Atenea.

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Capítulo 25

Atenea

El domingo pasó volando y apenas tuve tiempo para estar con Dante, estuve muy ocupada organizando el viaje a Londres, la noche anterior después de hablar con mamá terminé accediendo a que nos acompañara, en el fondo quería creer que mi mamá estaba arrepentida y quería estar junto a papá y apoyarlo, cuando le dije a papá que mamá iba a Londres con nosotros, al igual que yo se mostró muy sorprendido, y el brillo que vi en sus ojos me hizo saber que tomé una decisión acertada al dejar que ella se sumara al viaje.

Dante se alegró mucho cuando le conté que había logrado que mi papá accediera a tratar su cáncer, se alegró cuando le dije que viajaríamos a Londres y que él podía sumarse si quería, pero no le hizo mucha gracia el saber que mamá también venía, aun así en la noche estábamos en Londres e instalados en el hotel de la última vez, el Corinthia, del que tengo variedad de recuerdos, unos muy gratos, ya que en ese lugar Dante me besó por primera vez, y otros muy tristes, por la enfermedad de mi papá, ahora solo espero que este mismo lugar sea testigo de nuevas y mejores noticias, mañana a primera hora tenemos cita con el doctor Cross para una nueva valoración sobre el estado del cáncer de papá, la verdad no creo que en apenas seis semanas haya avanzado tanto, pero con esas enfermedades nunca se sabe...

En la hora y veinte minutos que duró el vuelo se notaba lo incomodo que estaba Dante ante la presencia de mi mamá, mi papá en cambio iba sumido en sus pensamientos, mi mamá se había acomodado en su asiento y fingía estar dormida, mientras que yo sentada junto a Dante rogaba porque todo saliera bien y mi papá pudiera curarse y tenerlo por mucho tiempo en mi vida.

Mis padres se alojaron en una de las suites, mientras que Dante y yo a pesar de que en el fondo hubiésemos deseado una habitación para los dos juntos, nos tuvimos que conformar pidiendo habitaciones separadas, claro que solo un pasillo nos separaba, su puerta estaba frente a la mía y esperaba que tocara mi puerta para por lo menos darme un beso, ya que estaba segura de que no iríamos más allá por el simple hecho de que él insistía en que nuestra primera vez juntos debía ser especial y una habitación de hotel no era lo suficientemente buena para Dante, aunque estuviésemos en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad.

Me mantuve despierta esperando que Dante tocara mi puerta, pero al parecer no lo iba a hacer, cuando mis ojos se negaban a permanecer abiertos por más tiempo, el sonido de la puerta hizo que el sueño se esfumara, me levanté rápidamente, parecía una mujer desesperada y en realidad lo estaba, tenía muchas ganas de estar un rato a solas con Dante, quería dejarme abrazar y besar por él por unos minutos, pero mi decepción fue grande cuando al abrir no era él quien me esperaba del otro lado sino mi mamá, que nada más verme levantó una ceja y se adentró en la habitación, creo que esperaba sorprender a Dante durmiendo conmigo...

Si lo que esperabas era que Dante estuviese compartiendo habitación conmigo, déjame decirte que te equivocas.

Claro que sé que no está contigo, porque justamente ahora está en el bar del hotel tomando una copa con una pelirroja de aspecto vulgar que no para de sonreírle — me dejo caer en la cama sin dejar de mirar a mi madre, que no se ve nada apenada, al contrario su rostro me dice que está satisfecha de habérmelo contado.

¿Que pretendes? ­ — no voy a actuar de la manera que ella espera, estoy segura que pensaba que me iba a poner como loca y dejaría a Dante, pero es muy pronto para desconfiar, más aun sabiendo que mi mamá está dispuesta a todo por verme lejos de él.

Que abras los ojos de una vez y te des cuenta que ese hombre no te conviene y si no me crees baja al bar del hotel y seguramente lo encuentres con esa mujer, y si ya no están será porque ya están disfrutando en privado.

Él puede charlar o tomarse una copa con quien le plazca, el hecho de que sea mi novio no significa que deba estar pegado a mí todo el tiempo, así que si ya dijiste todo lo que tenías que decir te agradecería que te fueras y me dejaras descansar.

Hija... estás a tiempo de dejar a ese hombre y vivir tranquila, ya llegará alguien que te merezca y que de verdad valga la pena, no quiero verte sufrir por un hombre así...

¿Así como, mamá?

Un mujeriego que te quiere hacer creer que ha cambiado por ti.

Mira mamá... — estoy dando vueltas por la habitación mirando a mi mamá que parece de verdad preocupada por mí, pero no logro entender el porqué de su aversión y rechazo a Dante, me atrevería a decir que incluso lo odia —... yo quiero estar con él, y no soy una idiota, desde que lo conocí sabía que ese hombre no era precisamente un monje, y tampoco esperaba que lo fuera, basta solo con verlo para darse cuenta que ese hombre es un imán para las mujeres, pero se fijó en mí, y sé que se ha centrado solo en mí desde el momento en que la vida quiso que nos cruzaremos, antes de eso cada uno tenía su vida, y yo no le debo explicaciones a él, ni él me las debe a mí, así que te pido que te ahorres el esfuerzo de tratar de separarnos porque eso no va a pasar y si alguna vez eso pasa yo asumiré las consecuencias de mi error.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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