Atenea.

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 26

Dante me había dicho que no era ningún santo y que había estado con muchas mujeres, pero lo importante aquí es que mientras me perseguía sin darme descanso seguía acostándose con otras, no me interesa si fue una o si fueron cien, simplemente no concibo la idea de estar interesado en alguien y acostarte con otras, ni siquiera estoy molesta, estoy decepcionada y está relación que apenas empezaba se acaba de esfumar, estoy parada sosteniendo la puerta a la espera de que Dante salga de mi habitación y tal vez también de mi vida… no quiero mirarlo, porque en el fondo tengo miedo de que si miro esos ojos y escucho lo que quiera decir, voy a creerle todo lo que me diga y seré una de esas tontas que hacen como que no ha pasado nada y dan carta blanca para seguir siendo engañadas…

 

— Por lo menos escúchame antes de echarme — la angustia en su voz me hace levantar la mirada de golpe, sus ojos me miran culpables y tristes a la vez — me pediste la verdad y eso es lo que te di, no quería mentirte, para mi hubiese sido fácil decirte que no y pasar la noche juntos, pero si no lo he hecho es porque me importas demasiado y te he dicho la verdad aun a riesgo de que me echaras, y eso es justamente lo que has hecho…

— No entiendo como dices que te importo si mientras me perseguías tenías tus entretenimientos con otras mujeres…

— Solo fueron dos…

— No me importa cuántas fueron… eso no me interesa, lo que me ha decepcionado es que ha sido mientras querías tener algo conmigo… si tenías más opciones no entiendo tu afán de perseguirme…— mierda… estoy llorando y claramente mis lágrimas afectan a Dante que se revuelve el cabello y no deja de mirarme.

— Porque tú eres distinta, porque tú no te abriste de piernas con nada más verme como lo han hecho las otras, a ti te quiero y aunque no te interese saber cómo pasó, de igual manera te lo voy a decir, con una de esas mujeres me acosté la noche en que olvidé escribirte… — quiero que se calle, que deje de contarme esas cosas, pero sé que no lo va a hacer — … y la otra fue a mi vuelta después de nuestra semana en Newcastle.

Y esto último me duele aún más y ahora mis lágrimas caen sin control y me estoy abrazando tratando de protegerme del daño y la decepción que saber esto me ha causado, solo quiero estar sola y tratar de recoger los pedazos en que mi corazón se ha roto, por segunda vez en mi vida he sido traicionada, solo que esta vez es mucho peor, porque dejé de lado todos mis miedos y decidí confiar en un hombre que se acostaba con otras mientras yo me decidía a darle una oportunidad, no quiero verlo…

— Vete, no quiero verte más… — lo digo con todo el dolor de mi corazón, pero Dante no se mueve, se niega a irse.

— No nos hagas esto… — Dante hace amago de acercarse pero inmediatamente lo esquivo y el gesto de su rostro me dice que le he hecho daño, sinceramente no me importa, quisiera poder gritarle e insultarle, pero no serviría de nada, no quiero ser una loca histérica reclamando por una infidelidad, pero tampoco quiero ser la mujer destrozada que soy ahora…

— Yo  no fui la que se acostó con otros mientras esperaba una oportunidad, fuiste tú, ahora solo te pido que te vayas y regreses al lugar de donde viniste y te olvides de mí, porque esto se ha acabado…

— Esto no se ha acabado, no quiero perderte — lo dice tan convencido que un escalofrío recorre mi columna vertebral, sé que no me dejará en paz, sé que no se va a rendir, en el fondo no quiero que  lo haga, pero el miedo a ser traicionada  nuevamente gana la partida…

— Al final mi madre tenía razón y tú no eres el hombre para mí… — sonríe irónico mientras se me acerca sin titubear y se planta tan cerca de mí que puedo sentir su calor.

— Tu madre… esa arpía, ha logrado lo que quería que era separarnos, seguro ella te vino con el chisme de la chica del bar… ¿verdad? — todo esto lo dice lleno de rabia y con los puños apretados a los costados.

— ¿Y qué si fue ella?... de todas formas tuvo razón porque tú no eras lo que yo creía — me hubiera encantado que mi madre no tuviese razón, pero la tuvo y eso es aún peor para mí, tanto luchar y pelear por él, para nada…

— Yo fui sincero en todo momento…

— No tan sincero si me ocultaste tus citas clandestinas para pasarlo bien con otras…

— No te fui infiel… — técnicamente no lo fue, pero no por eso me duele menos.

— Si eso te hace sentir mejor, de acuerdo, no me fuiste infiel porque entonces no éramos novios, pero si yo te interesaba tanto como decías no debiste acostarte con esas mujeres… — estoy gritando, seguro que los huéspedes de las habitaciones vecinas se lo están pasando en grande escuchándonos.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar