Atenea.

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Capítulo 5

Después de mi llegada a Londres tuve que esperar una hora más para poder tomar el vuelo a Newcastle, mientras me tomaba un café no pude evitar pensar en Dante, seré sincera, el me atrae demasiado, desde mi ex no me había interesado en ningún hombre hasta hoy... de todos modos dudo que lo vuelva a ver y que llame alguna vez y quiera salir conmigo, ahora lo importante es que estoy de vuelta y tengo que organizar mi nueva vida aquí.

 

Tendré que vivir con mis padres al menos por un tiempo más, pero será solo hasta poder pagar mis gastos por mí misma, en mis años en Barcelona me acostumbré a tener cierto grado de independencia y a no rendir cuentas de lo que hacía, sé que está mal que a mis casi 25 años aún dependa de mis padres, pero no soy la única, incluso hay personas que superan la treintena y siguen viviendo con sus padres, no estoy de acuerdo con las personas que prefieren vivir mal y pasar necesidades anteponiendo su orgullo, si tienes alguien que te ayude, solo debes aceptar esa ayuda, ser agradecido y en el futuro retribuir esa generosidad, así que como dije viviré con mis padres por un tiempo.

 

En cuanto puse mis pies en Newcastle tomé un taxi y le di la dirección de la casa de mis padres, estaba impaciente por llegar y ver la cara que iban a poner al verme, a mis hermanos los había visto en Agosto durante el verano, a mis padres no los veía desde navidad , lo mismo que a mis abuelos, es cierto que hablábamos por teléfono al menos una vez a la semana , pero no es lo mismo hablar por medio de un aparato que hacerlo frente a frente, viendo sus gestos y calibrando las reacciones a lo que uno dice, cuando hablo con mamá y pregunto por mi papá siempre la noto indiferente, a veces creo que ya se les acabó el amor, a pesar de que él es cariñoso y atento con mi mamá, ella es fría y a veces me da miedo de que mi papá se canse de esa actitud y acabe por buscarse otra.

 

A veces me pregunto si aún estaría enamorada de mi esposo en caso de haberme casado, me pregunto si sería feliz o simplemente me habría acostumbrado a la rutina, no me imagino manteniendo por mucho tiempo un matrimonio sin amor, no me gustaría vivir como dos extraños, eso debe doler demasiado, espero de verdad que lo de mis padres sea pasajero, además hacen una linda pareja y han sido buenos padres, los mellizos son buenos chicos y conmigo después de todo no hicieron un mal trabajo.

 

Finalmente llegué y le pedí al taxista que me dejara en el portón de entrada para evitar poner el alerta a mi familia y al servicio, tomé mi maleta y avancé por el sendero de gravilla que llevaba a la casa, eran unos 500 metros los que debía caminar y me dispuse a disfrutar de mi corto trayecto, sin la nieve cubriendo todo como la última vez todo se veía aún más hermoso, mi papá hizo construir esta casa en las afueras para darnos la sensación de paz y de tranquilidad que no se puede tener en la ciudad, a simple vista parece una de esas casas construidas en el siglo XIX, pero lo cierto es que los arquitectos entendieron bien lo que mi padre quería lograr, me gusta el contraste entre el ladrillo rojo y el color blanco de la fachada, los jardines le dan vida con sus flores de diversos colores y la extensión de césped bien podado se asemeja a una alfombra, pero sin duda mi parte favorita es la cabañita que está junto al lago detrás de la casa, ese lugar es mi refugio y mi lugar para pensar, sé que también es el lugar favorito de mi hermana, ahora que es adolescente necesita su espacio para estar sola, pero no me importa compartir la cabañita con ella, es algo más que tenemos en común, además ahora que estoy aquí espero pasar más tiempo con mis hermanos y compartir cosas con ellos, sé que la mayoría del tiempo se sienten solos y eso es porque mamá no les presta toda la atención que ellos quisieran, tengo tantas cosas por hacer, también quiero ir a visitar a mis abuelos, mi abuelo ha estado delicado de salud en los últimos años y siempre me pide que lo visite o lo llamé, a veces creo que se aferra a mí y a mis hermanos porque mi madre es indiferente con él y sé que eso le duele, no sé qué pudo haberle hecho a mi madre, pero lo cierto es que ella mantiene las distancias y cuando estamos en público le muestra cortesía, pero no veo esa conexión entre padre e hija que existe mi padre y yo por ejemplo, yo puedo decir que adoro a mi padre, no hay un solo momento de mi vida en el que él no haya estado presente a excepción de los años que viví en Barcelona.

 

Bueno... por fin llego a la puerta de casa, tocó una, dos y tres veces, espero a que abran, estoy un tanto nerviosa aunque no debería, pero también estoy feliz por estar de nuevo aquí, por fin me abren la puerta y lo hace Adelaida que al verme sonríe de oreja a oreja y me envuelve en un abrazo de oso, adoro a mi nana, lleva en ésta casa desde que tengo uso de razón, ha criado a mi padre y nos ha criado a nosotros, más que una empleada es parte de la familia, espero que haya de sus cupcakes de chocolate en la cocina, siempre hay unos cuantos porque a mis hermanos ya mi nos encantan, podría sobrevivir a base de esas delicias y no me importaría engordar y parecer una bola , rodaría feliz por la vida con tal de poder saborear uno de esos... cuando por fin me suelta se pone a gritar a todo el servicio que estoy en casa y que avisen a mi madre que he llegado, mis hermanos han salido y debo esperar para verlos, mi padre aún está trabajando, me lleva directamente a la cocina y pone frente a mi dos de sus famosos cupcakes junto con un vaso de leche, hay cosas que no cambian, a pesar de ser una mujer grande aun disfruto de esto como una niña, de forma cariñosa me recrimina el no haber avisado de mi regreso.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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