Astartea el ángel del infierno

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Capítulo 1

Era un día como cualquier otro, rutinario y sin sentido a al menos así era para mi, desde que era una niña recuerdo que desde muy joven comenzó a darme miedo la muerte y en mi interior siempre desee que eso no me llegara pero también sabía que eso era imposible ese día me llegaría pero siempre que lo pienso me deprimo y pienso "solamente moriré y ya no habrá nada más mi conciencia ya no existirá y la vida seguirá o en realidad existe una fuerza mayor y seguiremos consientes en otro lugar" solamente sé que no quiero averiguarlo. Por esta razón intento no pensar en ello, pero cada vez que el tiempo pasa más me adentro en un mundo oscuro. Salgo de mi hogar, tomo el autobús y observo a las personas de mi alrededor todas ellas con diferentes edades "me pregunto si todas le dan tanta importancia a la muerte como yo" mi rostro no muestra interés alguno a mi alrededor o eso es lo que hago creer ya que siempre estoy atenta a mi alrededor razón por la que note a un hombre de unos 35 años con el cual sentía cierta inquietud así que intentaba mirarlo lo menos posible hasta que por fin llego mi parada, me baje del autobús y camine unos pocos metros aquel hombre ya no lo vi, seguí mi camino y llegue a mi trabajo.

— Buenos días Daniel ― salude a uno de mis compañeros de trabajo

— Buenos días por poco y llegamos algo tarde — me contesto el mientras ambos entrabamos al restaurante

Actualmente trabaja en un restaurante familiar como mesera para poder pagar mis gastos y los de mis padres los cuales era la encargada de cuidarlos ya que mis hermanos no lo hacían tuve que tomar la responsabilidad, lo que me da menos tiempo para poder relajarme.

— Oye — me hablaba el cocinero Alan

— ¿si Alan? — pregunte acercándome a el

— veras planeaba ir a un concierto la próxima semana con un amigo pero cancelo y bueno quisiera saber ¿si te gustaría ir conmigo?

— Yo necesito ver mi agenda — conteste — te daré una respuesta a la hora de la salida ya que los clientes comenzaron a llegar — me di la vuelta y tome mi libreta

— Parece que alguien tiene un admirador — me dijo Daniel

— ¿de que hablas?

— Vamos siempre le has gustado a Alan pero no te das cuenta de ello

— Claro que no, no creo que le guste a nadie

— ¿Por qué?

— Vamos ya viste mi aspecto, a nadie podría gustarle — dije con tristeza — pero dejemos de eso a un lado tenemos que comenzar el trabajo

La verdad tengo 23 años y nunca he tenido una relación formal, las que he tenido siempre me invitaban a salir porque querían algo de mi hablando sobre cosas materiales porque nadie se interesaba en mi aspecto ya que no soy la típica chica bonita. En fin me gusta trabajar porque me ayuda a distraerme sobre mis pensamientos sobre la muerte lo triste es que no dura para siempre. Mientras trabajaba sentí aquella sensación que tuve en el autobús me di la vuelta y me sorprendí por alguna razón de ver al mismo hombre. "¿Qué esta sensación?" no es temor, pero es extraña, regrese a la cocina y les dije la orden la cual había tomado hace un momento.

— Parece que tu amigo quiere que tu lo atiendas — me dijo Daniel tocándome el hombro

— ¿de que hablas?

— Del hombre que acaba de entrar me dijo que quería que tu lo atendieras, así que pensé que era un conocido tuyo

— En realidad, no lo conozco

— Al parecer tienes un admirador — me dijo Daniel con una sonrisa en su rostro

— Si no lo conoces será mejor que tengas cuidado, si trata de hacerte o decirte algo que te desagrade dímelo inmediatamente — contesto Alan quien nos escuchaba

— Parece que alguien esta preocupado y celoso — hablo Daniel con una sonrisa hacia Alan quien solo evito su mirada y la mía

Sin más opción ya que no quería problemas con el jefe me acerqué a ese hombre para pedirle su orden, ahora que le prestaba más atención me di cuenta que su vestimenta era demasiado elegante como para viajar en un autobús o llegar a este restaurante familiar.

— Buenos días mí nombre es Isabel y soy su mesera — le dije siguiendo el típico protocolo de trabajo, le extendí el menú — regresare en unos minutos para tomar su orden — antes de irme el hombre me detuvo

— No es necesario señorita puede traerme lo que usted considere es lo mejor del menú

— ¿esta seguro?

— Claro — me dijo con una sonrisa que me causaba algo de nerviosismo — en unos minutos estará lista su orden — al llegar a la cocina les mencione lo sucedido a Alan a lo que le pareció extraño, pero finalmente le pedí que cocinara un pescado con una ensalada y de beber una limonada



isamagica

Editado: 02.12.2019

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