Atenea.

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Capítulo 14

Dante

 

Ese día había sido duro, tuve que movilizarme a distintos lugares de la ciudad y estaba realmente agotado, lo único que me tenía motivado era el poder ver a Atenea en la noche, disfrutar de su compañía, de su sonrisa y poder robarle unos cuantos besos...

 

Había llegado en un taxi al hotel y ella estaba a punto de cruzar la puerta, lo que no esperaba era verla llorar, en esos ojos vi tanta pena... y sentí algo parecido a un puñetazo en mi estómago, en ese momento descubrí que no me gustaba verla llorar, quería verla feliz, quería consolarla y ver en su rostro esa sonrisa que me volvía loco.

 

Unos pocos pasos y un cristal eran todo lo que nos separaba, solo que cuando quise dar un paso hacia mi chica, fue ella quien cruzó esa puerta se lanzó a mis brazos y se deshizo en llanto, yo simplemente la abracé, no era necesario decir nada, esperaría a que ella dejara de llorar y me dijera el porqué de esas lágrimas...

 

Estuvimos abrazados en la calle por un largo rato, y solo cuando los transeúntes nos miraron mal decidí que debíamos buscar un sitio en el que poder hablar y tener algo de privacidad, la llevé a una cafetería cercana, para ese entonces Atenea estaba algo calmada, había dejado de llorar y evitaba mi mirada como si le avergonzara mostrarse frágil.

 

Llorar no te hace débil, al contrario, solo la gente verdaderamente fuerte se permite llorar cuando alguna situación la supera.

Me da pena contigo, me avergüenza que me hayas visto así baja la mirada, pero no es algo que yo piense permitir, levanto suavemente su mentón y la obligo a mirarme nuevamente.

No tienes que avergonzarte por mostrar tus emociones.

Cuando salí del hotel, lo único que quería era estar sola, pero nada más verte quise estar contigo...

Significa mucho para mí saber eso, y cuenta conmigo cada vez que necesites un abrazo de consuelo y un hombro en el que llorar eso lo dije muy en serio, quería estar con ella en todo momento, ser su refugio en los momentos tristes y su paraíso en sus momentos felices, aunque sinceramente esperaba que éstos últimos fueran mayoría...

Gracias ese gracias, me lo regaló junto con una pequeña sonrisa y algo de brillo en estos ojos que no lucían tan brillantes como de costumbre, ya me encargaría yo de hacerlos brillar...

 

Atenea.

 

Dante estaba siendo un gran apoyo para mí, a pesar del poco tiempo de conocernos y nuestras discusiones sin sentido, algo me impulsaba a confiar en él, a su lado me sentía segura.

¿Me dirás que fue eso que hizo que mi chica llore? su chica... escuchar eso me sacó la segunda sonrisa sincera de ese horrible día, la primera fue cuando él me dijo que podía contar con sus brazos para consolarme y su hombro para llorar.

Me gusta verte sonreír, te ves mucho mejor así, no me ha gustado verte llorar...

Soy capaz de llorar, no soy tan dura como aparento, ¿sabes?

Claro que lo sé... en el fondo eres una mujer con sentimientos hermosos, solo que los tienes guardados en un cofre con muchos candados, y yo espero poder abrirlos uno a uno y llegar a tu corazón.

Dante tiene la capacidad de desarmarme con sus palabras y esa mirada profunda, estoy indefensa ante sus encantos y a pesar del momento que estoy viviendo siento que él es mi refugio en medio de la tormenta.

Si lloré fue porque tuve una diferencia de opiniones con mi papá.

Deben ser muy grandes esas diferencias si te han hecho llorar como lo hiciste.

Es posible que mi papá tenga cáncer me mira sorprendido, toma mi mano y me da un ligero apretón.

¿Eso es solo una posibilidad o ya es un hecho?

La posibilidad de que mi padre tenga cáncer es muy real, de los nuevos resultados no espero buenas noticias y él tampoco, de lo contrario no me hubiese querido arrancar una promesa tan absurda, si de algo estoy segura es de que no guardaré silencio, si él llega a tener cáncer va a necesitar del apoyo de toda la familia, además me parece imposible ocultar por mucho tiempo una enfermedad de esas que consumen el cuerpo de una manera tan cruel.

Hoy es una posibilidad, pero mañana será un hecho, tal vez no sea cáncer lo que tiene, pero mi papá está enfermo y me ha pedido que si lo está sea un secreto entre los dos, en éste mismo momento estoy traicionando su confianza al contártelo, pero tenía que desahogarme con alguien y por alguna razón que desconozco siento que puedo confiar en ti.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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