación a Noah—. No hago aún mi debut, no puedo compararme en experiencia con ustedes.

—Entonces sí es verdad lo del debut —esta vez, sí que sentí pánico. Observé con terror como la cámara y la reportera que había visto al entrar al estudio, se acercaban donde nosotros—. Zafiro ¿Verdad?

Asentí.

Voy a meter la pata, voy a meterla en grande y voy a joderme de por vida.

—Puedes decirme, ¿eres actriz o idol? —di un paso hacia atrás, notando como la mujer frente a ella afilaba su mirada. Me ponía nerviosa ver aquel punto rojo titilante en la cámara que indicaba que me estaba filmando.

—I...Idol —exclamé y me quise golpear al instante. Si me pedían que cante, se iba a la mierda todo.

—Oh, vaya, entonces debieron conocerse ya antes con DFA, después de todo, están en la misma compañía—. La voz de la reportera me estaba haciendo que sintiera ganas de ahorcarme y morir ahí.

—Teníamos conocimiento de su existencia, si es lo que deseas saber —exclamó Griffin. Me asombré de ver el porte serio y la mirada afilada que batallaba con la reportera. El rapero, se posó un poco al frente mío, y me di cuenta que trataba, en vano, de protegerme.

—Pero, si desean saber más, tendrán que esperar a su debut —la risueña voz de Calix provocó un estremecimiento, pero no de alivio,  de pavor. Porque ahora, sí que estaba más que jodida.

Noah me va a matar.

—Oh, pero me gustaría que la señorita Zafiro me respondiera algunas...

—Zafiro no tiene porqué responder nada ante ustedes—. Sentí como un brazo pasaba por mi cintura y luego me halaba hacia atrás con delicadeza, mis ojos solo miraban con fijeza la nuca de Deo.

Porque Deo estaba ahí, al frente a mí, dándome la espalda. Creando un muro de protección.

<< Yo te protegeré de todo >>

—Por favor, están incomodando a nuestra compañera. Hagan el favor de retirarse —exclamó Griffin. No vi la mirada enojada que tuvo la reportera, ni tampoco la cara de duda que tenía Calix, pero veía como Griffin enarcó una ceja ante la imagen que estábamos dando.

Pero yo solo... estaba ahí. Apoyando mi frente en la nuca de Deo, mis manos apretando la gabardina negra larga que usaba y envolvía su espalda.

Y tal como inicio, terminó.

Me alejé al darme cuenta de lo que hacía. Mis mejillas ardían y no dudaba que si seguía mis ojos comenzarían a lagrimear, porque el hecho de solo sentir su calor había creado tantas sensaciones, tantos recuerdos que le invadía su mente.
—Gracias —susurré y me dí media vuelta. Caminé entre los estilistas, esquivé a Noah que iba directo a mí, y con rapidez, salí del estudio 8 al pasillo que estaba desierto.

Oí mi respiración agitada, mis manos apretaban el vestido negro a rodilla que usaba, una y otra vez, gritaba en mi mente "no llores, no lo hagas, no llores".

—¿Por qué estás aquí?

Pero claro, las cosas para mí nunca son como yo quiero. Me giré sobre mis talones, frente a mí, Deo caminaba con sus manos en los bolsillos.

Se veía más alto de lo que le recordaba, su piel blanca y ojos rasgados, penetrantes y seductores. Cejas abultadas y labios rosados. Nariz y quijada perfilada, cuello largo y espaldas anchas. Su cuerpo estaba tan bien definido que la tela se aferraba a cada músculo de su cuerpo. La camisa en corte V dejaba ver sus esternón y clavículas, tan deseables. El jean negro roto se apretaba deliciosamente a sus muslos y pantorrillas, haciendo que tuviera envidia de la tela.

—Casualidad del destino —respondí.

Estuvimos en silencio un rato, mirándonos ambos, reconociéndonos.

—Creí que lo tuyo era la escritura.   

—¿Y lo tuyo no era el rap? —la sonrisa de costado de Deo tenía el mismo poder en sobre mi cuerpo, que hacía que me derritiera.

—Odelette, yo... —así como empezó, terminó. Deo cerró su boca.

—¿Quieres explicar algo? —pregunté con una sonrisa pequeña—. No hay nada que explicar Deo, ya está todo arreglado y acabado.

—Pero no es... —Deo miró a los costados—. Dios, no es como piensas que es... ¡No es!

Enarqué una ceja, el pelinegro no me miraba, más bien, buscaba cualquier cosa que mirar menos a mí—. Deo, mírame.

Y lo hizo.

Aquellos ojos negros, rasgados y penetrantes, me hicieron sentir como si fuera adolescente otra vez, las mariposas en mi estómago y aquel amor que uno desea sentir toda su vida.

—Se acabó —susurré y jamás había sentido un peso así en las palabras.  Y creo que Deo tampoco, porque sus ojos se oscurecieron—. Se acabó aquella tarde en la terminal.

—¡Chicos! —la voz de Clow sonó desde el estudio. —¡Se acabó el descanso!

—Lo mejor es volver —y comencé mi caminata de regreso al estudio. Pasar al lado de Deo fue lo más horrible del mundo, y más aún, cuando este sostuvo mi muñeca, deteniéndome.

—Ode... yo... —le miré. Y no pude evitar desarmarme por dentro al notar ese mismo brillo que alguna vez reconocí en mis ojos. —¿Me esperaste? ¿Me esperaste alguna vez?

Si, mil veces que sí.

—No, Deo.

Mi muñeca quedó libre y regresé al estudio, sintiendo como mi corazón se marchitaba a cada paso que me alejaba de mi primer amor.

Para qué decir la verdad ahora, nada cambiaba y tampoco iba  a cambiar.

Hoy sería la última vez que vería  a Deo.

Una semana después de la famosa sesión, no había tenido noticias de ninguno de los chicos ni de Noah.

Había regresado  a mi trabajo, tuvo una pequeña sanción, no tan grave. Mi vida, volvió a la normalidad, estable, y con un corazón más marchito que mandado a hacer, pero sobreviviría.

Lo  que no se esperaba era que a los dos minutos después ese último pensamiento, Noah se presentará en su casa con una cara de angustia total mientras extendía un contrato de Alexandría Entertainment en la mesa de su sala.

—¡Sorpresa, muñeca! —dijo Noah mirándome con una sonrisa nerviosa—.  Nuestra mentira se volvió en nuestra pesadilla.

Mis ojos leyeron el contrato nuevamente, y no me creía nada, porque al parecer la nueva idol Zafiro había sido una sensación en la sesión de fotos y todo el mundo ansiaba con creces su debut.

Dos horas más tarde, me encontraba firmando un contrato de 4 años  y preparándome mentalmente para mi debut, que ahora sí era real, y que sería a finales del año.



Lady Estel

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En el texto hay: chicklit, juvenil, romance

Editado: 03.12.2018

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