Atenea.

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Capítulo 17

Atenea

 

Mi semana inició con un mensaje de buenos días de Dante y un desayuno en familia, a partir de ese día mi vida pasó de la tranquilidad al caos, ser la aprendiz de mi papá era como poco estresante, él era muy exigente conmigo y no aceptaba errores, por momentos me empezaba a agobiar, pero aun así ponía buena cara, entendía muy bien que él estaba poniendo en mis manos no sólo su empresa, sino mi futuro y el de mis hermanos.

 

Al llegar el viernes estaba hecha polvo, lo único que me apetecía era ponerme mi pijama más cómodo y meterme en la cama el fin de semana entero, pero no iba a poder ser, ésta noche iba salir con Dante, él se había quedado en Newcastle toda la semana y almorzamos juntos casi todos los días, pero en las noches no habíamos podido vernos, nos limitábamos a los mensajes y llamadas antes de dormir.

 

A pesar del cansancio que traía encima me puse muy guapa, la verdad es que quería dejar a Dante con la boca abierta, me había esmerado con el maquillaje, mis labios lucían un tono rosa pálido y mis ojos que por sí solos ya eran llamativos esta noche se veían simplemente impresionantes gracias al uso del delineador líquido y el rímel, para rematar me había decidido por un clásico Little black dress con escote en uve y mangas largas, aun debía cubrir los arañazos del gato loco de Londres, había completado el conjunto con accesorios dorados y unos tacones negros muy altos, hoy quería lucir piernas y sobre todo que Dante me mirara a mí y solo a mí, hace años que no salía a disfrutar de la noche de Newcastle y en esta ocasión lo haría al máximo junto a Dante, no por nada mi ciudad era considerada la ciudad más divertida del Reino Unido.

 

Esta vez Dante quiso recogerme en casa, ni siquiera le importó que estuviera alejada de la ciudad, insistió en que debía recogerme y en que al término de la noche me dejaría en casa sana y salva, esa era una de las tantas cosas que me gustaba de Dante, su afán de protección hacia mí, estos días había estado muy al pendiente de mí y de mi estado de ánimo, preguntando siempre por como llevaba la situación en casa con mi madre y como iba con mi padre dentro de la oficina, Dante era mi único apoyo en un momento complicado de mi vida familiar .

 

Los más pendientes de la llegada de Dante eran mis hermanos, su curiosidad no tenía límites y estaban pegados de la ventana, solo esperaba que no le hicieran alguna trastada, en el aspecto bromista mis queridos hermanos habían mejorado y sus bromas eran cada vez más pesadas e incluso más ingeniosas.

 

Para ser sincera, quería que aceptarán a Dante y le dieran una oportunidad al igual que yo lo había hecho, sabía que si Evander y Electra no lo aceptaban desde el inicio no lo harían jamás y para mí era muy importante que se llevasen bien.

Dante

 

Mi semana en Newcastle estaba a punto de terminar y sinceramente no quería que así fuera, no me sentía preparado para dejar la ciudad y mucho menos para dejar a Atenea, no sabía cuánto podría tardar en volver a verla, las llamadas y los mensajes me eran insuficientes, los almuerzos en su compañía habían sido entretenidos e interesantes, con ella todo era nuevo y diferente, los temas de conversación nunca se terminaban, ya sabíamos más el uno del otro, ella era una mujer muy transparente que no tenía miedo de ser sincera y yo había sido todo lo sincero que podía ser, hay algunas cosas que es mejor callar...

Ahora estaba en un taxi rumbo a casa de Atenea, ella me había dado la dirección no sin antes advertirme de que vivía en las afueras de la ciudad, aun así, yo estaba decidido a recogerla en su casa y de paso conocer algo más de ella, al llegar al portón de acceso nos detuvo un guardia que antes de dejarnos seguir hizo que me identificará, el camino hacia la casa fue un tanto largo, pero a medida que la casa hacia acto de presencia era imposible no quedarse maravillado con ella, era una casa hermosa y elegante que gritaba lo rico que era Adan Bellamy.

 

Al llegar me sentía un tanto nervioso, aun así me bajé del taxi y fui directo a la puerta, que ni siquiera tuve que tocar porque se abrió de inmediato mostrándome a dos adolescentes que me dirigieron unas miradas extrañas, sentía que estaban evaluándome, aun así no me dejé amedrentar con ese escrutinio, ya me había advertido Atenea de cómo se las gastaban ese par de diablillos que tiene por hermanos, me había contado que tenían 16 años y eran mellizos, muy guapos tanto el chico como la chica, con esos ojos grises idénticos a los de su padre, debo decir que Atenea se parece mucho a ellos a excepción de los ojos, porque los de mi chica son de un verde intenso, cuando los mellizos me sonrieron no supe que pensar, solo esperaba que fuera una sonrisa de aceptación, porque según Atenea, si yo no les caía bien a sus hermanos estaría todo perdido.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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