Atenea.

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Capítulo 20

Dante

 

Habían pasado tres semanas desde mi partida de Newcastle, pero no había perdido el contacto con Atenea, hablábamos casi todos los días e intercambiábamos mensajes a lo largo del día, los días que estuve en su casa fueron buenos por el simple hecho de tenerla cerca de mí, ni siquiera me importaron las miradas asesinas y los comentarios mordaces que hacía Astrid, su madre, no comprendía porque una mujer tan hermosa y que aparentemente lo tenía todo, no parecía ser feliz, y por lo que me había contado mi chica sé que no lo era, su matrimonio era uno de apariencias, tanto que esta señora estaba esperando que su esposo muriera para poder hacer su vida y ser feliz, el conocer esa verdad era algo que lastimaba a Atenea, sabía que la relación con su madre se había resentido y que casi no hablaban.

 

Los hermanos de Atenea eran otro cantar, esos chicos me habían aceptado desde el minuto uno y nos hicimos muy buenos amigos, se preocupaban mucho por su hermana y a pesar de ser apenas unos chiquillos tenían la cabeza bien amoblada y cada uno tenía sus metas y sueños por alcanzar, Evander era un músico muy talentoso y de verdad esperaba que ese chico siguiera su sueño y no se viera obligado a abandonarlo solo por creer que no sería bien visto por su padre, Electra en cambio tenía una auténtica pasión por la moda y quería ser diseñadora.

 

En esos dos días en casa de Atenea me pude dar cuenta de que Aidan era un buen padre, siempre estaba pendiente de sus hijos, eran su adoración y me preguntaba si algún día yo podría ser un padre igual de atento y amoroso con mis hijos, nunca me había planteado la posibilidad de ser padre, pero me sorprendí pensando en ello e imaginando como serian mis hijos con Atenea, porque era a ella a quien podía ver como madre de mis hijos.

 

Atenea me mostró su casa de arriba a abajo, me contó sus anécdotas y sus recuerdos, me llevó a conocer su lugar seguro, esa casita junto al lago, conversamos de muchas cosas por horas y horas, disfruté mucho de las comidas que preparaba Adelaida, el ama de llaves y también nana de mi chica, esa señora era toda calidez y dulzura, era evidente que adoraba a sus tres niños y los consentía mucho también, supe que mi chica tenía una especial debilidad por los cupcakes de chocolate y la sopa de pasta con pollo.

 

Ahora de regreso en Boston mi vida me parecía muy aburrida y deseaba volver a Newcastle para ver a mi chica, poder abrazarla, besarla y verla sonreír, creo que los más allegados a mí se habían dado cuenta que yo estaba cambiado, mi padrino Johan el primero de todos... y para ser sincero necesitaba hablar con alguien de lo que me estaba pasando.

 

Desde tu vuelta de Inglaterra te noto diferente... ¿Hay algo que quieras compartir con este viejo que te vio crecer? Johan había entrado a mi despacho bebiendo de su taza de café y me miraba expectante.

Conocí a mi futura esposa y madre de mis hijos nada más decir eso Johan escupió el café y empezó a toser de manera descontrolada, tanto que tuve que darle unas palmaditas en la espalda y volviera a la normalidad.

¿Estas bromeando? me miró con los ojos como platos, y no era para menos, yo un redomado mujeriego... no podía estar diciendo algo así, pero la verdad es que estaba casi seguro de estar enamorándome de Atenea.

Estoy hablando muy en serio, conocí a la única mujer que no cayó rendida a mis pies nada más verme, me ha costado mucho lograr que me diera una oportunidad, es una mujer bella e inteligente...

Jamás creí que llegaría el día en que mi ahijado el mujeriego fuera pillado por una mujer, solo espero que ella valga la pena y no vaya detrás de tu dinero Johan siempre se había preocupado por el hecho de que alguna mujer solo estuviese interesada en mi dinero, pero esta vez no era así.

Atenea no es de esas, incluso creo que ella es mucho más rica que yo, así que no te preocupes, ella no es una caza fortunas ella me había contado que su ex novio y casi esposo estaba con ella solo por dinero y tenía miedo de ser vista solo como una cuenta bancaria y no como la mujer valiosa que yo sabía que era.

Así que la mujer que te ha atrapado se llama Atenea...

Pues sí, un nombre muy poco usual, pero sus hermanos tienen nombres igual de inusuales.

Al parecer conoces a su familia también...

Tuve esa oportunidad, te diré que el padre de Atenea es un buen hombre y un buen padre y me aprueba totalmente, los hermanos de Atenea y yo nos llevamos bastante bien... pero como nada en la vida puede ser perfecto, la madre de mi chica está muy lejos de sentir el más mínimo aprecio por mí.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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