Assa

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Fuego

Me dolía la cabeza como si me hubieran lanzado un ladrillo a la frente, poco a poco fui abriendo los ojos, pero la luz me cegó rápidamente, los cerré rápidamente, todo me daba vueltas, lo veía todo ¿naranja?, me levanté a paso lento de mi cama ¿estaba en mi casa? Me acerque al espejo que había al lado de mi cama, me quede pálida la ver mi aspecto, mis ojos antes marrones ahora de un color naranja vibrante y llamativo, mi pelo antes castaño con reflejos rubios ahora era moreno, haciendo que destaquen mis ojos y mis labios ahora mas rojizos, llevaba una túnica negra, a lo largo de mis ojos había como una sombra negra, note como en el antebrazo me quemaba, por lo que grite, me agarré la zona quitando la tela que lo cubría

¿Qué es esto?

Tenía una especie de ¿tatuaje? Era una especie de símbolo que no llegaba a ver bien, todo estaba muy confuso, me estaba mareando muchísimo, note como un liquido viscoso mojaba mis labios, fui corriendo al baño, estaba sangrando de la nariz, me lavé la cara, cuando mire al espejo mis ojos eran normales y mi aspecto también

Me observe durante unos segundos, mi mareo era muy notable, escuche unos ruidos en el salón de mi casa, me asomé a ver que pasaba

-¿Mama?- me asomé, pero mi mirada se quedo fija en una señora, era de cabellos blancos pero al girarse su edad no separaría los 50, note una extraña sensación de que me escocían los ojos, los cerré y al abrirlos la misma señora llevaba un vestido distinto, en tonos oscuros, sus cabellos eran negros y sus ojos naranjas, llevaba la misma marca que yo en la clavícula, ella me miró con una sonrisa

-Creo que no soy ella - me miró de arriba abajo, me mire las mano y en ellas había algunos dibujos extraños

-¿Qué es esto?- estaba muy asustada no entendía nada

-No tengo mucho tiempo Assa, una amiga mía, vendrá a verte a las doce exactas el día de tu cumpleaños, hazla caso en todo lo que te diga

-¿Quién eres?- me la quede mirando, ahora volvía a ser la mujer que vi al entrar

-No hay tiempo para eso- se acercó a mí y yo retrocedí instantáneamente

-No te acerque, vete de mi casa

-No tengo tiempo para esto- con un movimiento de mano me tiro en el sillón y con las mantas me dejo atrapada sin poder moverme, yo la mire asombrada y ella solo me dio una sonrisa de autosuficiencia, genial se parece a mi

-Está bien escucho- ya que mas daría, no tenía nada mejor que hacer y me dio curiosidad

-Mañana cumples los 20, una amiga mía llegara para ayudarte, hazla caso en todo- me miro con mala cara

-Está bien- contesté ante su mirada, parece mi madre

-Necesito que estés sola, totalmente sola, solo podrá ir mi amiga- iba a continuar pero como no yo la interrumpí

-¿Pero me puedes decir que va a pasar?

-No- dijo seria

-¿¡Por qué?!

-Lo sabrás mañana

-Genial- aguante la respiración inflando mis mofletes y soltando el aire

-Bien empecemos, vas a hacer las maletas, te vas a ir de viaje, una muy larga temporada

-Espera, espera, estoy empezando el curso

-Pues perfecto, así será más fácil- dijo tranquila

-Yo no puedo hacer ningún viaje ahora ¿estás loca?

-Assa yo te digo lo que va a pasar, recoge tu ropa, mañana tapa tu tatuaje, nadie puede verlo, y toma, me dio un collar y una especie de frasco -Ese collar te protege no te lo quites nunca

-¿Y este frasco que es? ¿gotas de la fuente de la juventud?- empecé a reírme

-Son unas lentillas estúpida, no querrás ir con ojos naranjas por la vida- puso los ojos en blanco cosa que siempre me ha puesto muy nerviosa

-Que graciosa, ya estoy calmada ¿puedes sacarme todo esto de encima?

-Claro- con un movimiento de mano las mantas volvieron a su sitio -Se levanto fue y fue a la cocina, por mientras yo me coloque el colgante que me había dado, era precioso, llevaba una piedra de ámbar, el tarro de las lentillas lo deje sobre la estantería, la señora regresó de la cocina con dos tazas de té el olor a menta envolvió toda la habitación

-Bueno- dije tomando un sorbo de té -¿Algo más que deba saber?

-Pues si que, eres millonaria- yo escupí el té que acababa de beberme

-¿Cómo?- dije mirándola incrédula, nunca me ha faltado de nada

-Es una larga historia que ahora no interesa demasiado, en esa carpeta que tienes allí, tienes el vuelo, pasaportes, tarjetas de crédito, todo lo necesario para el viaje

-¿Por qué no me puedes decir nada? Es desesperante- me agarre el pelo con fuerza

-A mí tampoco me dijeron nada, pero cuando digo nada es nada de nada, y en mi época no teníamos los medios que tienes tu

-¿Y no te frustro?

-Ni te imaginas cuanto, pero luego agradecí que lo hiciera como tu harás, y a ti te agradecerán

-Si tu lo dices- di otro sorbo al té de menta -¿Por qué té de menta?

-Da frescura al cuerpo por dentro, noto como que me enfría cuando respiro

-Estás loca- ella me miro con mala cara



Kelter

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En el texto hay: bruja moderna, amor sobrenatural, amor puro

Editado: 11.06.2018

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