Atenea.

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Prólogo

Su respiración es acelerada, no puede dejar de mirar el espejo retrovisor, la persiguen y sabe quién lo hace, todo sería más fácil si no estuviese en un estado avanzado de embarazo, pero lo único en lo que puede pensar es en escapar de sus perseguidores junto con su hija, con su pequeña que está a unas pocas semanas de nacer, pisa el acelerador a fondo tratando de escapar del Hyundai Tucson negro que le pisa los talones, pero parece tarea imposible , no puede dejar de pensar en su esposo y que en tal vez no lo vuelva a ver y la destroza la posibilidad de que su hija no llegue a nacer, se siente atrapada y sin ninguna posibilidad de escapar, es increíble lo que es capaz de hacer un hombre obsesionado con una mujer, su único error fue no corresponder a ese amor enfermizo, su error es haber dejado por todo por el hombre al que ama y con el que está empezando a construir una familia, de repente las lágrimas empiezan a correr por sus mejillas pálidas por el susto y es en ese momento en que el otro auto la impacta desde atrás y desestabiliza el suyo, el camino tiene curvas un tanto pronunciadas y es difícil sortear algunas de ellas, si es complicado hacerlo en condiciones normales en este caso lo es aún más, detenerse y enfrentarse a ese hombre no está dentro de sus planes, eso no lo hará porque en el fondo sabe que eso sería lo peor, lo único en lo que puede pensar es en escapar aunque parezca imposible lograrlo, pero esa es su única meta, escapar con bien y volver al lado del hombre que ama y que la está esperando.

Ya empieza a oscurecer y llega la noche, parece que estuviese presa de la angustia hace siglos y no hace unos pocos minutos, no se explica cómo pudo encontrarlos, se suponía que nadie sabía en donde estaban, que estaban seguros y a salvo, libres para ser felices y vivir su amor sin complicaciones, pero al parecer ese fantasma de su pasado la perseguirá por siempre o por lo menos hasta lograr lo que pretende de ella, de un momento a otro el vehículo que la persigue acelera a fondo y logra impactarla con más fuerza que antes, y lo hace una vez más y otra más, las lágrimas siguen corriendo por su rostro y sus ganas de luchar empiezan a flaquear, no hay escapatoria, sabe que no saldrá indemne de esto, con una mano se acaricia el vientre pensando en que su pequeña no llegara a conocer a su padre y es en ese momento que su bebé se mueve en su interior sintiendo la angustia de su madre, un nuevo impacto en su coche acaba por sacarlo de la vía, ella sabe que ha llegado su fin cuando el otro auto se detiene y la persona a la que más odia se baja del mismo y se acerca con su caminar seguro y con su mirada de acero hacia donde ella se encuentra algo golpeada, pero consiente de su presencia y del miedo que ésta le provoca en todo momento, él se detiene cuando llega al auto, abre la puerta y tira de ella con brusquedad, lo que ve en esos ojos grises no le gusta, él acaba de notar su panza de embarazada y sus ojos reflejan odio en estado puro, una rabia capaz de destrozar todo, incluso a la mujer que amo una vez.

Ese debió de ser mi hijo - le espeta con rabia contenida mientras la toma con fuerza del brazo y ella continúa llorando en silencio - no sé porque no puedes quererme, sabes que yo puedo darte mucho más que el perdedor por el que me rechazaste, solo te pedí un poco de tu amor, pero eres una egoísta y nunca me diste ni una sola sonrisa, solo recibí rechazo de tu parte, me destrozaste cuando huiste con ese tipo, he pasado meses buscándote y ¿para qué?... Para ver que sigues huyendo de mí y que estás preñada de ese desgraciado.

Por favor no nos hagas nada, mi bebé no tiene la culpa de nada ella suplica con sus ojos anegados en lágrimas mientras trata de zafarse de su agarre, pero es inútil, él es más fuerte.

No les haré nada, no si tú te portas bien le dice mientras la mira fijamente con algo parecido al ¿anhelo? - ahora tienes que regresar conmigo, nos vamos a casa.

Déjame ir le pide ella con un hilo de voz.

No, tú te vienes conmigo, y si quieres que a tu hijo no le pase nada te portaras bien y harás lo que yo te diga.

Está bien, lo haré... dice ella mientras lleva su mano libre a su vientre en señal de protección.

Después de ese intercambio de palabras, él la lleva directo al auto mientras los dos hombres que lo acompañan se encargan de incendiar su auto, para después trepar en le Tucson y emprender el camino contrario, pero en ese momento a ella no le importa hacia dónde se dirigen, lo único que a ella le preocupa es su bebé y que su esposo esté bien, porque algo dentro de sí le dice que él no está bien, éste hombre obsesionado con ella no puede haber dejado un solo cabo suelto, sabe que si a ella le pasa algo su esposo la buscara, y aunque le da miedo preguntar y confirmar su peor pensamiento , no duda en preguntar.

¿Qué le hiciste?...

Quitarlo de en medio le contesta con una sonrisa ladeada ahora eres viuda y solo me tienes a mí, eres mía, me he deshecho de ese estorbo.

No puede ser dice ella en medio del llanto no está muerto, mientes, no puedes ser tan ruin...



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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