Arrástrame contigo.

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 22.

-No mires a tu derecha Kendall, concéntrate en lo realmente importante- Se decía a si misma la chica de los ojos grades y cafés mientras intentaba con todas sus fuerzas concentrarse en el examen de admisión a la universidad que había frente de si

El día por fin había llegado, ese que se había vuelto la razón para Kendall e Ethan vivieran todo lo que habían vivido, y el mismo que en ese momento había hecho que ellos inminentemente se volvieran a encontrar, había pasado ya mucho tiempo desde que ambos habían vuelto a saber el uno del otro, Kendall había evitado tener noticias de Ethan, incluso le había pedido a Sam que no le hablara de él, cosa que para Sam no había sido nada difícil

Kendall por fin volvía a mostrar interés en él, Ethan parecía volver a quedar rezagado en un pasado del que Kendall no quería saber, sin embargo, lo que Sam ignoraba totalmente, era que los sentimientos de Kendall hacia su primo no habían cambiado en absoluto, y por el contrario insensatamente eso dentro del pecho de la chica se había ensanchado sin siquiera un motivo especifico

No sabía porque, cuando mas se empeñaba en odiar a Ethan con todas sus fueras, porque cuando se daba cuenta de todo lo malo que significaban ellos dos juntos, entonces su piel le obligaba a tener las mismas sensaciones que había experimentado a su lado, y su corazón le gritaba que no fuera una mentirosa, y que no se engañara a si mima fingiendo odiar a alguien a quien no hacia mas que extrañar y llorar como si fuera una pequeña a la que le han robado su juguete favorito

Y aunque Kendall sabia que había sido ella la que se había alejado esa noche, la que le había prohibido que la tocara, y la que había dado la espalda, ella no podía evitar escuchar las palabras de Jordyn en su cabeza una y otra vez, y todo eso acompañado de los ojos de Ethan, no tenían un buen efecto en ella, mucho menos en ese momento en donde necesitaba concentrarse, pensar en su futuro, mirar hacia delante, y no hacia el chico que estaba en la esquina a su derecha, tan torturado como ella

-La mirada al frente- Le dijo la supervisora a un Ethan que se estaba haciendo de todos sus esfuerzos para no voltear, mirar hacia Kendall o peor aún, correr hasta donde ella estaba y saciar esa insensata necesidad de tenerla entre sus brazos, estrecharla, y cuidarla como su posesión mas valiosa cuando ni siquiera sabía porque era que todos esos sentimientos siempre se mostraban con el nombre, el rostro y la sonrisa de esa delicada y extraña chica que lo estaba volviendo loco

Ethan no había insistido, ese nunca había sido su fuerte y no pensaba volverse un acosador, pero la necesidad imperiosa de querer saber como estaba Kendall se lo estaba comiendo vivió

Su cuerpo se moría por reclamarla, por besarla, y mas que eso, su corazón se estaba desviviendo por una explicación que le hiciera entender que era lo que le pasaba con ella, porque se sentía tan fuera de lugar, tan fuera de sus esquemas y de sus reglas, él se sentía sencillamente embrujado por los arrebatadores encantos de Kendall

Y no se refería solo a su belleza física, porque, al fin y al cabo, Kendall no tenia nada fuera de lo común, no tenia una larga melena rubia o rojiza, su cabello era mas bien corto y castaño oscuro, no tenia destellos dorados, no poseía unos ojos azules, verdes, ni siquiera mieles, los ojos de ella eran sencillamente marrones, los cuales pasaban fácilmente por negros, sus labios mas que carnosos eran mas finos que otra cosa

Sus pecas no estaban en su rostro, como con la mayoría de gente normal, no, Kendall tenia las pecas mas sensuales del mundo posadas en sus hombros como haciendo de su cuellos en pleno una galaxia que el moría por descubrir al completo, Kendall no era perfecta, no tenía una belleza extravagante, sus curvas no eran demasiadas, sus piernas no eran tan gruesas como a él le gustaban, pero era todo ese complejo de normalidad, de realidad y belleza natural, lo que lo hacia querer hacer de Kendall un tesoro al que solo él pudiera acceder

Era su elegancia, su manera de mirarlo, de besarlo, y de entregarse a él como si de algo sublime se tratara, lo que le había impedido dormir pensando en que quizá había cometido el peor error de su vida al dejarse enredar por esa menuda chica que estaba jugando con sus sentimientos

Ellos allí, eran prácticamente un solo sentimiento, dos corazones, un salón de clases, y dos almas unidas por la tortura de tenerse y no morir en el intento…

-Veinte minutos- Aseguro la encargada de los exámenes, mientras verificaba que ninguno estuviera haciendo trampa

Ethan y Kendall ignoraron por el tiempo que les era posible, que ambos estaban nuevamente cobijados por el mismo techo, y entonces pusieron todo su empeño en esa hoja que podía unirlos por mucho tiempo más, o separarlos incluso para siempre

Y aunque ambos no querían admitirlo, y aunque los dos conocían los riesgos de estar uno cerca al otro, no podían evitar desearle lo mejor al otro, sobre todo si eso significaba estudiar en la misma universidad, vivir en el mismo campus, y compartir mas de eso que ambos morían por experimentar juntos

Esa hoja significaba otra vida, fuera de todo lo conocido, lejos de las humillaciones que había vivido Kendall en el pasado, y la pesadilla a la que había tenido que sobrevivir Ethan en su juventud

-Espero que todos tengan los resultados por los que han trabajado, y ansió ver sus rostros el próximo año por los pasillos de la WUC -La mujer paso por entre los puestos de todos los estudiantes, y con calma fue recogiendo una a una las hojas que marcaban los destinos de todas las treinta personas sentadas en el aula de clases

Kendall, asustada y sin saber que mas hacer, tomos su calculadora, su lápiz y su borrador, y salió corriendo por la puerta del salón, no quería estar más allí con Ethan, le dolía no poder hablarle, le molestaba tener que fingir que no eran mas que desconocidos, eso la estaba calcinando por dentro y no lo soportaba más, necesitaba salir de ahí antes de que fuera demasiado tarde y estuviera tendida entre sus brazos



Caroline Books

#218 en Novela romántica
#63 en Chick lit
#47 en Joven Adulto

En el texto hay: fea, playboy, amorysexo

Editado: 16.03.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar