Atenea.

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Capítulo 1

¿Ven a esa chica?... sí, esa chica, la de los ojos verde esmeralda, la que tiene una sonrisa de oreja a oreja y la larga cabellera castaña recogida hacia el lado izquierdo, esa chica que está frente al espejo vestida de blanco, lista para casarse con el hombre de su vida...

Esa soy yo, Atenea Bellamy, solamente que en ese momento no tenía ni idea que el hombre de mi vida no era tal, y que lo que yo creía que era una vida perfecta no era más que un engaño, mi vida entera, ha sido construida sobre las mentiras y el sacrificio, pero bueno eso ya lo iremos descubriendo más adelante...

 

¿En qué iba?... Ah sí, estábamos en el día de mi boda, yo estaba feliz y aunque muchos crean que es una locura casarse a los 21 años, cuando estas enamorada o al menos crees que lo estás, casarse es sinónimo de que pasarás el resto de tu vida junto a la persona que amas, al menos eso creía yo en ese entonces, nada más lejos de la realidad, a los 21 años es imposible saber a ciencia cierta lo que una quiere de la vida, me atrevería a decir incluso que no sabemos lo que es el amor de verdad, ese que te hace temblar de pies a cabeza y te deja fuera de combate frente a la persona que lo causa.

 

El punto es que cuando estaba a punto de casarme, no sabía ni por asomo lo que les estoy diciendo ahora, la boda había sido organizada por mi madre, ella estaba pletórica, parecía que la que se casaba era ella, pocas veces había visto tan feliz a mi madre, desde que tengo memoria mi madre siempre me pareció melancólica, como si algo le hiciera falta, pero nunca supe que le podría hacer falta, mi padre a pesar de parecer un hombre un tanto reservado y serio, siempre ha demostrado devoción por mi madre, por mis hermanos menores y por mí, lo que debo decir es que la relación de mi madre con mi abuelo no es para nada buena, no pueden estar juntos en una habitación sin que mi madre lo mire con reproche y me atrevería a decir que hasta con... ¿decepción?, pero a veces los padres se equivocan y mi abuelo debió hacerle algo realmente feo a mi madre para que no lo quiera tener cerca, la relación con mi abuela en cambio es más bien la de dos personas cordiales, una relación de amigas que se ven cada cierto tiempo, pasan un buen rato, pero en la que no hay confianza, no me gustaría tener una relación de ese tipo con mis propios padres, por suerte mi madre es toda ternura con sus hijos, nos ha dado la confianza para hablarle de lo que sea y se puede contar con ella siempre, adoro a mi madre, no diré que es la mejor, porque para cada uno de nosotros nuestra madre siempre es la mejor... igual estoy divagando, suele ocurrirme con cierta frecuencia...

 

Bueno, como decía mi boda parecía el acontecimiento del año, por lo menos en Newcastle, se habían enviado al menos un ciento de invitaciones, esperábamos un lleno total para la ceremonia en la Catedral de San Nicolás, al igual que para el banquete de bodas en la casa familiar, ese montón de personas iba a presenciar lo que yo creía que sería el momento culmen de mi existencia, si hubiese sabido como terminaría ese día, jamás hubiera permitido que asistiera tanta gente, todos hemos vivido momentos bochornosos en nuestras vidas, una caída en público, que te baje la regla en el momento menos pensado y manches el pantalón, que justo ese día era de color claro, eso por citar ejemplos de las cosas más bochornosas para una chica, pero lo que me pasó a mí... créanme que eso es algo que esas personas van a recordar por mucho, mucho tiempo...

 

La boda estaba transcurriendo como lo hacen todas las bodas, ustedes saben... la entrada de la novia del brazo de su padre, el novio en el altar mirando a la novia con cara de enamorado... pero mi novio no me miraba de esa forma y en ese momento debí de intuir que algo no iba bien, pero bueno en ese entonces yo era una ingenua... en primera fila estaba mi familia, bueno, la familia de mamá, porque mi padre no tiene familia, dice que siempre ha estado solo y que solo nos tiene a nosotros y tal vez por eso a veces se pasa de sobreprotector con los mellizos y conmigo, por cierto, los mellizos son mis hermanos de 12 años, un niño y niña de ojos grises, a veces parecen ángeles y otras son unos demonios, solo que esa vena demoníaca se desataba frente a mi novio, no podían evitar hacerle bromas muy pesadas a veces... y ahí está otro indicio de que él no era el hombre indicado, si mis hermanos lo odiaban tanto debía ser por algo, pero yo creía que estaban siendo bromistas, no que mis hermanitos lo odiaran de verdad por algo que él dijo o hizo, o más bien por algo que ellos vieron, pero no se atrevían a contar...

 

Cuando mi padre me entregó en el altar lo noté un poco triste, me daba la impresión de que no quería que yo me casara, de hecho él estaba en contra de mi matrimonio, aun así me apoyó y ahí les va otra lección: y es que si uno de sus padres o su familia no aprueba a su pareja es por algo, los padres son sabios aunque nosotros creamos que solo quieren fastidiarnos... y si mi padre no lo aprobaba y mis hermanos lo odiaban , sus razones tendrían, pero yo estaba enamorada y nada de eso me importaba.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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